''Se siguen agregando vuelos a la Argentina''

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Escribe Máximo Soto
No hay ninguna capital latina que tenga la cantidad de vuelos diarios a ese destino que tiene hoy Buenos Aires. Se multiplican los vuelos desde y hacia Europa y a Estados Unidos, se abren nuevas rutas y se siguen agregando frecuencias; eso no se ve ni en San Pablo.» Para Danilo García Pregliasco, gerente de ventas de la línea aérea TACA, esto es una clara confirmación del boom turístico de la Argentina: «El país estaba preparado para este crecimiento, no hubo problemas de hotelería, como en otros lugares donde ocurrió algo así y no tenían la infraestructura mínima», y agrega, sentencioso: «he aprendido que toda crisis es una oportunidad, y ésta es una muy grande de captar inversiones en un sector tan dinámico como el turismo».
La Argentina, que ya estaba en la mente de muchos viajeros, se ha abierto a muchos de los que
TACA transporta habitualmente, los latinoamericanos, comenta Pregliasco. «Buenos Aires siempre fue una ciudad que llamó la atención en el mundo. Al turista que viene del resto de América latina le atrae como ciudad europea, la ve como una mezcla de Madrid, París y Londres. Le gusta la cultura, la arquitectura, las comidas, la música, la gente. Recuerdo que hace unos años hubo ecuatorianos que vinieron para hacer shopping porque les dijeron que aquí estaba todo regalado; ahora vienen porque el país les gustó. Y, para mejor, traen a sus amigos. Habría una crítica para hacer: no se supo descentralizar al turista, llevarlo a otros lugares, muchos vienen a Buenos Aires y se quedan acá. Bueno, pero es valorable lo que están haciendo muchas provincias y cómo están logrando captar viajeros. En cuanto al sector corporativo, a pesar de los vaivenes económicos, cómo no van a venir a la Argentina si siempre es interesante para cualquier empresa».

Los que deciden
Pregliasco contradice a quienes sostienen que así como creció el turismo de placer a la Argentina, bajaron los viajeros corporativos. «Nosotros, en TACA, tenemos un 60 por ciento de viajeros corporativos», y recuerda la diferencia entre cantidad y calidad: «cuando se abre una empresa -como en el caso de Camisea en Perú- viajan muchos empleados, los que van a trabajar, pero de pronto a un destino como Buenos Aires pueden viajar unos pocos, pero son los que deciden. La Argentina abrió el comercio en lugares donde no existía, como Costa Rica y El Salvador, que se agregaron a los existentes en Perú, Ecuador y Venezuela. En un momento hubo un flujo de empresas argentinas que tuvieron que salir a buscar dinero afuera porque el dólar estaba caro, y hoy han abierto un corredor que no pienso que se pare, porque ya se instaló un puente con esos países», explica el gerente de TACA, al que le causa gracia que se le pida que explique el nombre de la compañía. Sus casi treinta años en la industria lo han habituado a que la gente tome las iniciales de las líneas aéreas como un nombre o, mejor, un sobrenombre, un apodo, una vínculo afectuoso.
«TACA comenzó siendo 'Transportes Aéreos de Centro América', porque era un grupo empresario con base en El Salvador, pero con su crecimiento, con la compra de compañías aéreas de Perú, Costa Rica, Guatemala y Nicaragua, entre otras, y gran cantidad de destinos en Estados Unidos, se transformó en 'Transportes Aéreos del Continente Americano'. En realidad TACA es una empresa creada en 1934 en El Salvador, que salió a competir con TWA y Panamerican. Luego pasó a pertenecer al holding de la familia Kritie, para el que la compañía es su hobby porque tienen inversiones en bancos, seguros y finanzas. Allí comenzó a crecer hacia el norte -vuela a 13 ciudades de Estados Unidos- y hacia el sur, para abarcar todo el continente. Es una compañía que busca estar actualizada en sus aviones porque hoy es la forma de hacer economía».
A Pregliasco le importar demostrar ese afán de actualización:
«Hace tres años se unieron TACA, LAN y TAM, y compraron en bloque 99 aviones, fue la compra más grande que se hizo a Airbus. Y ya se ha hecho una orden de compra por 26 aviones más. Me sentiría muy orgulloso de que el primer Airbus 321 que llegue a Ezeiza sea uno de TACA, en 2006».
Danilo García Pregliasco es un hombre que ama su profesión «quizá porque empecé desde abajo». Uruguayo de nacimiento, viajó con su familia a Buenos Aires y a los 13 años, en una pausa impuesta por el envío de papeles, comenzó a trabajar como cadete en una agencia de viajes. En 1990 pasó a GSA, una línea aérea norteamericana que no estaba volando a la Argentina «y terminé como gerente de ventas», se enorgullece, «y cuando en 1999 TACA comienza sus operaciones en la Argentina me llamaron para manejar la jefatura de ventas». Le duró poco tiempo la bonanza; tuvo que enfrentar en 2001 la crisis de las líneas aéreas por el atentado a las Torres Gemelas, y en 2002 la crisis de De la Rúa. «Supimos cómo actuar gracias a la experiencia de lo que había ocurrido en el país en 1978 y en 1985 con las famosas devaluaciones. Tuvimos iniciativa comercial y revertimos la situación. Además, el país se convirtió en polo turístico. Y en algún punto, ayudamos a ello. En todas nuestra oficinas, que están en muchísimas ciudades de América, promocionamos el destino Argentina».
García Pregliasco corrige a quienes consideran que «el boom turístico se debe a que Buenos Aires está barata», sostiene que eso pudo ocurrir hace ya tiempo, pero hoy la cosa es un poco distinta: «Buenos Aires se transformó en un destino no barato, pero sí económico. Puede competir con cualquier otra gran capital. Ya no somos tan regalados como éramos hace dos años, pero tampoco caros como en el uno a uno. Buenos Aires, y la Argentina en general, va a mantener ese flujo importante de turismo. Pero no hay que dormirse en los laureles, hay que seguir promocionando el país como destino, como lo hacen España, México y Brasil».

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