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Semana clave para Macri y no solo por la visita real

El Gobierno profundiza la imagen internacional del Presidente en medio de los golpes que da el dólar todos los días y que parecen no tener fin. Optimismo por abril, tras un marzo también complicado.

Se inicia una semana complicada para el Gobierno, sobre todo porque en los próximos cuatro días el INDEC dará a conocer datos inevitablemente negativos sobre la economía como son la canasta básica, compras en super y shopping y el indicador más doloroso como es la pobreza medida a diciembre de 2018. Sobre todos esos números impacta el tramo más complicado de la tormenta económica que enfrenta el país desde el año pasado. A eso debe sumarse otra decisión que, seguramente, la Corte Suprema ya tiene tomada: mañana se conocerá el fallo que dispone que los jubilados deban pagar o no Impuesto a las Ganancias sobre sus ingresos. Ese fárrago de malas noticias tendrá dos contrapesos: el ingreso (algo demorado por la burocracia de los u$s11.800 millones del desembolso del FMI y la visita de los reyes de España, que comenzó anoche y que llevará a Macri también hasta Córdoba donde, a pesar de la ruptura de Cambiemos allí entre Ramón Mestre y Mario Negri, el Presidente sigue apostando al voto de esa provincia (que comparte en un importante tramo con Schiaretti) y que hizo la diferencia a su favor en la presidencial de 2015.

El Gobierno necesita aire ante la máxima preocupación que hoy lo rodea: el dólar. No es posible avanzar en la campaña electoral, dialéctica y prácticamente, si no desaparecen esas idas y vueltas diarias de la moneda que, en algunos casos, ni siquiera tienen que ver con el país, como el caso del pasado viernes, donde todo el globo retrocedió ante el dólar.

Como se sabe, esos movimientos podrán impactar en todo el mundo, pero si en otras latitudes se reciben como un resfrío, aquí lo hacen como una pulmonía. Es nuestra mayor enfermedad y eso no ha cesado en los últimos años.

Por eso la necesidad de Macri de tener una buena noticia de la economía a que aferrarse y que llegue ahora, no dentro de seis meses cuando seguro las habrá (hay indicadores serios que así lo muestran) pero llegando demasiado tarde.

Por ejemplo, desde Chile ayer llego un aliciente. La ministra de Energía, Susana Jiménez, avisó que esta convencida que desde 2021 habrá exportaciones de gas argentino a su país durante todo el año y que se cerraron contratos para comenzar a operar desde septiembre de 2019. Esas exportaciones sumarán ingresos por u$s30.000 millones, pero no ahora. No le hace falta tanto a Macri para calmarle los nervios a su propio Gobierno y al mercado. Como se cuenta hoy en Charlas de Quincho, con que el campo liquide a tiempo unos u$s13.000 millones que debe aplicar a pago de insumos, gastos e impuestos y la garantía del FMI y su desembolso, debería ser suficiente lluvia de dólares para calmar la ansiedad. El problema es que, aunque existan certezas de todo eso, el mercado y el país esperarán a que eso suceda antes de tomar decisiones.

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