Obras que evitaron el colapso del sistema

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Las obras que recientemente se realizaron en puntos clave del sistema eléctrico en alto voltaje fueron encaradas ante la posibilidad concreta de que el país entrara en un colapso, según admitió el propio Consejo Federal de Energía Eléctrica (CFEE), un organismo integrado por las provincias y el Estado nacional. Algunos casos, como la estación transformadora de Rosario Oeste, donde se colocaron tres bancos de capacitores para adecuar ese nodo a la demanda de la región, significaron importantes inversiones y aplicación de nuevas tecnologías, con el resultado satisfactorio de que el sistema es ahora más confiable y capaz de atender la creciente demanda."En el caso particular del transporte eléctrico, tanto en alta como en extraalta tensión, es evidente que el modelo en vigencia no fue capaz de generar las señales económicas que indujeran a los actores del mercado a invertir en este rubro, lo que se agravó por la desaparición total del Estado tanto de la planificación como de las inversiones propiamente dichas", dijo el CFEE.
"Tan temprano como en 1998 -dijo el organismo- esto fue claramente percibido por el Consejo, razón por la cual en aquel año este organismo encaró los estudios para identificar las obras más urgentes en 500 kV, proceso que culminó en noviembre de 1999 con un acuerdo de todas las provincias para implementar lo que se denominó Plan Federal de Transporte Eléctrico, con el objetivo de lograr la ejecución de cuatro obras clave en 500 kV, a saber, la Línea Minera, la Interconexión NEA-NOA, la Interconexión MEM-MEMSP y la Interconexión Comahue-Cuyo."

"novedosa"
Para hacerlo realidad se diseñó una ingeniería financiera "totalmente novedosa, donde, entre otras cosas, se asumió la necesidad ya evidente de una fuerte participación del Estado, asociada con una no menos importante del sector privado, todo ello en una estrategia diseñada para que la participación estatal fuera el disparador de la privada, al hacerla factible económicamente. A tal fin, la herramienta más importante fue la constitución del Fondo Fiduciario para el Transporte Eléctrico, el cual se decidió que se alimentaría de recursos provenientes del Fondo Nacional de la Energía Eléctrica, principal fuente de los recursos específicos del sector eléctrico para todas las provincias".
En resumen, en el seno del Consejo Federal de la Energía Eléctrica, el conjunto de las provincias argentinas asumieron la necesidad de que había que planificar en esta área vital, donde no se lo estaba haciendo, y que había que participar en las inversiones si se quería lograr que éstas se concretaran dentro de los plazos necesarios. El Plan se lanzó en 2000, y a partir de allí tuvo un azaroso trámite, signado por las dificultades que atravesó el país y hasta por algunas decisiones políticas erróneas que motivaron la intervención del mismísimo Congreso de la Nación para evitar que el Plan fuera desactivado.
Por otro lado, la Secretaría de Energía y CFEE asumieron la necesidad de diseñar y concretar soluciones para los sistemas regionales de transporte en 132 kV, donde la abundante documentación que es de dominio público (sitios Web de Cammesa, Secretaría de Energía, etc.), puso en evidencia que el retraso de las inversiones para el desarrollo de dichos sistemas es por lo menos tan importante como en la red nacional de extraalta tensión. Esta situación está dando origen a la aparición de restricciones de transporte que, en el corto o mediano plazo, determinarán la necesidad de producir cortes de carga como único recurso para superar los horarios de carga máxima sin el riesgo de un colapso total.

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