5 de enero 2011 - 22:57

La altura de Atacama

Uno de los pilotos siendo atendido al lado de su moto.
Uno de los pilotos siendo atendido al lado de su moto.
La etapa Jujuy-Calama tuvo un condimento especial: los 4850 metros sobre el nivel del mar que regala el desierto de Atacama, previo a la ciudad de Calama.

Si a las piedras y dunas faltaba agregarle algo eso era la dura altura chilena. La ciudad de Perico despidió al Dakar, además de con muchísima gente que acampó en la entrada al vivac, con un frío que helaba la sangre.

3.30 de la mañana comenzaron a salir los primeros vehículos. Las rutas, a esa hora, seguían colmadas en ambos lados con gente que saltaba, gritaba y se abrigaba con lo que podía pero no se movía para no perderse la ida del Dakar. Jujuy no durmió anoche.

El correr de los días y la acumulación de cansancio hacen que los participantes estén más expuestos a los accidentes. Por eso, no sorprendió ver a pilotos al lado del camino haciendo flexiones de brazos para despabilarse o simplemente caminando para estirar las piernas.

En los 4000 metros del cruce de Jama ya se podía ver a periodistas y seguidores exhaustos y sin oxígeno. No así con los corredores, que se preparaban para la especial del desierto de Atacama.

Esta cuarta etapa fue la antesala a los que muchos reconocen como los días más difíciles del Dakar: los del desierto chileno, que comienza mañana con la ida desde Calama a Iquique.

Hermosa etapa la que se vivió hoy en cuanto a lo estético, pero dura para los participantes que llegaron extenuados al camping de una Calama demasiado ventosa que pega la tierra en la cara y daña los ojos.

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