Mar del Plata, playa por playa

Secciones Especiales

Escribe Luis J. Gervais Desde Mar del Plata

La playa, esa extensa vereda de sedimentos rocosos triturados por la inconmensurable fuerza del océano. Esos millones y millones de finos y suaves fragmentos de roca y caracoles que llamamos arena. Que hermosa sensación brinda cuando se entibia con los rayos de sol, y descalzos caminamos sobre ella, en la orilla, con el agua de mar apenas enfriándo los tobillos. Placeres de la vida si los hay.
El agua de mar es fuente de salud para quien se anima a someterse al embate de las olas. Si bien las localidades cercanas a Mar del Plata tanto hacia el Norte como hacia el Sur tienen aguas cálidas gracias a la corriente superficial proveniente de Brasil, se reconoce que la temperatura del mar en esta ciudad es baja porque la costa se ve bañada por la corriente fría proveniente de las islas Malvinas (que tras dejar el cabo Corrientes se abre mar adentro hacia el Este), y por la surgencia de la corriente onda antártica. De hecho, en parte son la variación de la temperatura y la salobridad lo que pone en movimiento a estas masas de agua.
Es este movimiento el que asegura agua clara y saludable, rica en oxígeno y minerales (el océano contiene los 111 elementos químicos incluidos en la tabla periódica de Mendelyev: sodio, cloro, azufre, magnesio, potasio, calcio, etc) y tiene efectos antibiótico y bactericida. Así, además de placer, en la playa se puede hallar descanso y salud.
Mar del Plata tiene muchos kilómetros de salud y placer gratuitos, pero ninguno de monotonía. Cada playa de la costa marplatense es distinta de la otra por su ubicación, por el impacto de las corrientes mencionadas, por la interferencia visual de las escolleras creadas por el hombre, por sus planicies o acantilados, por su cercanía o lejanía a la urbe o, simplemente, por su orientación cardinal. A diferencia de muchos lugares turísticos que ofrecen sólo playa abierta e interminable, la costa de Mar del Plata recorre 47 kilómetros pero comienza con una barranca leve en el Norte, se convierte en planicie más en el centro, luego atraviesa la terminación rocosa del sistema de Tandilia en cabo Corrientes, y hacia el Sur, pasando el faro de Punta Mogotes nuevamente comienza a subir la barranca, hasta llegar a ser acantilado. Podemos elegir en esta variedad una playa orientada hacia el Norte, el Este o el Sudeste.

