Una corta historia sobre el coleccionismo de fotografía

Secciones Especiales

Escribe Penélope Dixon (*)

La vida transcurre en un mundo de implicancias y significados, y la contemplación de cualquier ser u objeto de nuestro entorno nos produce alguna resonancia en la mente, aunque rara vez seamos plenamente conscientes de estas reflexiones. El rol esencial de todo artista -en este caso del artista fotógrafo- es, precisamente, hacernos captar el mensaje de la realidad, ayudándonos a ver y a interpretar el mundo a través de sus imágenes. Muchos maestros fotógrafos de la modernidad han descubierto y captado, a lo largo de sus vidas, imágenes que se han convertido en masterpieces del pasado: como punto de referencia y como punto de partida.
La fotografía es una de las principales expresiones artísticas de nuestro tiempo. Inventada hace sólo 150 años, está en constante evolución.
Tal vez por esto, el mercado de arte fotográfico es muy promisorio. Aunque tiene menos de treinta años de existencia, es fuerte y estable, y va encaminado hacia un mayor crecimiento. Los precios de los fotógrafos han aumentado un promedio de 700% en los últimos 25 años. Aún pueden conseguirse obras importantes de maestros del medio a precios accesibles. Las mejores obras de algunos de los fotógrafos más consagrados se venden por una fracción del costo de pinturas o esculturas de sus pares en otras disciplinas. En otras palabras: es un momento óptimo para empezar o para continuar coleccionando fotografía.
Esta es hoy una actividad tan gratificante como accesible, y la orientación múltiple del mercado permite la variedad, lo que implica que hay una enorme riqueza de material para explorar y descubrir.

Como comenzar una coleccion

Lo fundamental, como en cualquier colección, es comprar lo que a uno le gusta. Las fotografías deben adquirirse como obras de arte, utilizando el mismo criterio que se aplicaría a otras disciplinas. Se puede optar por coleccionar imágenes aisladas que por algún motivo nos inspiran o se puede armar la colección de manera más acotada, apuntando a un período, tema o autor determinados. El principal motivo para coleccionar fotografías es el hecho de adquirir obras de arte que nos darán placer. Si uno compra lo que le gusta, el valor monetario y la apreciación vendrán después. Hay que confiar en el instinto y la intuición, y adquirir obras que nos inspiran o atrapan. El gusto personal debe ser la guía en el momento de hacer una colección.

Acerca del valor

Hay muchos factores que determinan el valor de una fotografía. Indudablemente, uno de los más importantes es la trayectoria del fotógrafo. La firma o una imagen emblemática dentro de la obra de un artista determinado, sin duda harán que el precio de esa obra sea mayor, pues habrá más demanda por esa imagen.
Otra consideración de gran importancia es si la copia es vintage o moderna: 1) Una copia vintage está realizada el mismo año o en fechas cercanas (normalmente de dos a tres años) al negativo o toma original. 2) Una copia moderna es una realizada del mismo negativo pero «más tarde». 3) Una copia temprana (early print) no es ni vintage ni moderna, y se la ubica en algún lugar intermedio entre ambas.
Por lo general, las copias vintage son las de mayor valor pues son las más escasas. Hasta la reciente puesta en marcha del mercado de arte fotográfico había muy poca demanda de copias fotográficas. Como imprimir una copia llevaba mucho tiempo y era costoso, solían hacerse por encargo. Los fotógrafos hacían a lo sumo una o dos copias de sus fotografías. Es por esto que existen tan pocas copias vintage disponibles.
Es fundamental poder determinar si la copia vintage fue realizada por el fotógrafo, ya que de ser así, se la considera como la que mejor representa la visión original de ese artista. Al margen de esto, las copias modernas son una excelente alternativa. Su costo es generalmente mucho menor, normalmente están en perfectas condiciones, tienen una conservación y por lo tanto una expectativa de durabilidad mayor que las copias vintage, debido al reciente desarrollo de papeles con diferente composición y a la utilización de nuevos elementos químicos de superior calidad.
Las copias tempranas alcanzan precios mayores que las copias modernas, y el hecho de estar firmadas por el artista o con alguna otra anotación sin duda le agregarán valor.
Se debe tener presente al hablar de copias firmadas y del valor que esto agrega a una fotografía, que en el pasado algunos fotógrafos no firmaban sus trabajos. Solamente a partir del desarrollo del mercado fotográfico se lo comenzó a hacer sistemáticamente y en la mayoría de los casos, las fotografías se realizan en ediciones limitadas y numeradas.
Naturalmente, el estado de conservación y la calidad de las copias afecta su valor. En el caso de algunos viejos y consagrados fotógrafos, es muy raro encontrar copias vintage en impecable estado, y el mercado tiende a aceptar que presenten un mínimo deterioro, producto del paso del tiempo o del descuido con el que los mismos fotógrafos solían tratar sus obras. Sin embargo, es aconsejable verificar el estado de una fotografía antes de comprarla: manchas, rayones o roturas determinarán su valor en el futuro.
Finalmente, como en toda obra de arte, la provenance de la fotografía (su historial de anteriores propietarios y de exposiciones) será también un factor determinante para su tasación.

Otros datos importantes

Mucha gente cree que hay una enorme cantidad de imágenes dando vueltas en el mercado y que los fotógrafos producen tirajes ilimitados de copias. Esto no es verdad. El mercado fotográfico se autorregula con mucha seriedad y por regla general está manejado por galeristas y artistas respetados que son los principales interesados en mantener controlado este campo. Treinta años atrás, no existía un mercado para la fotografía y, por lo tanto, se realizaban copias, pero muchas menos que en cualquier otra manifestación de las artes gráficas. Ahora, con el desarrollo del mercado del arte fotográfico, los artistas han limitado la cantidad de copias a un número pequeño y preestablecido -en promedio van de 5 a 50-. Los negativos de los fotógrafos consagrados generalmente se donan a archivos o museos para su mejor conservación y custodia, y con fines educacionales. Solamente en raras ocasiones se realizan ediciones póstumas, por lo general en ediciones limitadas que son (y deben ser) estrictamente controladas.

(*) Center for Photography, Woodstock, EE.UU.

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