15 de marzo 2007 - 00:00

La Plata va de ciudad soñada a República de los Niños

Aseguran que la República de los Niños fue la fuente de inspiración de Walt Disney para crear sus parques de diversiones. Mito o realidad, de todas formas el lugar ha sido parte importante de la infancia de muchos y planea seguir recibiendo a grandes y chicos por muchos años más.
Aseguran que la República de los Niños fue la fuente de inspiración de Walt Disney para crear sus parques de diversiones. Mito o realidad, de todas formas el lugar ha sido parte importante de la infancia de muchos y planea seguir recibiendo a grandes y chicos por muchos años más.
Dicen los fanáticos que La Plata no es sólo un destino turístico atractivo, porque al ser una ciudad soñada, sus riquezas van mucho más allá del plano de lo tangible. La Plata es el fruto de una idea magistral de Leonardo Da Vinci novelada por Julio Verne, proyectada por Pedro Benoit y materializada por la visión estratégica de su fundador, Dardo Rocha.
Largas calles paralelas cortadas por inmensas diagonales invitan a los visitantes a caminar la ciudad de punta a punta, protegidos por los tilos que en cada época del año hacen un aporte sustancial: en otoño y en invierno crean una alfombra multicolor inigualable, en tanto que en primavera impregnan cada rincón con su característica fragancia. Y en la época estival, son el refugio indiscutible para eludir el sol.
Fundada en 1882 para cobijar a la capital de la provincia de Buenos Aires, cuenta con un diseño urbanístico y arquitectónico racional y democrático. Aquel origen superador de las diferencias políticas de la época la convirtió en símbolo de la unión patria, lo que quedó registrado en la piedra fundamental enterrada en Plaza Moreno en la que puede leerse que su creación fue «un acto de amor a la unidad nacional».
Es la cuna de una de las universidades más importantes de Latinoamérica y de numerosos sitios monumentales que expresan la visión de grandeza de sus fundadores. Desde hace años, y con argumentos convincentes, la ciudad brega para lograr su postulación como Patrimonio Cultural de la Humanidad por parte de la UNESCO, y en virtud de su potencial, no resulta antojadizo afirmar que lo conseguirá.
Con 12 metros cuadrados de espacio verde por habitante, La Plata alcanza en este aspecto los estándares más altos de calidad ambiental. Plazas y parques cada seis cuadras forman un tejido natural uniforme con dos grandes pulmones que se destacan en un mapa verde como pocos en el país. Uno es el Paseo del Bosque, que se encuentra a minutos del microcentro; el otro, el Parque Ecológico Municipal, con sus 200 hectáreas de forestación totalmente autóctona en la zona norte del Partido, destinadas al esparcimiento y a la educación ambiental.
Luego de recorrer menos de 60 kilómetros, ya sea por la Autopista La Plata-Buenos Aires o a través del ferrocarril Roca que parte de Constitución, enseguida asoman imponentes la iglesia Catedral, el Museo de Ciencias Naturales, el Teatro Argentino, el Observatorio Astronómico, la República de los Niños, el Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha y tantos otros sitios de inocultable interés para quienes la recorran.

