La Argentina y Brasil ahora enfrentan un nuevo round

Secciones Especiales

Escribe Carlos A. Ledesma (*)
Un observador perspicaz sentenciaría que no puede ya ser cuestionada la continuidad del Mercosur; desde que ha soportado todo tipo de agresiones, cambios políticos, idas y vueltas, y sigue allí. Más allá de los vaivenes políticos, y sólo midiendo la balanza comercial de la Argentina y Brasil, el tráfico interno del Mercosur, muy bajo respecto del comercio mundial, sigue positivo para la República Argentina, por dimensión de mercado y otros factores no estrictamente comerciales.
En los últimos años, se registra un retroceso del comercio interno del Mercosur en relación con el comercio total que mantienen los países integrantes del acuerdo regional. En 2002, el intercambio comercial total de los socios del Mercosur fue de u$s 150.000 millones; de los cuales sólo se canalizaron dentro del área, 20.000 millones; esto es, menos de 14%. Ese porcentaje equivale al nivel de una década atrás, en los inicios del acuerdo, y representa casi la mitad de la participación alcanzada en 1998, cuando el intercambio comercial entre esos países superó 23% del comercio total.
El intercambio entre estos dos países en su historia ha sufrido altibajos, cierres y aperturas; casi siempre en función de reproches y enojos políticos, y principalmente por el comportamiento del tipo de cambio errático y a veces no concordante en ambas plazas.
Algo por el estilo es lo que está ocurriendo en la actualidad. Hace apenas un año y medio, el gobierno argentino estaba muy preocupado por mirar hacia adentro; en tanto que el Brasil de Cardoso miraba hacia Estados Unidos; lo cual no incentivaba precisamente el tráfico de nuevos productos. Y, mientras tanto, Estados Unidos enfatizaba su posición de darle prioridad al ALCA.
Luego llegaron el desastre argentino y un tipo de cambio favorable, incrementado en 250% casi de un día para otro; lo cual provocó un alud de argentinos tratando de vender a Brasil. A los pocos meses, Brasil nos siguió en la paridad, por lo que casi llegamos a estar en un uno a uno en nuestras monedas, y la ventaja comparativa se esfumó para muchos productos.
Transitando sin poder «estrategiar» nuestro ingreso o permanencia, sube Lula al poder en nuestro socio comercial; y nuevamente el Mercosur vuelve a ser noticia y se lo privilegia, porque la expectativa aparente pasa por este bloque pero con un plan de «fome zero» y trabajo que, obviamente, privilegiará a la mano de obra e industria brasileña frente a la extranjera. Y, entre tanto el real mantiene alto al dólar, en la Argentina la divisa cae casi 20% en 30 días. Todo ello ayudado por el hecho de que, a principios de año, Bush dejó de hablar del ALCA y sus supuestas ventajas comerciales para la zona, y se dedicó a jugar a las escondidas con los muslines, que aparentemente le dejan mejores ganancias que América latina.
 Comercio Argentina-Brasil
Con este panorama, es un tanto difícil hablar de un tráfico comercial no sólo entre Brasil y la Argentina, o su inversa, sino entre la Argentina y cualquier otro país del mundo. Pero, ayudada por la caída del consumo en la Argentina, fenómeno que no sucede en Brasil, la balanza comercial sigue siendo favorable para nuestro país; dada la exportación de ciertos rubros exitosos o estrella de relativo bajo valor agregado, como combustibles, plásticos, frutos del mar, algunos alimentos y ciertos productos textiles. La participación de las importaciones brasileñas sobre el total de las importaciones argentinas se ha venido incrementando de forma sostenida en los últimos años. Actualmente representan 28% del total, un incremento significativo respecto de 18% de una década atrás. Sin embargo, en términos absolutos, se registró en los últimos dos años una fuerte caída de las importaciones, debido al colapso de la economía y a la hiperdevaluación del peso. Esto explica el hecho de que en 2002 las importaciones provenientes de Brasil fueron de sólo u$s 2.500 millones, muy por debajo del pico de 1998, de u$s 7.000 millones.
En Brasil está ocurriendo un fenómeno inverso. En los últimos 4 años, han venido decayendo las importaciones provenientes de la Argentina. En 2002, sólo 10% de las importaciones totales del Brasil fueron de origen argentino. En términos monetarios, totalizaron u$s 4.700 millones, una merma significativa respecto de los 8.000 millones de 1998. En ese mismo año, Brasil importó de EE.UU. 29% del total; el valor más alto de la década, a pesar de su declamada postura anti-ALCA.
Estos hechos deben ser tema de preocupación para los responsables de la política de integración de ambos países; ya que, a pesar del saldo favorable que presenta para la Argentina el intercambio comercial, Mercosur
resulta más beneficioso para Brasil, debido a los productos intercambiados, manufacturas vs. materias primas. No podemos salir a competir en la exportación con factores cuantitativos adversos; teniendo en cuenta que el país transitó una década de importación sin práctica en la exportación, salvo el caso de productos primarios; donde uno de los principales frenos a las exportaciones fue la falta de insumos locales y una industria oxidada que recién ahora está poniéndose a punto.
Por ello, debiéramos diseñar una estrategia comercial; ya que se supone que vamos a tener plataformas políticas estables y a cuatro años vista en ambos países, supuestamente con guiños de aprobación hacia la integración, que permitiría planificar a mediano plazo un crecimiento sostenido. Una de las tendencias que está marcando Brasil respecto de los negocios con la Argentina, y que debiéramos considerar, es la asociatividad y complementación empresaria en diversos rubros, de los cuales la informática pareciera ser el primero. Está abriéndose ya un nuevo capítulo en las relaciones comerciales entre ambos países, que no pasará por la simple importación y exportación, sino por la formación de alianzas regionales, flexibles o no; con objetivos comerciales que pueden llegar a exceder el marco del Mercosur, para mirar a la UE, NAFTA u otros bloques económicos.
(*) Economista, presidente de Foreign Affairs.

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