¿Qué hacer a menos de cuatro horas de Punta del Este?

Secciones Especiales

Escribe Laura Meléndez Especial para Ambito del Placer

Tomando como epicentro Punta del Este, Uruguay ofrece variadas opciones para distraerse y descansar, con propuestas para todos los gustos, variedades de precios y sobre todo, a cortas distancias.
Una primera escapada, hacia el Oeste, es Piriápolis. Esta ciudad debe su nombre a Francisco Piria, alquimista, visionario y hombre de negocios, que se inspiró en los grandes balnearios europeos de la Belle Epoque. Considerada la segunda en importancia de la costa uruguaya, Piriápolis está ubicada a sólo 40 kilómetros de Punta y para llegar basta seguir las indicaciones de la ruta. ¿Qué hacer? Además de las playas, la ciudad tiene atractivos históricos y mundanos. Rutas místicas, circuitos gastronómicos, casino, espectáculos, puerto deportivo. Paseos a los cerros San Antonio, el Toro y Pan de Azúcar, reserva ecológica, Parque de la Cascada, Castillo de Piria. Imperdibles opciones a la vuelta de la esquina. Unos kilómetros más al Este han florecido las playas Punta Fría, San Francisco y Punta Colorada, generalmente preferidas por los más jóvenes, donde además de surfear y pescar, se puede disfrutar de los mágicos atardeceres o hacer deportes aventura.
Si tomamos la Ruta 37 llegamos a Pan de Azúcar, una ciudad que se ha transformado en un museo al aire libre, donde distintos artistas han pintado los muros de las casas. Podrán observar murales de Fontanarrosa, Sabat, Parisi, Páez Vilaró y Tola Invernizzi. Siguiendo por la misma ruta, nos encontramos con la Ruta 60 que lleva a Minas.
A un par de horas de Punta del Este, Montevideo, la capital uruguaya, tiene una oferta cada vez más completa. Espectáculos, gastronomía, hotelería, compras y los clásicos de siempre: el Mercado del Puerto, la feria de Tristán Narvaja, una recorrida a pie por la Ciudad Vieja, el Molino de Pérez (en Malvín), el puertito del Buceo (donde se pueden comprar los mejores frutos del mar), un circuito por los bares más pintorescos de la ciudad, el Museo del Fútbol en el Estadio Centenario y el despampanante Teatro Solís. Todos los meses, algo nuevo para descubrir.

VIRTUDES DE ROCHA

La principal virtud del Departamento de Rocha es la costa oceánica, donde según sus habitantes «nace el Sol de la Patria». Son más de 150 kilómetros de playas. En verano, muchas de ellas acogen eventos donde se reúnen miles de jóvenes para disfrutar de recitales, muestras cinematográficas y torneos de surf.
Salinas y yodadas aguas, playas abiertas de arenas finas o gruesas, roquedales con piletas naturales, y la isla La Tuna protegiendo dos mansas y hermosas bahías. Son sólo parte de los atractivos de La Paloma, el principal balneario del departamento, y uno de los más populares de la región. Sobre la calle principal -Avenida Solari- se concentran los restoranes, supermercados, farmacias, inmobiliarias, heladerías, información turística y bancos.
Abundan los restoranes especializados en pescados y mariscos y las artesanías basadas en animales marinos. Una variada oferta de alojamiento, desde hoteles con piscina climatizada y restorán, hoteles céntricos, complejos de cabañas, bungalows, apartamentos, casas de alquiler (a través de inmobiliarias y particulares), y campings. Durante todo el año, se presentan en esta zona las condicionantes para la práctica de surf, también se observan en los meses de invierno y primavera, ejemplares de ballena franca austral.
Una alternativa que vale la pena es el exclusivo balneario La Pedrera, refugio de famosos como Julio Bocca, Norma Aleandro, y que tiene como residentes casi permanentes a Maitena y Susú Pecoraro.
No hay que irse de Rocha sin haber conocido el Cabo Polonio, transitable en vehículos 4x4 autorizados, a caballo, o caminando. «El Polonio», declarado monumento natural de dunas, es un peñón rocoso que se introduce en el mar, y emerge prolongándose en tres islas. Encantador pueblito de pescadores, cuya mágica atracción es la rusticidad y el contacto con la naturaleza. Su entorno constituye un hábitat natural de una colonia de lobos marinos.
El origen del balneario Aguas Dulces proviene de los ranchos que los habitantes del cercano Castillos comenzaron a construir a comienzos del siglo XX. Hacia el año 1930, comenzó la construcción de los primeros ranchos sobre pilotes, los «palafitos» de Aguas Dulces, hoy prácticamente inexistentes. Con características de «aldea marina» es el lugar indicado para distenderse, donde el tiempo se reparte entre disfrutar de la playa, recorrer la costa, compartir ruedas de mate, caminar a la tardecita por sus calles angostas, reunirse con los amigos en alguno de sus restoranes, o salir a bailar por las noches.
Punta del Diablo, en cambio, es un pueblo de pescadores, cuyos primeros habitantes en la década del cuarenta del siglo pasado, permanecieron totalmente aislados abocados a la pesca de tiburón. Recomendable para los amantes del buen pescado y los mariscos.
Cuando la Ruta 9 se transforma en un laberinto de árboles de todas las especies, nos está avisando la cercanía de la entrada al Parque Nacional Santa Teresa. La creación de este lugar se remonta al año 1762, cuando los portugueses previendo un nuevo conflicto con España, deciden fortificar el punto llamado Castillos Chicos, acceso al paso de La Angostura, una estrecha franja de tierra entre el océano y la laguna. Allí comienzan las obras de una las mayores joyas históricas del Uruguay, la Fortaleza de Santa Teresa.
El Chuy está en el límite con Brasil. Los free shops de frontera son actualmente el principal llamador de esta ciudad, además de su casino.
Chuy está ubicado a escasos kilómetros de la Barra del Chuy, donde hay una oferta amplia de alojamiento, complejos de cabañas y una excelente oferta de camping, incluso con parque acuático y piscinas climatizadas.

