LA VOZ DE LOS ARTISTAS: ¿subordinación o poder?

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A la hora de diseñar una estrategia para manejar su carrera, los artistas suelen distraerse, y en ocasiones capitulan rápido frente a galeristas y coleccionistas. ¿Saben acaso el poder que tienen en sus manos, dado que sin sus obras todo el sistema del arte perdería sentido? Ambito de la Artes habló con ellos sobre el mercado, sus historias particulares y la Feria. En la casa de una amante de las vertientes contemporáneas, la coleccionista Graziella Crivelli, estuvieron los artistas Roberto Jacoby, Marina de Caro, Nahuel Vecino, Silvana Lacarra, Leo Estol, Jorge Porcel de Peralta, Javier Ríos, Livia Basimiadis, Remo Bianchedi y Karina Peisajovich, junto al operador cultural Ignacio Smith y al crítico y editor Renato Rita. Periodista: ¿Qué lugar ocupan ustedes en el sistema del arte que sustenta sus obras?
Remo Bianchedi: En muchos casos, muy poco. Por ejemplo, me ha sucedido que me pidieran obra para un premio, y cuando llegué a buscar mi cuadro, que no había ganado, lo encontré dado vuelta, al revés, y con otro título. Esas cosas suceden.
Karina Peisajovich: Sí, a mí me han sucedido cosas muy cómicas. Me han llegado muchas invitaciones de galerías que mencionan el curador, la galería y no ponen ni el nombre del artista.
Jorge Porcel de Peralta: Sobre la legitimación de nuestro poder, que es el tema que nos convoca, creo que se ejercen criterios aristocratizantes. En vez de una polis contemporánea, se eleva una «oligocoyunta» de nuevos monstruos. Ahora, con tanta gente estudiando arte y tantos artistas, el esquema ricachón que legitima al artista bohemio, tan del siglo XX, se resquebraja.
P.: ¿Creen que como artista a veces es mejor hacer carrera fuera del sistema?
R.B.: El tema es que no hay que olvidarse de la capacitación, es fundamental seguir aprendiendo. Hay egresados de arte que no tienen ni idea de filosofía o de historia del arte contemporáneo. También el intercambio con otros artistas es muy enriquecedor.
Marina de Caro: Creo que dentro del «sistema» se pueden hacer muy buenas experiencias como la que yo tuve con la beca Kuitca, donde me sentí muy contenida como artista, y muy apoyada en cuanto a la producción de obra.
P.: ¿Quién legitima el arte en el mercado?
Javier Ríos: Yo lo siento como un consenso, pasa mucho por la moda también.
Livia Basimiadis: Lo debería legitimar el público, el que lo consume.
M. de C.: A mí me importa la opinión de mis pares, no se puede depender sólo de la cotización. Hay muchas miradas válidas, pueden ser también los galeristas o el público en general.
P.: ¿En qué se basa el poder de los artistas?
Leo Estol: Supongo que el poder de los artistas reside en hacer funcionar el mercado a su favor, es decir, que se acomode a mi obra. Los artistas inventan modos de representación que más tarde la publicidad se apropia. La publicidad copia estos modos de representación para revestir de interés el producto de turno, es siniestro, el poder deberían detentarlo los artistas. A mí me gustaría salir del sistema y pensar algo que funcione en la economía real: un local o una fiesta. El formato está por definirse. El riesgo es mucho, pero también hay mucho por ganar.
P.: ¿Creen que el sistema propicia la democratización del arte?
J.P. de P.: Para mí, va lenta la cosa.
P.: ¿Qué opina del actual mercado argentino?
M. de C.: El mercado es sólo uno de los temas involucrados en el sistema. Es importante vivir de nuestro trabajo, pero la definición de la palabra arte nunca termina o se cierra en el mercado. Es un producto que se vincula con la cultura, el conocimiento, la reflexión y, además, una herramienta para la construcción de una identidad independiente. Lo importante es que se empiece a hablar abiertamente del tema. Con mi galerista el diálogo siempre está abierto y trato de involucrarme lo más que puedo, por supuesto, más allá de los resultados que no siempre son los deseados.
R.B.: Hay mucho mercado, mucha obra. El mercado tendría que captar más de la mucha obra que se hace...
J.P. de P.: Es un mercado poco abierto a las expresiones más vanguardistas en lo que concierne a formatos y temáticas. No hay muchos clientes cultos. Pero hay coleccionistas y coleccionistas con mayúscula y negrita, y verdadero amor por el arte.
P.: ¿Quiere decir que en el mercado hay una crisis más de tipo cultural que económica?
Nahuel Vecino: En el caso particular de los galeristas, el problema es que los hay con experiencia, pero no con un bagaje profuso de conocimiento teórico.
L.E.: Afortunadamente pude desarrollar los proyectos que se me ocurren por más caros que éstos resulten ser. Eso me hace feliz. La idea es que me dé plata para llevar acabo mi próximo proyecto. Creo que la historia del arte no se disputa en colecciones sino en muestras. Por ahora sólo me preocupo en tener los recursos suficientes para desarrollar mi próxima muestra.
P.: ¿Sienten que los artistas están bien difundidos en los medios de comunicación? J.P. de P.: Creo que sólo diez artistas como máximo están bien difundidos. Por otro lado, creo que los críticos, como categoría, están muy cuestionados hace tiempo, y eso no le hace bien al arte. Los críticos deberían debatir más entre ellos y los demás protagonistas del arte.
M. de C.: No, pero que alguien se ocupe de preguntar y vea que algo está faltando, ya es un avance. Lo bueno sería para la próxima tener una reunión mixta. Habría que debatir seriamente con todas las opiniones sobre la mesa, entre artistas, críticos, coleccionistas, galeristas, y los actores culturales involucrados en el arte.
P.: ¿Qué opinan de la política cultural del Estado?
J.P. de P.: Directamente, que el Estado no
tiene ningún tipo de política cultural, y menos aún en el campo de las artes visuales. Si tuviéramos una acción política por parte del Estado, con apoyo de los medios, podríamos exportar mucha obra sobresaliente, que derivaría en prestigio nacional.
P.: ¿Sienten deseos de ir a los museos?
J.P. de P.
Mmm.
P.: Qué le falta al circuito actual de galerías de arte?
J.P. de P.: Fundamentalmente el tema es que no abundan las galerías de arte contemporáneo. Yo me quejo siempre de que ArteBA debería ser contemporánea en su totalidad, si entendemos con eso la obra de los '80 en adelante. A lo sumo hay diez galeristas de este tipo y hay muchos artistas. Falta plata para ampliar el circuito en ese sentido, o faltan galeristas con coraje y pasión por la modernidad, o por la posmodernidad riesgosa del arte contemporáneo.
P.: ¿Le temen a algo los artistas? Roberto Jacoby: No. No en mi caso.

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