Opiniones

Sector público y sector privado: una relación que puede fortalecer la democracia

En los últimos años, se develaron en la región múltiples casos de corrupción en los que el vínculo entre empresas y gobiernos se tradujo en millones de dólares desviados de obras públicas imprescindibles para el desarrollo. Sin embargo, esta relación perversa no es la única posible.

En los últimos años, se develaron en la región múltiples casos de corrupción en los que el vínculo entre empresas y gobiernos se tradujo en millones de dólares desviados de obras públicas imprescindibles para el desarrollo. También se registraron enormes escándalos en los que empresas multinacionales confesaron que el soborno era un mecanismo clave de su estrategia de negocios en todo el planeta. Sin embargo, esta relación perversa entre el sector público y el sector privado - que erosiona la confianza ciudadana en la democracia - no es la única posible.

Existen múltiples casos en los que los empresarios han aportado recursos, ideas y compromiso personal para mejorar el ambiente institucional, ya sea mediante asociaciones o por iniciativas individuales. Se trata de esfuerzos encaminados a que la transparencia y la rendición de cuentas se fortalezcan como mecanismos de consolidación democrática. Ese es un modo de mejorar la seguridad jurídica y la previsibilidad de las instituciones, lo cual a su vez optimiza las perspectivas de negocios.

Aún con todas estas ventajas, la mayoría de los empresarios argentinos todavía no se han involucrado sistemáticamente en la prevención y denuncia de la corrupción. En ese contexto, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires convocó a referentes empresariales, funcionarios y expertos a generar compromisos que fortalezcan una relación entre el sector público y el sector privado basada en la integridad. En el marco de esta iniciativa, se compartieron experiencias exitosas que pueden ser útiles como modelos para potenciar esta colaboración.

El sector privado ha reportado beneficios a la lucha contra la corrupción a través del impulso a la responsabilidad social empresaria y la mejora de sus propias prácticas. Un caso paradigmático es el de Brasil, cuyas principales empresas decidieron en 1998 fundar y financiar el Instituto Ethos de Empresa y Responsabilidad Social para promover esos valores y articularse con las políticas públicas de integridad. Hoy en día, Ethos está coordinando un grupo de organizaciones que impulsan un Plan Nacional de Integridad, Transparencia y Combate a la Corrupción en respuesta a la oportunidad que generó la Operación Lava Jato.

En ciertos contextos, lo más relevante no es necesariamente el financiamiento, sino la capacidad de incidencia política del sector privado. Un ejemplo ilustrativo es el de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), que cumplió un rol fundamental para la aprobación de la norma que obliga a los funcionarios a presentar declaraciones juradas de bienes, fiscal y de intereses. A la fecha, el organismo trabaja en mejorar la implementación del Sistema Nacional Anticorrupción y en perfeccionar nuevos mecanismos de incidencia.

Asimismo, cada empresa puede realizar acciones contra la corrupción individualmente, a veces como consecuencia de conductas ilegales anteriores. Este es el caso de Siemens, que fue condenada a pagar multas por más de 1.000 millones de euros en distintos lugares del mundo luego de utilizar sobornos para obtener contratos. Para alejarse de este antecedente, en 2009 lanzó – con el apoyo de organismos como el Banco Mundial y el Pacto Global de Naciones Unidas – una iniciativa de integridad que sigue vigente y constituye un modelo para las mayores compañías del mundo en lo referente a compliance.

Estas experiencias muestran que las empresas están en condiciones de generar propuestas para una relación más abierta y transparente entre el sector público y el sector privado. Normas como la Ley de Responsabilidad Penal de las Personas Jurídicas son avances clave en este aspecto. Es necesario profundizar esta tendencia con prácticas que permitan a los actores clave apropiarse de los valores relacionados a la integridad.

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