¿Sólo en enero hay diversión en Punta?

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Escribe Florencia Solanas Pacheco

Hace tiempo que Punta del Este dejó de ser considerada exclusivamente un balneario, para convertirse en una importante ciudad. Cada vez más gente decide radicarse gran parte del año en esta renovada urbe, que crece en sofisticación y con tintes internacionales, captando la atención de españoles, franceses e italianos. Estos cambios se pueden advertir en el crecimiento de la construcción de edificios y barrios cerrados. A la vez, resulta paradójico que la mayor parte de los bares y discotecas sólo funcione apenas uno de los doce meses del año.
Cuando le preguntamos sobre esto a Miguel Schapire, mecenas del arte, empresario vinculado desde hace 24 años a Le Club, su creación y un hito en la historia de Punta del Este, señala que «todo el mundo habla del boom de la construcción pero no hay buenos boliches. No hay ya, en febrero, donde se pueda ir a tomar algo». Aunque afirma que hoy no existe el concepto temporada, Le Club es uno de los pocos lugares con alto nivel de servicio que puede ofrecer una barra todo el año.
Según Schapire: «Hoy Punta del Este no se nutre de los chicos, y las barritas berretas tienden a desaparecer. La gente ahora organiza reuniones en sus casas donde recibe a los amigos y eso ha hecho mermar el público en los boliches», y destaca que en enero, «los supermercados aumentaron su nivel de ventas frente a años anteriores, sobre todo en bebidas: cervezas, gaseosas y vinos finos aumentaron 95%», señala.
Le Club está en una exclusiva bahía de La Barra, en un lugar privilegiado donde cualquiera que vaya a tomar un trago podrá encontrarlo abierto desde las 8 de la mañana, «hasta que despunta el sol» dice su creador. Schapire fue adaptando su negocio al gusto de sus principales clientes y se volcó de esta forma a recibir un público fundamentalmente extranjero. Es así como vemos en la barra las fotos de Sofía Loren, de Rod Stewart, de Christopher Lambert, de Gérard Depardieu, de Alain Delon, entre muchos otros. Miguel Schapire comenta que «si en pleno febrero, pasada la una de
la mañana el lugar está lleno, eso se debe sobre todo a la coherencia y a mantener el respeto por el gusto y preferencias de nuestros clientes»
.
«El mejor público, por primera vez está en febrero», afirma sin dudar. «Quienes nos siguen desde el 73 crecieron en edad y cultura. Crecieron con las bodegas y empresas gastronómicas y siempre se encuentran en la búsqueda. La gente no es boba, y los hijos de aquellas familias que siempre eligieron Punta del Este para venir a veranear, hoy se dan cuenta que en febrero obtienen lo mismo que en enero pero a mitad de precio. Los gerentes de marketing de las empresas que promocionan los productos durante los primeros días del año no conocen verdaderamente Punta del Este ni su mercado», declara sin tapujos. «Las barras van a ser buenas cuando las empresas sean serias y recuperen el trato con el cliente.»
Con una mirada más expectante, Mark Rebindaine, editor de «Time Out Buenos Aires», da su versión sobre la oferta disponible para salir a tomar algo o ir a bailar. «Para mí hay dos niveles: los lugares que recorre el público más joven, los surfistas, éstos son lugares de mayor acceso, generalmente no hay un costo de entrada; y los lugares para gente con mucho dinero.»
Abocado a cubrir los primeros 20 días de enero, para la primera guía «Time Out Punta», compara distintas situaciones y nos dice: «En Budabar Volvo, una cerveza cuesta 8 dólares, lo mismo que se pagaría en el sur de Francia. Hay que tener dinero, esto no es para cualquiera y hasta a los extranjeros les resulta caro».

EL GRAN CONOCEDOR
A diferencia de Schapire, quien describe el Budabar Volvo como «un lugar de buen diseño, pero que terminó ofreciendo un mal producto», para Mark fue uno de los elegidos de la temporada, y comenta que «en Punta no hay tantos bares ni siquiera durante enero, y el que más me gustó fue Moby Dick». Rebindaine, o Reb como le dicen algunos argentinos, rescató el estilo pub del lugar, algo a lo que él asocia como un bar original, con todas las letras. Como buen inglés, el pub es algo que corre por sus venas y en Moby Dick se sintió como en su casa. Pareciera que de la misma forma se sintió el resto de los extranjeros que también eligieron ese lugar, que ha hecho atractivo el estar frente al puerto, punto principal para atraer a los turistas que llegan por primera vez a este lugar.
El tema de la convocatoria es importante, cuanto más gente hay en la puerta, más público atrae. Esa fue la característica de los dos sitios más destacados para salir a bailar en enero: Crobar y Tequila, que ya cerraron sus puertas.
«La temporada se acorta cada vez más y los boliches tienen más presión de hacer dinero en corto tiempo», justifica Mark en un español con acento inglés, y agrega que «el lugar tiene que facturar sí o sí muy rápido y eso aumenta considerablemente los precios». Recuerda que entrar en Crobar le costó 40 dólares, cifra muy cara para cualquiera. Por eso los jóvenes que pueden pagar las entradas son los que tienen familias «ricas».
Igualmente, resalta que hoy hay menos chicos que van a las discos, dando lugar a nuevos boliches situados en plena vía pública. «Mediaslunas Calentitas está lleno de lo que nosotros llamamos 'gurisada'.»
Tanto en Crobar como en Tequila le llamó la atención el filtro permeable que hubo en la puerta. «Hay gente que conoce gente y entra por todos lados, y más de la mitad, al final, no paga lo que corresponde. En Nueva York y Londres sólo los famosos no pagan», revela.
Para la DJ Tini Lanús, hija del recordado DJ Ezequiel Lanús, quien este año pasó música en la pista de rock del 28 al 13 de enero, «Crobar abrió este año por primera vez en Punta del Este y fue un éxito». Aclara que en Punta del Este hay demasiadas opciones de fiestas privadas que divierten mucho a quienes no están acostumbrados a salir a bailar durante el año. Sin embargo, admitió que al ser un boliche único en cuanto a diversidad de música (posee más de 3 pistas) tuvo una gran rotación de público. «Cuando venía un DJ grosso, como Erik Morillo, te podías encontrar fácilmente con gente de 40 años o más.» Según Tini, Crobar va a estar mucho mejor el año que viene ya que este año «necesitaba hacerse conocer».
Tequila fue el boliche bailable más nombrado y el que se llevó todos los laureles, y ya cuenta con varias temporadas con exitosa apertura. «Pero el lugar ya cerró y hasta fin de diciembre no volvemos a abrir», aclara su dueño, el empresario gastronómico Osvaldo Brucco.

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