13 de abril 2007 - 00:00

San Juan: opciones para todos los gustos

San Juan: opciones para todos los gustos
Escribe Leandro Ferreyra Enviado especial

Ei el turismo, ni la industria vitivinícola sanjuanina tienen el reconocimiento que merecen de acuerdo con el enorme potencial que encierran» confesó don Julio, el coordinador del tour, a la delegación de periodistas que esperábamos, en el Aeropuerto Las Chacritas, el arribo de la combi enviada por la Secretaría de Turismo local.
«Pensar que la mayoría de la gente asocia la palabra San Juan al Valle de la Luna», opinó el editor de un programa televisivo. «O por Perón y Evita y el terremoto del 40», retrucó un colega. «¡Y por la cantidad de jugadores de hockey sobre patín que exporta a Europa!», se entusiasmó el productor de un noticiero deportivo. Don Julio interrumpió para demostrar que lo que mejor sabe y hace es promocionar los encantos de su provincia. «El abanico es tan amplio que sería imposible descubrirla en sólo tres días», anticipó, pero de todos modos aconsejó al grupo sobre lugares, preferencias y los famosos «imperdibles».
«A los amantes de la aventura, les recomendaría realizar una excursión por picos de 5.000 metros de altura o mirar una competición de carros a vela en la planicie de El Leoncito. Hacer rafting o participar de una travesía 4x4. Para los devotos de la historia y la cultura, nada mejor que un paseo por el Norte, cuna de las tradiciones locales. Visitar pueblos como Jáchal o Iglesia. Interesarse por los vestigios y creencias de los extintos indios huarpes o las culturas de Ansilta o Angualasto. Una visita a la casa natal de Sarmiento, al Museo de Ciencias Naturales, y la Catedral. También tenemos previstas excursiones a bodegas y a la única champañera de Sudamérica enclavada en la montaña. El Spa del Vino. Hacia el este, el Valle Fértil...».
El guía continúa su relato, pero prefiero mirar por la ventanilla y fijar la atención en las calles, en la gente. Descubro por qué llaman a San Juan la «Ciudad de las Estatuas»: monumentos de Sarmiento, de la Rosa, Laprida, Fray Justo Santamaría de Oro, se mezclan entre los transeúntes que aprovechan el parate laboral del mediodía para almorzar en familia y -por qué no- dormir una siesta (programa casi obligado) con aire acondicionado, para contrarrestar los efectos de los 40 grados de sensación térmica.
En el hotel (a una cuadra de la plaza 25 de Mayo) apenas hubo tiempo para dejar el equipaje y otra vez entrar a la combi. El grupo estaba ya dividido a esa altura. Habíamos optado por circuitos diferentes.

Honor y gratitud
En cinco minutos estábamos en la casa natal de Domingo Faustino Sarmiento, de típico estilo colonial, con muros de adobe y tapia, techos de caña y barro sostenido por rollizos de álamo. Apenas entramos chocamos con la añosa higuera donde su madre, doña Paula Albarracín, pasaba días enteros tejiendo.
Muebles, enseres, documentos y periódicos de principios del siglo XIX y más objetos de distinto valor, muchos de los cuales están reflejados en «Recuerdos de Provincia», donde el gran maestro rescata la memoria de su familia y de la provincia. Es imponente el escritorio utilizado por Sarmiento en la casa, durante su gobierno provincial entre 1862 y 1864. Parte de la vajilla de uso personal durante su presidencia, y las primeras ediciones de los libros escritos por el ex mandatario completan el interior de la casa.
A sólo unas cuadras de ahí esperaba el Spa del Vino, uno de los dos centros que existen en el país (el otro está en Salta). Ambientado en una cava familiar, la sala de vinoterapia y talasoterapia posee un yacuzzi rodeado de roble francés, manteniendo el estilo de las bordalesas, cuyo interior se llena de vinos y aceites esenciales, extraídos de pepitas de uvas. La directora del spa, Ana Lía González de Ruffa, cuenta que «el tratamiento consiste en una serie de sesiones en las que se utiliza distintos tipos de uva, mostos, pepitas y aceites, que tienen la virtud de reducir el abdomen, afirmar glúteos, senos, tonificar músculos y mejorar el retorno venoso entre otras características», aclara.
«El paciente se sumerge en un hidromasaje, preparado con concentrados de vino que puede ser Syrah (varietal insignia de San Juan) Cabernet Sauvignon, o Malbec. Se le aplican chorros de agua a 37 grados de temperatura, para abrir los poros de la piel con uvas, o una mezcla de arcilla y vino (o vino con miel) para desterrar las capas superiores de células muertas», detalla. Y todo eso en un ambiente agradable, con una luz muy tenue que dan las velas dispuestas alrededor de la cava, música suave y... relax absoluto. Luego de 45 minutos se pasa a la ducha escocesa, teniendo como opción el sauna. El circuito cierra con una sesión de masajes. El costo de un tratamiento de vinoterapia oscila entre 75 y 150 pesos.
Al terminar el día sentimos el honor de haber estado en la casa del autor de «Facundo» y la gratitud por el bienestar recibido en el spa.

