La vida ''invita'' al arte a orillas del Nahuel Huapi

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Se puede vivir dentro de una obra de arte?» Más allá de los múltiples debates posibles sobre el significado de «vivir» y de «obra de arte», la pregunta ha tenido respuesta afirmativa a través de toda la historia humana y en vastos lugares de la Tierra. «Casapueblo», del uruguayo Carlos Páez Vilaró; la «Sagrada Familia», de Gaudí, y las obras de arquitectos como Le Corbusier o César Pelli, por mencionar algunas al azar, son apenas una pequeña muestra de que la mente y la mano del hombre pueden convertir el hábitat en un espacio de creación sublime. Dentro de este particular espíritu busca ubicarse el art hotel El Casco, un emprendimiento ubicado en San Carlos de Bariloche, provincia de Río Negro, que permite a los huéspedes compartir el espacio con cientos de obras de los principales artistas argentinos, entre los que se puede citar nada menos que a Berni, Soldi, Fader, Quirós y Molina Campos, entre otros.
Si «la vida imita al arte», como reza la frase de Oscar Wilde, no puede entonces desdeñarse la posibilidad de convivir junto a 365 pinturas y esculturas de altísimo valor artístico y económico, dentro de uno de los hoteles con más rica tradición de la turística ciudad patagónica. Cada una de las 33 suites, estudios y habitaciones está decorada por estas obras que, en total, acumulan un valor cercano a los u$s 5 millones, correspondientes a unos 40 artistas locales. Curatella Manes, Alonso y Quinquela Martín se agregan también a la vasta lista.

Nobleza germana
La historia de El Casco se remonta más de treinta años atrás, cuando a partir de 1970 cobra renombre un hotel creado por los barones alemanes Ruth y Alfred von Ellrichshausen, a orillas del lago Nahuel Huapi, a mitad de camino entre el centro de la ciudad de Bariloche y el cerro Catedral. Contaba en su comienzo con 19 habitaciones y dos suites, y era un lugar único y con un clima especial para los pasajeros. Mucho aportaba para eso Ruth, una excelente cocinera que cumplirá 88 años el próximo 25 de diciembre y ha escrito una docena de libros con sus recetas.
Ese espíritu cálido es justamente el que se pretende recuperar luego de tres años de trabajo en la reinauguración de El Casco, que hoy, 15 de diciembre, tiene fecha de apertura oficial.
Claro que el tiempo ha pasado y hay nuevos detalles de confort que no se pueden obviar: wi-fi, plasmas de última generación y aire acondicionado, entre otros aportes tecnológicos, forman parte del servicio ahora.
Pero está claro que lo que distingue a este emprendimiento turístico es la apuesta artística. Pequeños y grandes detalles dan una idea de lo que implica un art hotel de este tipo: tanto el comedor como el lobby y la recepción han sido decorados con cuadros de Juan Lascano, uno de los más respetados realistas del mundo. Este pintor ha realizado «las cuatro estaciones» con la vista principal del hotel.
Hace 15 meses que Lascano trabaja en estas pinturas en la ciudad de Bariloche, donde ha fijado su residencia. De hecho, una de las tantas atracciones de El Casco es ofrecer la opción de visitar a este famoso artista internacional en su taller, que se encuentra a 15 minutos del hotel.
También se puede disfrutar de un bar de vinos con todas las comodidades para catas, que está decorado con una docena de pinturas de Ernesto Bertani, junto a enormes botellones a manera de esculturas realizados por este mismo artista. La bodega cuenta con 100 etiquetas y 600 botellas, y tiene la particularidad de ser transparente. Allí, los clientes eligen en la misma cava sus botellas.
En lo que respecta a las habitaciones, las del El Casco superan los 45 metros cuadrados y llegan a suites de mas de 100 metros cuadrados. También hay departamentos para familias enteras. Una habitación doble cuesta a partir de u$s 320 más IVA por día.

MAs allA
En el entorno del hotel hay tres canchas de golf, una a cinco minutos y dos a 15 minutos. Se encuentran a tan sólo 15 minutos del cerro Catedral, donde se puede disfrutar del esquí. Health Club, peluquería interna y piscina in-out con agua climatizada completan el hedonista panorama.
A su vez, el jardín del hotel cuenta con la particularidad de haber sido rediseñado varias décadas atrás nada menos que por el paisajista francés Carlos Thays -que entre otras obras dejó su sello en el Rosedal de Palermo y en el Parque San Martín de Mendoza- y de estar adornado con 12 esculturas de Pablo Curatella Manes. Además, se ha creado especialmente una terraza de esculturas que permite un original recorrido.
Ya fuera del perímetro del hotel, también existe la opción de embarcarse en el famoso crucero Caleu-Caleu, de quince metros de eslora, en el cual los huéspedes pueden disfrutar de la pesca y la navegación en el lago Nahuel Huapi. Más información: www.hotelelcasco.com.

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