Ese esperado reencuentro con las blancas cumbres

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Cada invierno, el sur y oeste argentinos se convierten en sinónimo de nieve, y son pocas las regiones en el mundo que logran concentrar la cantidad y calidad de centros invernales que ostenta el país.
Si bien los primeros esquiadores fueron cazadores y pastores de las regiones más frías de Europa - «caballos de madera» llamaban los chinos a las raquetas de ese material que llevaban los nórdicos en sus pies-, no fue hasta que un noruego, Sondre Norheim, demostró que también se podían hacer curvas con los esquís que se comenzó a practicar la modalidad de descenso. Esa novedad no sólo ayudó a que desde ese momento se pudiese cambiar de valle y llegar hasta los pueblos más altos en las montañas, sino que dio el puntapié inicial para el desarrollo del llamado deporte blanco. Esto llevó a la construcción de numerosos centros invernales en el mundo, entre los que se destacan los de la Argentina como los de Catedral, cerro Bayo y Las Leñas, que ya iniciaron su temporada con amplias expectativas de superar el número de visitantes de los años anteriores.

Recorridos
En 1936, cuando Hans Nobl señaló el faldeo del Catedral, selló el destino de ese magnífico cerro enclavado en Bariloche, convirtiéndolo en la cuna del esquí en Sudamérica. Desde esa época hasta ahora los ski-lift dieron lugar a modernos medios de elevación, como las telesillas cuádruples y dobles, que permiten el acceso a nuevas pistas y caminos para esquiar y hacer snowboard en frondosos bosques de lenga. Un dato para tener en cuenta es que con un único pase y en sólo 15 minutos, los esquiadores pueden alcanzar el punto más alto del cerro Catedral, a 2.100 metros sobre el nivel del mar, donde puede apreciarse una de las más hermosas vistas de la Cordillera de los Andes y los lagos de la Patagonia. Catedral ofrece, además, un abanico de actividades para realizar en forma paralela al esquí, como paseos guiados en snowcats por senderos de montañas, recorridos en fourtrax y trineos, la posibilidad de caminar por la nieve con raquetas, manejar una snow moto o divertirse con las tradicionales snowbikes, que pueden ser utilizadas tanto por las familias como por los más intrépidos.
Para alojarse, el cerro cuenta con numerosos hoteles de categoría. Otra opción es hospedarse en San Carlos de Bariloche, de alguna forma la ciudad pionera de este deporte ya que allí tuvo lugar el primer campeonato de esquí a inicios de la década del 30, más precisamente en el cerro Otto. La localidad rionegrina ha sufrido en los últimos tiempos un boom de la construcción y la aparición de numerosos nuevos hoteles, cabañas y hospedajes para satisfacer la importante demanda que genera el turismo tanto extranjero como nacional.
Y si de extranjeros y principiantes se trata, Las Leñas, el complejo turístico de alta montaña ubicado en Mendoza, en el corazón de la Cordillera de los Andes, acaba de presentar el sistema Easy Ski Las Leñas, que permitirá a todos los visitantes del valle que se hayan decidido a esquiar por primera vez aprender rápidamente los primeros pasos y disfrutar en su totalidad de los días de hospedaje. Este servicio fue traído especialmente desde Aspen y es coordinado por Gregg Wardle, director de la escuela de esquí de Las Leñas. El nuevo sistema ofrece a los turistas la enseñanza del deporte con equipos de esquí de 130 a 140 centímetros, con los que pueden adquirir mayor velocidad y la correcta utilización de los frenos. Hay programas especiales para los principiantes. Con más de 20 años de existencia, este centro de esquí ofrece a los turistas 30 pistas además de unos excelentes fuera de pista: expedición de esquí libre con 16 kilómetros ininterrumpidos de nieve y «extreme expedition». Ambas actividades se desarrollan en lugares casi vírgenes de la montaña.

PROGRAMAS
Las Leñas cuenta además con Olimpos Pro, un programa intensivo de entrenamiento para chicos de 10 a 14 años, y numerosas actividades extra para disfrutar en familia, como el campeonato de muñecos de nieve, la competencia de penales y carreras sobre esquís para padres e hijos, entre otras opciones.
Si de nieve se trata, no puede quedar afuera la provincia de Neuquén. El familiar cerro Bayo de Villa La Angostura; el apacible cerro Cavihaue y el Batea Mahuida, con su singularidad de ser administrado por los mapuches que habitan en Villa Pehuenia. Las tres opciones neuquinas tienen su propio espíritu y cada una tiene sus fanáticos e incondicionales. A ellos se suman todas las temporadas otros tantos turistas de invierno con ganas de disfrutar de la siempre codiciada nieve de la Patagonia.
OPCIONES
El cerro Bayo es un entorno apropiado tanto para principiantes como para esquiadores avanzados, quienes disponen de 20 pistas señalizadas y 11 medios de elevación. Buenas pistas negras, nieve honda en el Cañadón y fuera de pistas inigualables que recorren bosques vírgenes desde la cumbre hasta la base.
En tanto, Cavihaue, en lengua mapuche «lugar de fiesta y reunión» en honor a las actividades que las tribus originarias de la región realizaban al detener allí su paso, está ubicado a 1.600 metros sobre el nivel del mar, sobre un valle angosto y escarpado al oriente de la cordillera y al sur del volcán Copahue. Aquí se suma la opción de los reparadores baños termales, siempre muy apreciados como alternativa respecto de la práctica del esquí.
En un relajante paisaje, Cavihaue garantiza calidad de nieve en polvo para realizar esquí alpino, de fondo, travesía y snowboard. Un atractivo especial es el snowtrack, con ascensos al volcán para hacer esquí libre, descendiendo por los faldeos del Copahue entre los bosques de araucarias.
Por su parte, Batea Mahuida, ubicado dentro del territorio de la agrupación mapuche Puel, permite disfrutar del deporte y los paseos en moto de nieve al tiempo que exhibe la riqueza cultural de la comunidad indígena, expresada también en sus artesanías y comidas típicas, otra opción para sentir la adrenalina de la nieve golpeando en la cara, mientras la sensación de vértigo se apodera de la mente y el cuerpo.

Enviados espciales a Mendoza,
Río Negro y Neuquén.

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