23 de junio 2006 - 00:00

Se potencia un destino tradicional del turismo

Se potencia un destino tradicional del turismo
Quienes hacen turismo en la provincia de Buenos Aires son «sarmientinos» sin saberlo. También en eso, Domingo Faustino Sarmiento fue pionero. «El padre del aula» estuvo entre los primeros argentinos que hicieron «turismo de fin de semana en la provincia». Allá por 1855 solía hacer viajes de descanso, tomarse vacaciones en un lugar distante por esos tiempos: el Tigre. Allí había construido una casa isleña junto al río que hoy lleva su nombre.
A fines del siglo XIX las tradicionales familias argentinas asentadas en la Capital Federal, imitando a los sectores acaudalados de Inglaterra
y Francia, que realizaban «grand tours» por Europa, comenzaron a viajar y descubrir lugares de la provincia de Buenos Aires, iniciando la construcción de casas de fin de semana, que en muchos casos se alejaban del modelo de casa quinta para remedar castillos y mansiones europeas. Empezaron por zonas cercanas a la Capital: Adrogué, San Isidro, San Fernando, Moreno, Ramos Mejía, Morón.
Pero el interés viajero no se limitó a quienes tenían «casa en las afueras» e invitaban allí a sus amigos. En ese sentido es emblemática la Villa Ocampo de San Isidro, donde Victoria Ocampo supo hospedar, entre otros, a Rabindanath Tagore, Igor Stravinsky, Graham Greene, José Ortega y Gasset, Albert Camus, André Malraux, Le Corbusier, Octavio Paz, Gabriela Mistral, Pablo Neruda y, entre los miembros de «Sur», su revista, a Jorge Luis Borges. Un eco de esa casa, la Villa Victoria de Mar del Plata, señala otro fenómeno de esa etapa.
La extensión de las vías férreas y el mejoramiento de las rutas, permitieron llegar a lugares cada vez más alejados como Mar del Plata, Tandil, Sierra de la Ventana y Carhué. Poco a poco el turismo fue dejando de ser «la posibilidad de una élite». La institución de las vacaciones hará que aluviones visiten zonas a las que no mucho antes se consideraba un lujo ir. Poco a poco se convirtió en hábito hacer «turismo», es decir, una gira, visitar un destino para después de un tiempo regresar.
Y, entre los hábitos más tradicionales de los argentinos, tanto porteños como provincianos, a la hora de elegir un destino turístico está la provincia de Buenos Aires, y no sólo por su famosa costa veraniega. A ellos, el actual boom turístico del país ha sumado numerosos visitantes extranjeros.
En vacaciones de invierno los destinos bonaerenses se han preparado para recibir a sus visitantes con los más diversos programas donde hay actividades culturales, deportivas y recreativas.
El mar, las sierras, las pampas, el Delta y el valioso patrimonio cultural de todas las ciudades bonaerenses forman parte de las opciones.

Propuestas
Se realizarán desde city tours gratuitos hasta recorridos históricos en la mayoría de los destinos bonaerenses en las próximas vacaciones de invierno.
Se recorrerán sectores de interés que permiten observar el gran acervo histórico y cultural que posee toda la provincia.
Los circuitos cuentan con guías especializados y tienen duración variable, al igual que su costo, según los lugares que se visitan y si incluyen alojamiento.
En varios destinos se realizarán circuitos religiosos (por caso, Tandil y Luján), ecológicos, paleontológicos, artísticos e industriales. También habrá fiestas nacionales y ferias artesanales, espectáculos musicales, encuentros y talleres para los más chicos, exposiciones artísticas y competencias deportivas.
c San Antonio de Areco, General Madariaga, General Lavalle, Luján, Lobos, Chascomús y Mercedes proponen recorrerlas
y pasar un día de campo bien criollo o un fin de semana con alojamiento en estancias que pueden incluir visitas guiadas a granjas educativas, prácticas de polo, cabalgatas temáticas, avistaje de aves y safaris fotográficos, shows de destreza criolla, muestras de artesanías, paseos en tractor, en sulky y en carruajes antiguos, pesca, caminatas, degustación de comidas típicas y el clásico fogón al culminar la jornada.
c Los centros termales, como las Termas de Carhué (Adolfo Alsina), las de Pedro Luro en Villarino y Los Gauchos en Patagones, brindan a sus visitantes una amplia variedad de opciones terapéuticas y de servicios.
c La costa atlántica, con sus más de 1.200 kilómetros de playas, con hitos como Pinamar, Ostende, Valeria del Mar, Cariló, Villa Gesell, Mar del Plata y Miramar, se pueden disfrutar incluso los días en que el sol no esté presente y el buen clima no acompañe. Travesías en vehículos todo terreno, cuatriciclos, trekking y cabalgata son opciones para esos días de descanso, junto a la pesca, la náutica, el golf y los espectáculos artísticos, las actividades culturales de primer nivel, casinos y discos.
c Las sierras de Tandil, Sierra de la Ventana y Balcarce, entre otras, son destinos ideales tanto para los amantes de la aventura como para las familias, por desplegar una amplia gama de actividades recreativas. Los caminos que las atraviesan permiten descubrir la naturaleza virgen: colinas, bosques, llanuras y arroyos. Además es un lugar que permite la observación de aves y la realización de safaris fotográficos.

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