''Tenemos fundamentos para ser optimistas''

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Juan José Canay tiene la particularidad de ser ciento por ciento porteño y estar a la vez dedicado desde muy joven -hace 38 años- a la industria vitivinícola, actividad poco frecuente por aquel entonces para jóvenes provenientes de provincias ajenas al complejo industrial enológico. Es casado, conserva su tonada porteña a pesar de vivir hace décadas en la octava capital mundial del vino, y trabaja para el grupo Peñaflor desde antes de recibirse de contador y licenciado en administración. Actualmente está a cargo de las ventas al exterior del grupo -que es el primer exportador del rubro-, y es a la vez presidente de Bodegas de Argentina, motivo por el cual habló con Ambito del Placer acerca de las actividades llevadas a cabo por esa entidad.

Periodista: ¿Cuál es la misión de Bodegas de Argentina?
Juan José Canay: Es una entidad gremial empresaria, nacida a partir de la fusión de la Asociación Vitivinícola Argentina -que tenía sede en Buenos Aires- con el Centro de Bodegueros de Mendoza, y que en conjunto hoy aglutina a más de 200 bodegas asociadas, lo que implica 95 por ciento de la industria. Está estructurada a través de subcomisiones, a fin de plantear alternativas a diferentes problemáticas que se elevan a la comisión directiva con el objeto de seleccionar un determinado curso de acción, apuntando exclusivamente a la promoción y optimización de la actividad en el mercado interno.

POLITICAS ABIERTAS

P.: ¿Cómo se hace para lograr consenso entre bodegas de tamaños, segmentos o regiones tan diferentes?
J.J.C.: Depende del aspecto que se trate, pero en la mayoría de los temas el interés es común, al punto que en el año y medio que llevo como titular de la entidad, nunca se tuvo que llevar a cabo una votación sobre una determinada propuesta, sino que afortunadamente todas las resoluciones se han efectuado por consenso entre los asociados.

P.: ¿Por qué existe una asociación para promover nuestro vino en el mercado interno y otra distinta para el mercado externo, como es el caso de Wines of Argentina?
J.J.C.: Porque provienen de distintos orígenes. Wines of Argentina surge de una entidad creada hace más de 12 años por la Asociación Vitivinícola Argentina, que inicialmente se llamó Top Wines, y estaba conformada por unas 15 o 20 bodegas, antes de la formación de Bodegas de Argentina. Posteriormente se resuelve que Top Wines funcione como una organización civil, a fin de conseguir fondos públicos para promoción -lo que era imposible de lograr como asociación gremial-, y se decide llevar a cabo una política más abierta, con el objeto de promocionar en el exterior todos los tipos de vino y no solamente aquellos del segmento premium. Así nació Wines of Argentina.

P.: ¿Qué expectativas existen sobre la evolución de la facturación del mercado interno a tres años?
J.J.C.: Habría que analizar el amplio espectro que abarca el vino desde el tetra hasta la franja ultrapremium. Tenemos fundamentos para ser optimistas, ya que el año pasado, por primera vez en 30 años la curva de facturación del mercado interno se estabilizó y detuvo su caída, habiendo logrado incluso crecer 1% aproximadamente. Además se está produciendo un aumento en el consumo de los vinos con mayor valor agregado, y las ventas en envase de cartón bajaron de 70 por ciento en 2000, a 50 por ciento en 2006, con lo que queda empatado con la botella, tendencia que parece seguir en aumento, lo que lógicamente redundaría en un consecuente aumento de la facturación.

P.: Analizando ahora la otra cara de la moneda, ¿qué expectativas hay sobre la evolución de las utilidades a tres años, teniendo en cuenta el incremento de los costos por efecto de la inflación?
J.J.C.: Creo que el negocio en conjunto está perdiendo rentabilidad. Si analizamos el mercado interno, la política de precios fijos hace difícil trasladar cualquier incremento de costos, y si tenemos en cuenta el mercado externo los precios están aun más fijos por el aumento de la competencia derivado de la sobreoferta de vinos en el mundo. Además hay que tener en cuenta que trabajamos con insumos como la botella, que están manejados por oligopolios, lo que no nos deja alternativa de elección. Tampoco existen envases alternativos como el «bag in box» u otros similares, ya que por un lado no se producen en la Argentina, e importarlos es inviable en función del tipo de cambio, y por otro no están instalados todavía en la preferencia del consumidor.  

LUZ DE ALERTA

P.: Como responsable del mercado externo de Peñaflor, ¿qué expectativas tiene para las exportaciones totales de la industria en los próximos tres años?
J.J.C.: Veo una luz amarilla de alerta. Hay que separar tres mercados: el del mosto concentrado, el del vino a granel y el del vino fraccionado. Los dos primeros son mercados de precio, es decir, commodities. En el mosto la Argentina compite con otros jugos de fruta, por lo que en el momento en que el precio de la uva supere a otras frutas se empieza a usar otra. De todos modos, vender 160.000 toneladas por año no está nada mal y vemos difícil por lo antedicho superar este número. El mercado a granel creció en 2006 casi 80 por ciento con respecto a 2005, pero sostener esa tasa de crecimiento resulta impensable. Por su parte, las exportaciones de vino embotellado venían creciendo entre 25 y 30 por ciento anual, y el año pasado crecieron sólo 11 por ciento. Sin embargo, sin duda es el único segmento que nos puede hacer cumplir las proyecciones del Plan Estratégico Vitivinícola en el sentido de lograr 10% ciento de las exportaciones mundiales en 2020. Creo que en definitiva hay una situación dual: por un lado el aumento de las exportaciones totales como elemento positivo. Como contrapartida negativa, la caída del aumento en las exportaciones del segmento más vendido en el mundo, el embotellado del orden de 15 dólares la caja, debido a la pérdida de competitividad por el incremento de costos.

P.: ¿No es un poco «futurista» en un país como el nuestro hacer un plan para el año 2020?
J.J.C.: Probablemente sí; sin embargo, la idea de poner un plazo tan largo era salir precisamente de la coyuntura circunstancial del momento en que se hizo. Era tratar de pensar por una vez a largo plazo como hacen algunos de los países con los que competimos, como Australia. Lo destacable es que por ahora, a aproximadamente cinco años de lanzado, el objetivo se está cumpliendo, y en última instancia la idea es ir corrigiendo la meta sobre la marcha. Creo que precisamente ése es uno de los objetivos más importantes que nos hemos impuesto como institución, y por tanto esperamos ver que pesos más o pesos menos no nos equivocamos a la hora de diseñar el PEVI.

P.: ¿Se está llevando a cabo alguna negociación con el gobierno para mejorar esta situación?
J.J.C.: Por ahora se está negociando únicamente la devolución de los derechos de exportación para involucrar esos fondos en promoción externa. Lógicamente no podemos hacer mucho más, pero nos gustaría poder aprovechar una política de alianzas comerciales y reducciones arancelarias como la que disfrutan nuestros principales competidores.

Entrevista de Rodrigo Quiroga Schmit

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