Brindando con
un gran Syrah

El sábado se repartió entre visitas a bodegas y a una champañera enclavada en la montaña (sólo hay tres en el mundo). Los principales viñateros de San Juan (tiene la segunda superficie de viñedos, después de su vecina Mendoza) se instalaron en los valles de Ullum, Zonda, Jáchal, Iglesia, el Valle Fértil y Tulum, el más extenso de la zona.
El departamento de Pocito (ahora conocido por haber coronado la reina suprema en la reciente Fiesta Nacional del Sol) es el principal receptor del mercado. Allí conocimos Graffigna. Fundada en 1869 por el inmigrante italiano don Juan Carlos Graffigna y luego conducida por sus sucesores, la firma fue recientemente adquirida por Allied Domecq. Otras bodegas -algunas grandes, otras pequeñas- como Saint Remy, Viñas de Segisa, Cordero Hermanos, Fabril Alto Verde, Peñaflor, Resero, Borbore, Putruele o La Guarda, elaboran varietales Cabernet Sauvignon, Merlot, Bonarda, Chenin, Chardonay, Sauvignon blanc o Torrontés. Pero tanto enólogos como bodegueros coinciden que -por ahora- no hay como un buen Syrah sanjuanino. La Guarda es una de las bodegas más cercanas a la ciudad. Conserva características de hace 40 años, cuando fue construida por la familia Quiroga Germano. Allí se producen los vinos Sangre de Viña, El Guardado y desde hace poco, la nueva línea Vika (Victoria, en ruso) en sus varietales Syrah Cabernet y Syrah Malbec. La familia García Ciacera es la responsable desde hace cuatro años de los cambios producidos en la bodega. Después de conocer la cava (puede albergar hasta 12 mil botellas) y de catar distintos varietales en sus diferentes estados de fermentación, Hilda García agasajó al grupo con una picada de quesos, jamón serrano y empanadas caseras de carne cortada a cuchillo en compañía de un delicioso reserva Syrah 2001.
Después del «almuerzo» don Julio anunció la próxima excursión a las Cavas de Zonda. Debo confesar que pensé en quedarme en la pileta del hotel. La temperatura ya trepaba a 40 grados y la mayoría ya había decidido descansar. Pero un grupo minoritario subimos a la combi. Valió la pena. La cava está situada en el seno de la montaña y comunicada con el exterior mediante un túnel de 200 metros de largo. Allí nos interiorizamos sobre el proceso del champagne. Descubro que el primero que se obtiene es denominado natural, pero si se le agregan 8 gramos de azúcar por litro se transforma en extra brut. Con 13 gramos se hace brut, mientras que con 33 gramos se convierte en demisec. Las dulces tienen más de 50 gramos por litro.
Esta zona lleva el nombre del zonda, un viento muy particular de la región cuyana. Sus efectos suelen ser molestos porque puede alcanzar una velocidad de hasta 100 kilómetros. Es también llamado viento sucio, por los sedimentos que lleva. Y algunos dicen que cuando se arrastra puede llegar a enloquecer a la gente. Otros recuerdan que acaso fue lo que allí padeció la venerada Difunta Correa, otra cita imperdible para quien visite San Juan.

Esperando la prOxima
Nos quedaron en el tintero: un amplio túnel utilizado a principios del siglo XX para extraer oro, ahora transformado (desde 1984) en el Museo Geográfico Municipal Albert Einstein. Tampoco hicimos el circuito paleontológico, ni visitamos la Catedral (devastada por el terremoto del 44 y reinaugurada en 1979), en cuyo interior descansan los restos de Fray Santa María de Oro. Quedó afuera el turismo aventura en los departamentos cordilleranos de Calingasta e Iglesia; las cordilleras de La Ramada, de Ansilta, el cerro Mercedario, el Parque Nacional San Guillermo.
Había llegado con la idea de cabalgar siguiendo parte de la ruta que recorriera el Ejército al mando del General San Martín en el cruce de Los Andes o partir desde el sistema de las sierras del Valle Fértil y La Huerta a lomo de mula en paseos de 2 o 3 días de duración. Pero, por cuestiones de agenda esta vez no pudo ser. Prometo volver.

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