Los 40: memorias de una década

Secciones Especiales

La ciudad, el suburbio, el campo, la tierra, la guerra, la no representación, el infinito: en la mirada de los artistas

Escribe Jimena Ferreiro Pella

Expotrastiendas presenta su principal muestra institucional «Aquellos años 40», curada por Cristina Rossi convocada especialmente para esta edición para continuar con la misión que se propusieron los organizadores de la feria: presentar al gran público un panorama por décadas de la tradición artística local.
Rossi propone revisitar la década a través de la mirada de los artistas, «restablecer los intereses que algunas obras ponían en juego en relación con las nuevas modalidades de vida, tensiones políticas, debates estéticos o estrategias del propio campo cultural».
El impacto de las migraciones inter-nas, la introducción de lo moderno o la recuperación del imaginario americanista son algunos de los ejes que articulan la exposición.

TENSIONES URBANAS

La pintura de género -principalmente el retrato y el paisaje-a través de la obra de los «maestros» Lorenzo Gigli, Miguel Carlos Victorica, Antonio Berni, Ramón Gómez Cornet, Gustavo Cochet (artista catalán), Eugenio Daneri, Marcos Tiglio, Onofrio Pacenza, Oscar Vaz, Horacio March, Carlos Giambiagi y Quinquela Martín; permitirá esbozar una época, acercarnos a la problemática de la infancia y el mundo adulto, de la transformación del entorno urbano y la tensión centro-suburbio; así como también dará cuenta de las tensiones al interior del campo artístico por medio de las polémicas Salón Nacional-Salón Independiente.

También estará presente la experiencia del muralismo, en su versión «oficial» con la presencia de un fragmento del mural que realizó Amadeo Dell'Acqua en el Palacio de Correos y Telecomunicaciones. Un gran capítulo de la exposición corresponde a la van-guardia concreta (Manuel Espinosa, Raúl Lozza, Juan Mele, Carmelo Arden Quin, Gyula Kosice, Enio Iommi, Martín Blaszko, Tomás Maldonado -presente en la muestra con la cubierta de la re-vista «Arturo» de 1944 y «Las viñetas» de Lidy Prati), quienes pujaron por la legitimidad de sus prácticas con la tendencia figurativa.
En el texto del catálogo se hace referencia a una interesante polémica publicada en la revista «Contrapunto» en 1945. Allí un grupo de artistas, entre lo que se encontraban Antonio Berni y Tomás Maldonado, respondieron a la pregunta «¿Adónde va la pintura?». Un momento de encuentro y disidencia, como no podría ser de otro modo. La expresión del «color local», de las tradiciones populares americanistas, podrá reconocerse en la pintura de Francisco de Santo, Gertrudis Chale, Alfredo Gramajo Gutiérrez, Juan Del Prete y Yente), quienes emprendieron extensos viajes por Latinoamérica con el fin «acopiar caracteres y tonos regionales». La figuración épica, de tono dramático «frente al estallido», que señala con horror la guerra (Abraham Vigo, Raquel Forner, Víctor Rebuffo, Lino Enea Spilimbergo, Demetrio Urruchúa y Aquiles Badi), contrasta con otras poéticas, como es el caso de Xul Solar, quien frente a la guerra propone una resolución plástica más hermética-mística.

CINETISMO
El «hongo nuclear», como metáfora y como realidad empírica, tendrá su espacio en la sala. Sintetiza tanto la escena horrorosa del final trágico de la guerra como los avances científicos de la época, que interesaron desde siempre a nuestros artistas concretos. Este elemento, que enlaza las obras y articula el diá-logo, despliega a la vez un espacio para las nuevas búsquedas surgidas hacia el cierre de la década, donde la certeza de la desintegración del átomo abrió un «espacio inconmensurable» para la especulación estética. Como último eslabón de la muestra, la obra de Gregorio Vardanega que interpreta el «espacio cósmico, desde una visión que descubría constelaciones, proyectaba retículas y colores luminosos que derivarían en sus experiencias cinéticas».
Una buena manera de convivir con el horror, y en parte, poder con él. YENTE, Composición con incisión blanca, 1949.

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