''La crisis hizo crecer la cordialidad en este país''

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La Argentina atrae por su historia, su arquitectura, sus paisajes, sus deportes, sus vinos, su carne, su tango, sus espectáculos, el golf, los caballos. Recibo llamadas de Colombia, de México, de España, de Estados Unidos, diciéndome: 'necesito una habitación, por un día, por tres días, por una semana', y uno está tratando de acomodar la gente o estirando las habitaciones», declara Alvaro Rey, el colombiano gerente general del hotel Intercontinental de Buenos Aires que en su entusiasmo frente al crecimiento turístico parece ya un argentino más.
Para Alvaro Rey, muchos son los elementos que han hecho que la Argentina se ponga de moda en el mundo, pero uno que considera fundamental es que «la crisis ha hecho que los argentinos descubrieran la cordialidad, se volvieran amables con los visitantes extranjeros y los turistas se sienten complacidos. A medida que los turistas descubrieron la cordialidad de los argentinos, y se sintieron complacidos, esto permitió a los operadores descubrir la imaginación. Porque aun el turista que ya vino, que conoció Buenos Aires, que se tomó unos vinitos en Mendoza, que anduvo por la Patagonia, tiene ganas de volver y se siente seducido por la propuestas novedosas».
Y, en este sentido, el gerente general del Intercontinental tiene constantes propuestas novedosas para que los visitantes descubran los atractivos de la Argentina.

Golf, futbol y rock

«Hemos aprovechado las bondades que tiene la Argentina en el golf. Es el país con más campos de golf en toda Latinoamérica. Tenemos, hace un par de años, un grupo de golfistas que vienen única y exclusivamente a jugar golf. Vienen 7 días y juegan al golf durante 6. Hoy juegan en un club, mañana en otro, pasado en otro. Se ha llegado al punto que los lunes, cuando los clubes cierran, los abren para estos golfistas. Es un tipo de turismo maravilloso y una oportunidad gigantesca. Y lo que está pasando con el golf pasa con otros deportes. Tuve una cantidad de huéspedes que vinieron de Estados Unidos, de México, de Colombia exclusivamente a ver el partido Boca-River, gente desesperada por conseguir entradas, que yo tengo reservadas hace tiempo porque si no, uno no se puede comprometer con habitaciones, pero es una locura. Pero para el fútbol no sólo tenemos espectadores, en junio vamos a traer unos grupos de unos colegios de niños que quieren venir a tomar clases de fútbol en la Argentina. Ah, y hablando de llenar estadios, a los conciertos de los Rolling Stones y de U2 vino gente de Brasil, de Chile, Colombia y EE.UU. Para mí esto que está ocurriendo en la Argentina es fascinante.»

Solo a cabalgar

Alvaro Rey no deja de sorprender: «Tuvimos gente que vino sólo a hacer una cabalgata. Salió de Las Leñas por caminos de la Cordillera, 6 días y 5 noches, con recorridos diarios de entre 6 y 7 horas, con todos los campamentos de montaña donde había hasta peinadoras para las señoras y shows de tango. Una cabalgata la hizo un grupo de Malasia, en la reciente iban 27 colombianos. La aventura ecuestre de andar por las montañas, por senderos agrestes, por los ríos, va a crecer tremendamente. Nosotros ya la empezamos a promover en México, en Estados Unidos y en España.
Hace poco llevamos a un grupo de 25 turistas a un castillo a 114 km de la Capital, en Lobos. Al llegar, los montamos a caballo y en pleno bosque les teníamos unas carretas llenas de vinos y de quesos, y un par de gauchos que tocaban la guitarra mientras los turistas tomaban unos vinitos, se comían unos quesos. Durmieron en el castillo, en La Candelaria. Ahí les teníamos vestidos de la época en sus cuartos con los que los hicimos vestir, bajaron al salón principal donde los esperaba gente cantando ópera. Fue una cena elegantísima, espectacular».

La ruta de los shopping

La creatividad para conquistar turistas según Rey se está dando en todos los sectores. «Los shopping se han vuelto sumamente seductores. No hay turista que no visite dos o tres shopping, y que compre. Yo me siento en el lobby a mirar a los bell boys que cargan y cargan bolsas de compras. Existen buenas opciones, buena calidad, y algo muy importante: buen servicio. Hoy estaba con unas señoras de EE.UU. y me decían que estaban felices porque habían comprado tres Lacoste por una y una chaqueta de cuero, y esto y lo otro, y qué maravilla cómo me atendieron, hasta me hicieron una cafecito. Eso se ha aprendido, se ha descubierto al turista. Y el turista ha descubierto que el argentino no es arrogante y presumido como se decía. Se valora la nueva amabilidad del argentino.»
Sobre esto, Alvaro Rey recuerda que tres parejitas estaban discutiendo en el bar de su hotel. Habían estado en Buenos Aires, en Bariloche, en El Calafate. La discusión que empezó siendo sobre si en las próximas vacaciones iban a Sudáfrica o volvían a la Argentina, pasó a ser cuándo volvían para hacer «la ruta de los vinos». Y una de las mujeres riéndose dijo: «Mejor, cuándo volvemos a hacer la ruta de los shopping», y todas las restantes mostraron un absoluto acuerdo.

Tareas pendientes

Para Alvaro Rey, «toda oportunidad que se presente en cualquier parte del país hay que aprovecharla, ya sea por nuestra cadena o cualquier otra, apostando al crecimiento del país en general. La infraestructura hotelera debe ser total. Tiene que haberla en Mendoza, en El Calafate, en Iguazú, en todas partes. Pero lo que quita un poco de incentivo es la falta de vuelos hacia ciertos destinos importantes. Porque si se tiene una ciudad con cierto potencial, pero hay un vuelo al día, se piensa dos veces en hacer una inversión. Yo creo que ése es un punto en el que todavía se tiene que crecer».

Entrevista de Máximo Soto

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