Economía

Sector automotor con dura realidad: sobran fábricas

La decisión de Honda de dejar de fabricar autos en el país es un golpe duro. Sin duda, la coyuntura económica local y regional no es la mejor. La falta de competitividad, para muchas empresas, es insostenible pero, en el mismo contexto, otras automotrices crecen y tienen inversiones en marcha. Esto hace suponer que, además de la macroeconomía, hay decisiones de cada empresa que no siempre son las correctas. El ejemplo más cercano es el papelón de Mercedes-Benz con su frustrada pickup cordobesa. Todo responsabilidad empresarial. Lo de Honda podría encuadrarse en ese grupo, aunque también hay otro factor a tener en cuenta: sobran fábricas. El acuerdo automotor con Brasil llevó a que en la región se multiplicaran las terminales en una carrera entre las marcas en la que no todos pueden ganar. El volumen del mercado regional no alcanza para tantas empresas. La fantasía de un millón de unidades en la Argentina y cuatro en Brasil choca con la realidad. Aquí difícilmente se llegue a 300.000; en Brasil, sólo 2 millones. Las exportaciones fuera del Mercosur son tan difíciles para Brasil como para la Argentina por la falta de competividad. Es por eso que no se alcanzan, salvo excepciones, las escalas de producción necesarias. Más si las decisiones de modelos a fabricar son equivocadas y se castiga con la baja demanda, como se explica en la crónica principal.

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En los últimos años, la asociación que agrupa a las terminales (ADEFA) difundió diferentes estudios sobre competitividad. El más antiguo, en 2001, elaborado por la consultora Booz Allen & Hamilton. En 2015, otro de factura propia en conjunto con los autopartistas agrupados en AFAC y, en 2017, un tercero a cargo de la consultora Bain & Company. Según lo planteado en esos informes y contrastando con la realidad actual, tal como publicó Ámbito Financiero en marzo pasado, sólo cuatro terminales de vehículos serían hoy sustentables. Eso surge del trabajo conjunto ADEFA/AFAC que advirtió que recién por arriba de un volumen de producción de 50.000 unidades de un vehículo se logra una escala de fabricación competitiva. Por debajo de ese número, la situación de costos se complica y se hace inviable. Cuando se elaboró ese estudio, en 2015, sólo la mitad de los modelos producidos en el país pasaban ese umbral. Hoy la situación empeoró. En tanto, en el trabajo de Booz Allen de 2001 se aseguraba que un nivel de producción anual de entre 30.000 y 50.000 unidades significaba la franja crítica para sobrevivir. Honda producirá este año, con suerte, 9.000 unidades.

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