COLONIA

Además de la popular e histórica Colonia del Sacramento (declarada en 1995 por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad) el departamento de Colonia ofrece multiplicidad de posibilidades para divertirse y conocer. Zona de viñas, quesería artesanal, playas, los mejores atardeceres del país, deportes náuticos, golf, hoteles cinco estrellas, casino y un sinfín de oportunidades para disfrutar mano a mano con la naturaleza. Varios son los circuitos visitables antes y después de llegar a la capital del departamento.
Además de su historia, Colonia del Sacramento se ha convertido en los últimos años en un referente cultural y de compras. A fin de año estrenó un shopping center y realiza durante todo el año destacados festivales de jazz. Se puede recorrer a pie sin perderse pero se recomienda tomar un paseo guiado por el barrio histórico que cuesta $ 100 por persona. Ya a partir del km 120 de la Ruta 1 es posible entrar en las colonias Suiza, Valdense y Piamontesa, que le dan un toque europeo a la región. Luego, encontramos Riachuelo y Santa Ana, dos balnearios como para explorar sin apuros. Ya en Colonia del Sacramento, rumbo hacia el Real de San Carlos, otrora plaza de toros, un recorrido imperdible en vehículo o a pie es la rambla.
Esta zona es la de mayor desarrollo en los últimos años y centro neurálgico de la moderna propuesta hotelera de alto nivel. Yendo hacia el Oeste, las imponentes barrancas de San Pedro, la Arenisca y Real de Varela, tres puntos casi inexplorados que valen la pena. Permaneciendo con rumbo Oeste encontramos Conchillas, San Juan y Anchorena, tres imperdibles. Ya casi en el límite con el departamento de Soriano, llegamos a Carmelo, Nueva Palmira y Punta Gorda.
En Carmelo encontramos viñedos (la bodega más grande del mundo de un solo dueño, Don Dante Irurtia), puerto deportivo, playas, cancha de golf, el exclusivo hotel Four Season. Nueva Palmira se ha convertido en polo logístico de salida de productos hacia los principales destinos del mundo; mientras que Punta Gorda es el mojón 0 del Río de la Plata, donde se mezclan en una imagen inigualable las aguas de los ríos Uruguay y Paraná.

CANELONES

Es uno de los departamentos con mayor diversidad geográfica y cultural. Sesenta y cinco kilómetros de arenas blancas, 40 balnearios rodeados de un ambiente natural, desde el arroyo Carrasco hasta el arroyo Solís Grande, playas que están recostadas sobre el Río de la Plata; amplios pinares, eucaliptos y acacias que brindan además de sombra reparadora en los cálidos veranos, un aroma característico.
Hacia el centro, bodegas, granjas, y una pujante actividad agroindustrial. Canelones, ubicado en el paralelo 35°, latitud del vino, es cuna de la variedad Tannat, el aroma a vid se siente y se disfruta. La producción vitivinícola, está en manos de descendientes de italianos que se establecieron al sur del departamento en el siglo XIX llegando a establecer hoy más de 350 bodegas con una larga tradición familiar. San Ramón. San Jacinto, San Antonio, Santa Rosa, Santa Lucía, San Juan Bautista, la Virgen de las Flores en La Floresta, en cada pueblo se están preparando los festejos de cada uno de ellos, para conocer su historia, sus iglesias, su gente, patrimonio de los «canarios». La iglesia Cristo Obrero, en Atlántida, obra del ingeniero Eladio Dieste, patrimonio histórico; la campana donada por el Vaticano en el Sauce son atractivos históricos ineludibles.

LAVALLEJA

Aunque es apetecible todo el año, la temporada alta de Minas es el otoño. Este año, unos 129.000 turistas llegaron en el mes de abril, principalmente tras Semana Santa, Festival Minas y Abril y la Peregrinación al cerro del Verdún. En una rápida visita por el centro de Minas se pueden visitar el museo Casa de la Cultura, el Teatro Lavalleja, la Catedral, el Parque Rodó y la represa de OSE. Hacia el Norte y con más tiempo, el cerro Arequita y la Laguna de los Cuervos; al Nordeste la Mina de Oro, el Salto del Penitente y Villa Serrana; al Sudeste el Valle del Hilo de la Vida; San Francisco de las Sierras, y el Parque de Vacaciones UTE-Antel.
Al Suroeste y completando la propuesta, la represa de Aguas Blancas, el Parque Salus y el Cerro Verdún. El departamento de Lavalleja es cuna del agua mineral Salus, la cerveza Patricia, los productos chacinados La Serrana, alfajores artesanales De las Sierras de Minas y los tradicionales serranitos, damasquitos y yemas de confitería Irisarri.

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