ANDANZAS DE NORTE A SUR

 Playas del Norte, Camet y Constitución: Desde la localidad de Santa Clara del Mar y hasta el Acceso Norte de la ciudad se encuentran playas protegidas de la erosión costera por «herraduras» de piedra, escolleras en forma de pinza, que le otorgan imagen de «muchas pequeñas playitas separadas», en donde se forman ollas de mar, seguras para remojarse sin temer a las corrientes. No hay mucha densidad humana, por considerarse playas «locales».
 Playas céntricas, populares, de concurrencia masiva: La Perla, Playa Bristol, Torreón, cabo Corrientes y Varese. Están protegidas entre escolleras, y algunas más resguardadas del viento que otras por la cercanía de edificaciones o simplemente por su orientación. Con aguas poco profundas, son playas a las cuales arriban turistas que desean saciar en forma «urgente» la ansiedad de tener contacto con la arena. Son las playas de las postales. En ellas hay vendedores ambulantes de todo tipo, espectáculos, barriletes, artesanos, y mucho ruido. Sobre la rambla del casino hay infinidad de bares, casas de fotografía, cajeros automáticos y locales de artesanías del interior de la provincia. Todo para satisfacer las necesidades del turista. El refulado de la arena que se quitó del canal de acceso al puerto las benefició casi duplicando su extensión, dando espacio a sombrillas y más sombrillas.
 Playa Chica y Playa Grande: si bien la primera ya no es playa, sino terrazas sobre las piedras para tomar sol mientras rompen las olas, es el sector más escogido por el turismo gay. El lugar cuenta con escalinatas y un paseo paralelo a la calle, pero del lado del mar, convirtiéndolo en un paseo alejado de los curiosos. Este paseo ya adoptó como propia la pequeña playita que se formó al costado izquierdo de Playa Grande, tras el refulado de la arena. Esta es la princesa de las playas de la ciudad. Muy cerca del Golf Club, pegada a la escollera que protege el puerto por el lado norte, y al frente del barrio Los Troncos, es la elegida por quienes viven o alquilan en la zona. Y tiene olas apropiadas para la práctica del bodyboard y el surf. Cuenta, además, con restoranes, estacionamiento y piletas. Este verano están muy de moda los licuados y tragos que se preparan directamente en la misma playa; también el celular con mp3 o TV incorporada, sin hablar de la excusa que nos confiesan Bárbara (rosarina) y sus amigas para conseguir el número telefónico o la dirección de correo electrónico de un chico: «Le pedimos que nos saque una foto con su celu, y después nos la mande, y así ya lo tenemos para mandarle mensajitos».
 Las de Punta Mogotes son playas abiertas que se extienden a lo largo de 4 kilómetros al sur del puerto. Las edificaciones que se encuentran en el acceso fueron en parte demolidas y en parte remodeladas para que desde el amplio sector de estacionamiento se pudiera ver el mar. Allí se encontrará seguridad, atención familiar, gastronomía, piletas, canchas de diversos deportes. En la mayoría de los 24 balnearios se organizan recreaciones, y se caracterizan por centrar su atención en familias que reservan sus carpas verano tras verano.
 Playas del Faro y Playas del Sur: Pasando Punta Cantera (el extremo sur de Punta Mogotes, las Playas del Faro son más abiertas y son un intermedio entre las de Mogotes y las del Sur. Mas allá del faro y hasta donde finaliza el Partido de General Pueyrredón, se encuentran las Playas del Sur. Algunas exclusivas, incluso con lugares en donde alojarse durante la temporada; son la apuesta fuerte de la ciudad. Playas extensas, sin escolleras, con todos los servicios de buen nivel, desde saunas, piletas, solarium, restoranes, disco, spa. Están rodeadas de vegetación y médanos, que les otorgan aun más privacidad y una imagen más agreste.
Son playas de mentalidad más abierta, más actuales, en donde se organizan multitudinarias fiestas de música electrónica, y le han sabido «robar» a Playa Grande el famoso concurso Reef Bikini Open. Y este año en particular, sorprendieron los paradores top, con servicios al mejor nivel, pero gratis. En la mayoría se ofrecen reposeras, piletas, gym, masajes, y todo regalado. Es que las empresas auspiciantes aprovecharon la movida de los jóvenes y jugaron todas sus fichas. Convirtieron a las Playas del Sur en un paraíso de servicios, pero a cambio de desplegar todas las herramientas posibles para publicitar desde tecnología gsm digital hasta shampoo. Uno puede disfrutar de un masaje o un corte de peluquería con lavado incluido, sólo por ir a esas playas. La moda esta temporada según dice Mirna (marplatense) mientras disfruta de una reposera, «es ser vip, aunque sea sólo porque te quieran vender algo».
 Playa Naturista: Como se señaló, Mar del Plata ofrece de todo excepto monotonía. Dejando atrás las playas del sur hay una que tiene la arena encerrada entre dos altos acantilados, a la que la Municipalidad bautizó como Naturista. Al ingresar un cartel informa: «Advertencia: al descender encontrará personas sin vestimenta». Y así es. Al descender por la empinada escalera en el barranco, encontramos familias enteras que practican el nudismo en esa playa que fue la elegida por Rolando Hanglin durante varias temporadas. A diferencia de otras nudistas que intentaron afincarse en la ciudad, en ésta no existe obligación de quitarse el traje de baño.

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