Semana Santa

El atractivo más buscado seguramente será la Catedral de la Inmaculada Concepción, el mayor templo neogótico de Sudamérica, ubicado frente a Plaza Moreno. De ladrillos rosados y una altura que, al igual que las grandes catedrales europeas, la hace visible desde mucho antes de ingresar a la ciudad, ofrece un recorrido por su cripta teñido de leyendas, un moderno ascensor de vidrio que permite subir al mirador de la torre para observar desde allí el trazado perfecto de la ciudad, y un museo subterráneo con cafetería.
Sin tiempo para reponerse de tamaña belleza, el visitante sale de la Catedral y puede deleitarse con el edificio de la Municipalidad, de estilo renacentista alemán surgido de un Concurso Internacional de Proyectos que ganó el arquitecto teutón Uberto Stier, de la Escuela de Hannover. Incluyendo sus amplios jardines, la superficie que cubre supera los 14 mil metros cuadrados.
Sin escapar de Plaza Moreno, luego de ver el edificio sede de la Curia platense, los turistas también tienen la opción de visitar la casa del fundador, hoy convertida en el Museo y Archivo Dardo Rocha.
El periplo obliga después a caminar un par de cuadras por las avenidas 51 o 53 (que conforman junto con las avenidas 7 y 13 el eje fundacional de la ciudad) hasta llegar al espectacular Teatro Argentino, que, reconstruido tras un incendio que lo destruyó totalmente en 1977, sólo es comparable por su importancia a nivel nacional con el Teatro Colón. Su sala lírica a la italiana con tres niveles de palcos alberga 2.200 espectadores. Posee, además, un teatro de prosa, un microcine, un salón de exposiciones, una cafetería y talleres propios para la producción escenográfica, de utilería y vestuario. En su rica historia, sus tablas fueron sustento de artistas como María Barrientos, Tita Ruffo y Richard Strauss.
Otro punto de alto interés para destacar se encuentra a otro par de cuadras: en plaza San Martín, en donde conviven el Palacio Legislativo, una obra de estilo clásico ideada por arquitectos germanos; y frente a él, la Casa de Gobierno provincial, construcción inspirada en el renacentismo que cuenta con la curiosa combinación de ladrillo a la vista con símil piedra. Al costado de ambos, en dirección norte, está el Pasaje Dardo Rocha, un centro que sirve de escenario a los acontecimientos culturales más importantes de la Ciudad. En él habitan el Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano (MACLA), el Museo Municipal de Arte (MUMART), una fotogalería (MUGAFO), salas de teatro y cine arte, un café literario y decenas de propuestas que enriquecen cabalmente la visita a La Plata.
La continuidad del paseo obliga a seguir bajo la sombra de los tilos por la avenida 53, para poco antes de llegar al cruce con la avenida 1 divisar la Casa Curutchet, un verdadero centro de peregrinaje de miles de estudiantes de arquitectura del mundo, ya que es la única vivienda proyectada y construida en todo el continente americano por Le Corbursier, el máximo exponente de la arquitectura moderna. Hoy es sede del Colegio de Arquitectos de la Provincia y está abierta para que el público pueda recorrerla.
Al cruzar la avenida 1, se tiene la sensación de salir de la ciudad para internarse en un mundo verde, es el Paseo del Bosque. Un verdadero gigante de la naturaleza en donde, además de un lago artificial, un teatro al aire libre (Martín Fierro), una mágica gruta e incontables rincones para el recreo y el regocijo, se radica el Museo de Ciencias Naturales. Considerado el quinto en importancia del mundo gracias al valor de sus colecciones y a su actividad científica, cada año cerca de 400.000 visitantes llegan hasta él atraídos por sus grandes mamíferos fósiles, únicos en el planeta. No menos populares son los dinosaurios, que lógicamente son el furor entre los más chicos. El recorrido de las salas que propone este edificio de estilo neoclásico permite seguir de manera progresiva la evolución de la vida sobre la Tierra, concluyendo con el hombre y sus culturas.
Cerca de allí está también el viejo Observatorio Astronómico, que conserva todo el encanto de los cuentos de Julio Verne con un antiguo telescopio Gautier, instrumental histórico, y un pesado sistema mecánico de poleas y engranajes que mueven la cúpula. Sin embargo, pese a su antigüedad, el primer centro de estudios de Latinoamérica dedicado a esta disciplina sigue ofreciendo la posibilidad de participar de observaciones abiertas.
Siempre en el Paseo del Bosque, la visita obligada para los que llegan con chicos es el Jardín Zoológico. Acercarse a él a través de los barrotes que aún persisten es convertirse en espectador de un proceso que, desafiando la estética de la construcción de sus recintos, ha convertido a estas instituciones en templos de la educación y en áreas de conservación de la vida. Jirafas, elefantes, leones, monos, rinocerontes y otras 180 especies exóticas y autóctonas tienen su lugar en este predio de 15 hectáreas.
Una cita importante con la cultura es el Teatro Municipal Coliseo Podestá, fundado en 1886 como Politeama Olimpo y que al año siguiente fue adquirido por la Compañía Circense-Teatral encabezada por el recordado José Podestá. La prestigiosa sala, dirigida hoy por el actor Lito Cruz, fue reinaugurada el año pasado y se presenta nueva, lujosa y fiel a su estilo.
Y si de entretener a los chicos se trata, no hay mejor idea que visitar la República de los Niños. Cuando Walt Disney comenzó a bosquejar la idea de lo que más tarde sería su famoso Disneyland, lo hizo, según sus propias palabras, inspirándose en la República de los Niños. Tal es la belleza de este país en miniatura ubicado a diez minutos en auto desde el centro de La Plata. No existe para los chicos un paseo comparable en todo el país.

Dejá tu comentario