Los inicios de la pesca argentina

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Continuando la primera parte de esta nota, y tal como se indicaba en ella, se hicieron algunas experiencias en puertos patagónicos, pero la falta de consumidores locales y la imposibilidad de llegar al mercado de Buenos Aires no permitieron que dichos intentos prosperaran. En tal sentido, en 1914 se estableció una pequeña planta para producción de conservas de pescado en Puerto Madryn, que tuvo una corta existencia. Y, en el puerto de Quequén, recién después de 1920 se produjo el asentamiento de los primeros pescadores.Antes de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) se fundó la primera empresa pesquera nacional, llamada Pescadora Argentina, que contaba con diez barcos; sin embargo, sólo funcionó hasta 1916. En 1919 se instaló en Buenos Aires la pesquera Gardella, que operó hasta 1942, la cual llegó a contar con trece barcos operados a vapor.
 Consolidación
En los años siguientes, la actividad pesquera se fue consolidando de manera paulatina. Muestra de ello es la inauguración del puerto de Mar del Plata, la dársena de pescadores y la extensión del ferrocarril al mismo; con una nueva corriente migratoria en la posguerra, que trajo como consecuencia una importante radicación en Mar del Plata, Necochea e Ingeniero White, también, a distintos puertos patagónicos destinados a los mercados locales.
A partir de ese momento, el desarrollo de los medios de conservación y transporte, y la posibilidad que brindaba la radicación de nuevas colonias de pescadores, fueron configurando a lo largo del tiempo la estructura actual del sector. La facilidad de comunicación con Buenos Aires permitió la creación de la primera corriente significativa de pescado fresco enfriado y, desde allí, al resto del país. Y la inauguración del mercado concentrador mayorista de pescado en 1933 en el barrio de Barracas, posibilitó consolidar el esquema de distribución, ya que se constituyó en un paso obligatorio para el control sanitario de los productos de la pesca que ingresaban a la Capital.
En un principio, la instalación de saladeros para el procesamiento de la anchoíta (Engraulis anchoita) tuvo una particular incidencia en el desarrollo de la pesca en Mar del Plata, teniendo en cuenta la baja rentabilidad de la venta de pescado fresco. Hacia la misma época, comenzaron a trabajar las fábricas de conserva que tendrían un gran auge durante la Segunda Guerra Mundial.
A partir del comienzo de la Guerra Civil Española, se presentaron dificultades para la importación de sardinas de dicho origen; como consecuencia de ello algunos industriales españoles comenzaron a elaborar conservas enlatadas sobre la base de anchoíta, bajo la denominación comercial de «sardinas argentinas», que incluso llegaron con el tiempo a exportar a países latinoamericanos.
En 1947 se comenzó a pescar langostino en la zona de Rawson (Chubut), como consecuencia de ello, entre 1948 y 1952 una parte importante de los pescadores de Mar del Plata, Necochea, Bahía Blanca y Carmen de Patagones se trasladaron con sus embarcaciones a dicha zona del sur argentino. Algunos de ellos optaron por quedarse definitivamente, siendo la base de la colonia actual en esa localidad.
Con el paso del tiempo, la pesca argentina fue evolucionando hasta llegar a la forma actual, en cuanto a centros pesqueros, especies explotadas y artes de pesca. Poco a poco, los argentinos fueron tomando conciencia de las riquezas que posee su mar; aunque todavía falta para que la pesca, importante fuente de divisas y de empleo, tenga el lugar que se merece dentro de las actividades productivas nacionales.

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