Premios como el Condé Nast a comprometen a Buenos Aires

Secciones Especiales

Escribe Máximo Soto

¿Es posible que Buenos Aires siga estando de moda, que mantenga un lugar de destino preferencial para viajeros de todo el mundo? Si es así, ¿cómo ven los turistas la inseguridad en Buenos Aires? ¿Qué es lo que les atrae, lo que les asombra y les indigna? ¿Qué hace que no paren de venir de todas partes desde hace cinco años? ¿Cómo hacer para que no se queden visitando sólo San Telmo, Recoleta y Palermo? ¿O que en La Boca sólo recorran la calleCaminito? ¿Es posible hacer que ese barrio se transforme, sea cuna de artistas y se ponga de moda como ha ocurrido con barrios de Nueva York o Barcelona? Estas preguntas, entre muchas otras, las disparó una noticia proveniente de Nueva York: los lectores de la prestigiosa revista de turismo «Condé Nast Traveler» votaron a la Ciudad de Buenos Aires como «Mejor Destino Turístico de América ». Mejor aún, de «Las Américas », y no de Latinoamérica como informó un matutino. Le siguieron, en segundo y tercer lugar, Vancouver y Victoria de Canadá. Si en 2006 la Reina del Plata había quedado segunda, esta vez los empedernidos viajeros de mayores recursos decidieron subirla al lugar top por la hospitalidad de su gente, la calidad de sus servicios de alojamiento y gastronomía, la amplísima actividad cultural. Y «Condé Nast Traveler» se dedica a explorar con listas rigurosas los restoranes, hoteles, resorts, cruceros, aerolíneas, rutas, islas y ciudades de mayor confort, mejor servicio y más bellas del mundo, con la mirada exigente de los conocedores de la buena vida.

LA VISION DE UN EXPERTO
A un experto de todo lo que ha hecho que la Ciudad de Buenos Aires esté de moda a nivel internacional este galardón no lo sorprende. Por caso, el arquitecto Jorge Giberti, subsecretario de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires, cargo que dejará en dos meses a la nueva administración que designe el jefe de Gobierno porteño electo, Mauricio Macri. «Buenos Aires tiene un crecimiento del turismo receptivo internacional muy importante. Creció casi el doble de lo que creció el país. Mientras la Argentina creció, respecto de 2006, 7%, Buenos Aires superó 15% y esa tendencia continúa en expansión. La Ciudad recibe 2.100.000 turistas internacionales y, aproximadamen te, 6.000.000 de turistas nacionales. Buenos Aires, que perdió su estacionalidad y recibe visitantes durante todo el año, no ha parado de crecer; ahora el desafío es cómo asentar ese crecimiento, porque la Ciudad no tiene aún toda la infraestructura primaria y secundaria que lo haga sostenible. El interés turístico por visitarnos nos impone desafíos y nos crea compromisos.» Lo que ha hecho el alto impacto internacional de la Ciudad es para los investigadores «la fuerte identidad porteña» y la «diversidad de su oferta cultural». Tiene arte, música, personajes, mitos y leyendas que se han difundido como emblemas por el mundo. Es tango y ese autor de grandes milongas don Jorge Luis Borges, es el Colón y la Bombonera, es Mildstein y Evita, es Berni y Maradona, Discépolo y Charly García, Valeria Mazza y La Martina, De la Guarda y Tito Cossa, es el nuevo diseño de Palermo Soho y Geena Bush viviendo en Palermo Hollywood, las librerías de avenida Corrientes abiertas hasta las 2 de la mañana y una oferta gastronómica y comercial para todos los gustos. «El reto es signar los productos de mediana identificación que Buenos Aires debe desarrollar, como el turismo corporativo, de reuniones, de salud, de asistencia, gay, de cruceros y cruceristas. Los cruceros son uno de los principales productos de desarrollo de la Ciudad. En 2006 tuvimos 110 mil cruceristas y se calcula que este año serán 190 mil. Y en el turismo de reuniones, se tiene 47% sin ofrecer las comodidades que precisa ese sector, como un gran centro de convenciones. Estos productos, que la Ciudad ha comenzado a tomar en cuenta, tienen una incidencia en el mercado cada vez más importante, que son una notable fuente de ingresos. Hoy ya ingresan a la Ciudad unos 1.600 millones de dólares provenientes del turismo y las perspectivas son notables en todo sentido. Si bien se han implementado muchos servicios nuevos para que el turista esté más asistido, el gran desafío está en la labor de infraestructura, porque el turismo no es sólo promoción de un destino. Y el lugar emblemático en ese desafío es La Boca. Es el barrio que más ha decrecido en lo numérico, tanto en
lo urbano como en lo humano. Es el que más sufrió después de 2001. Las inversiones, y en esto hay acuerdo en todos los sectores, tienen
que hacer que La Boca, nuestra Little Italia, que por ahora es Caminito y la Bombonera, sea tan atractiva para los extranjeros como hoy son San Telmo, Recoleta o Palermo. Como hay poca inversión privada, el Estado debe crear los primeros estímulos en ese sentido. Así como en otras zonas -Palermo, Puerto Madero, San Telmohay una inversión privada muy importante, se tiene que aplicar la inversión pública donde ésta no está»
, explica el arquitecto Giberti.

SE CONTINUARA EN ESTA LINEA
Buenos Aires durante los últimos ños no buscó ser promocionada en todas partes, en eso ya contaba con la promoción que se hacía de la Argentina en su conjunto en el mundo. Se buscó, con un eficaz plan de marketing, con una promoción calificada, posicionar la Ciudad en cuatro países. Dos limítrofes: Brasil y Chile, y dos alejados: Estados Unidos y España. «Considero que la gente que va a venir a tomar la posta en el turismo porteño va a continuar en la línea que se ha venido desarrollando; en ese aspecto, ya hemos tenido charlas con Hernán Lombardi», comenta Giberti. El ingeniero Lombardi, que fue ministro de Turismo, Cultura y Deportes de la Nación en el gobierno de De la Rúa, se considera que será el responsable de un órgano mixto entre el Estado y los privados, una «agencia» como la que tiene la ciudad de París.

ASPECTOS CRITICOS
«La cuestión central es pasar de un turismo de oportunidad, de momento, a un turismo sostenible, ya no estar tan atados a la situación, a los beneficios cambiarios. Hay que consolidar eso que tanto hace disfrutar a los extranjeros y es la amplísima oferta cultural, la diversidad, el humanismo, la amplitud, la tolerancia. Tenemos una ciudad europea con idiosincrasia latinoamericana. Todo eso que hace a la Ciudad tan recorrible, algo que es muy valorado. Antes, de cada 10 turistas extranjeros que llegaban a la Argentina, tres se quedaban en Buenos Aires; hoy, de cada 10 que llegan, cinco se quedan en nuestra Ciudad y durante más tiempo», explica Jorge Giberti, y agrega que «los turistas no consideran a Buenos Aires como una ciudad insegura, todo lo contrario. Lo que los asusta es la basura, y ver a los cartoneros, a gente revolviendo la basura. Ese es uno de los aspectos críticos que hay que modificar. Como hay que dar más seguridad, desarrollar nuevos polos barriales o seguir engalanando la Ciudad».

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