Miami, un destino para los viajeros exigentes

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Escribe Alberto Sánchez Lavalle

La apertura del hotel Loews, a fines de 1998, marcó un punto de inflexión en la historia de Miami. Claro, se trató del primer establecimiento de lujo que se construía en la playa en 30 años. Después aterrizarían otras grandes cadenas internacionales, como The Ritz-Carlton (nada menos que con tres propiedades), Four Seasons, Le Meridien y Mandarin Oriental, por sólo nombrar algunas. Paralelamente, viejas y decadentes propiedades pusieron a punto sus instalaciones, sumando habitaciones de calidad al inventario hotelero de la urbe. De esta forma, un destino con limitaciones para seducir a los viajeros exigentes, dispuestos a pagar por servicios de primera clase, cambió de perfil y comenzó a atraer a un nuevo tipo de turismo. ¡Bienvenidos a la nueva Miami! Según datos de la Oficina de Convenciones y Turismo de la ciudad, en 2005 la ocupación hotelera del área alcanzó 72,6%, 6,5% por encima del año anterior. La tarifa promedio alcanzó los u$s 128,35, 11,5% superior.

ULTIMAS NOVEDADES

Al compás de los nuevos vientos, el 16 de diciembre abrió sus puertas el Standard Miami, resultado de la multimillonaria renovación del Lido Spa, sobre el Venetian Causeway, una de las vías de comunicación entre el downtown y las playas. Cada una de sus habitaciones posee una bañera externa y la piscina dispone de música submarina, entre otras curiosidades. Mientras tanto, el Mayfair Hotel and Spa de Coconut Grove, que lucía bastante deteriorado, recibió una inyección de u$s 10 millones en mejoras. Ahora sus 179 suites disponen de televisores de plasma de 42 pulgadas, reproductores de CD y DVD e Internet por wi-fi. El Mayfair inauguró además un restaurante-bar y un spa. El tradicional Biltmore de Coral Gables también estrenó spa, un sector de 1.200 m2 en el 7º piso del edificio. Levantado a un costo de u$s 2,5 millones, sus tratamientos se complementan con los ofrecidos en las cabañas al borde de la piscina (la más grande en un hotel estadounidense), que fueron totalmente remodeladas; hay suites para cuatro a ocho personas y unidades deluxe para dos a cuatro huéspedes.
A todo esto, el Park Central de South Beach está festejando el 18º aniversario de su restauración ofreciendo las mismas tarifas de 1937, cuando fue inaugurado. Son de tan sólo u$s 1 por noche, pero claro está que no hay lugar para todos: habrá ganadores mensuales, de aquí a diciembre, que deben inscribirse en la página Web de la propiedad (thepark central.com). Diseñado por el célebre arquitecto Henry Hohauser, el Park Central fue en los años dorados el lugar elegido por las celebridades de Hollywood, nómina que incluyó a Clark Gable, Carol Lombard y Rita Hayworth. Su rescate llegó de la mano del urbanista Tony Goldman, el mismo que reinventó el Soho de Manhattan. Si bien el Fontainebleu perdió la bandera Hilton por años de descuido y deterioro en sus instalaciones, sus propietarios apuntan a recuperar prestigio con una flamante torre de 36 pisos que cuenta con 460 apartamentos de un ambiente y suites de uno y dos dormitorios con cocinas.

LO QUE VENDRA

La cadena de lujo Shangri-la de Asia-Pacífico anunció que en 2008 plantará bandera en Miami por medio de un hotel de 147 habitaciones, parte del proyecto de uso mixto Island Gardens de u$s 480 millones. La propiedad contará con una marina con 50 amarras para yates de gran porte. Mientras tanto, prosiguen las obras del Regent South Beach, establecimiento que a partir de la próxima primavera boreal dispondrá de 80 suites, incluyendo 27 penthouses con escaleras en espiral que llevarán a terrazas privadas con jacuzzi, wet bar, música estéreo y toldo rebatible, ajustable por control remoto. The Related Group, una de las empresas líderes de la Unión en bienes raíces, construirá el Viceroy Resort and Residences en el sitio donde acaba de ser demolido el Sheraton Biscayne Bay, sobre la avenida Brickell. Serán 129 habitaciones en un edificio de 50 pisos que formarán parte del complejo residencial Icon Brickell, integrado por tres torres.
Hablando de demoliciones, a mediados de año desaparecerán -implosión mediante- dos excelentes establecimientos: el Sheraton Bal Harbour y el Sonesta Key Biscayne. ¿Razones? El precio de los terrenos, que llama al mismo negocio que está experimentando Nueva York: los condo-hotels, edificios que combinan unidades residenciales con habitaciones hoteleras.
El lugar del Sheraton, frente al centro comercial de los Estados Unidos que más factura por metro cuadrado, el sofisticado Bal Harbour Shops, será ocupado por un St. Regis, marca de lujo del grupo hotelero Starwood, mientras que el Sonesta -u$s 300 millones mediante- multiplicará su capacidad de la mano de Fortune International, grupo que preside el empresario argentino Edgardo Defortuna.

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