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Senado convirtió en ley nuevo régimen para el software

La oposición K se quejó por permitir ingreso de industrias que nada tienen que ver con el objeto de la ley. Los cruzó el jefe PJ, Miguel Pichetto. El Gobierno estima duplicar empleos y generar exportaciones anuales por u$s15.000 millones. Finalizará el 31 de diciembre de 2029

Mala noticia para el piquetero papal K Juan Grabois: el Senado sancionó ayer la ley que establecerá un nuevo régimen de software, que tendrá vigencia desde 1 de enero de 2020 y hasta 31 de diciembre de 2029 y continuará, con modificaciones, con una política activada durante los gobiernos kirchneristas. La votación en general del proyecto fue unánime, con 49 adhesiones, mientras que algunos artículos fueron rechazados desde el cristichavismo durante su tratamiento en particular.

En el Ejecutivo aseguran que se duplicarán empleos del sector de 215.000 a 430.000 y se generarán exportaciones anuales por u$s15.000 millones. Esos objetivos fueron resaltados por el Pro a través del titular de la comisión de Presupuesto, Estaban Bullrich (Buenos Aires), y del presidente provisional de la cámara alta, Federico Pinedo (Ciudad de Buenos Aires)

Como miembro informante, Bullrich destacó la ampliación de beneficios en contribuciones patronales, la generación de un bono fiscal y la alícuota de Ganancias del 15% para los actores involucrados en el nuevo régimen, así como también la creación de un fondo de capital emprendedor y contribuciones de las empresas para el control de la ley en cuestión. Luego, señaló que el costo fiscal será de poco más de $12.000 millones -anual- y lo comparó con el estimativo del actual régimen, que sería de $3.500 millones.

Desde la oposición, Mario Pais (Chubut), del interbloque Argentina Federal -donde está el PJ-, primero adelantó un voto negativo, luego una abstención y hacia el final del debate confirmó un acompañamiento en general, con el rechazo de un artículo en particular. La principal queja del legislador fue por las “delegaciones impropias del Congreso al Ejecutivo” en materia tributaria y la ampliación de rubros. “No quiero que -el beneficio- vaya a empresas como Mercado Libre”, lanzó, en referencia al coloso que comanda Marcos Galperín.

Por su parte, el kirchnerismo reforzó, a través de Anabel Fernández Sagasti (Mendoza), la intención del Gobierno de abrir el juego a “jugadores que nada tienen que ver con la industria del conocimiento”. Las críticas hacia el “desmantelamiento” de las estructuras de ciencia y tecnología partieron desde sus compañeras de bancada María de los Ángeles Sacnun (Santa Fe) y Silvina Larraburu (Río Negro). Cristina de Kirchner estuvo por momentos en la sesión, pero se fue antes de la votación de la ley.

Quien salió al cruce de las críticas, y con un furioso discurso, fue el jefe del PJ, Miguel Pichetto (Río Negro). “Sin empresas no hay trabajadores. Hay que dejar de asumir el proceso de la plata con la culpa cristiana que nos mata. Esa culpa de la Iglesia y que el reino de los cielos será de los pobres, y de las cooperativas, y de los gerentes de ellas”, disparó el senador justicialista.

Pichetto fue más allá y dijo que existe un “espíritu cartonero que funciona en la sociedad que nos destruye” y que se necesita “volver a la cultura del trabajo”. En esa línea, expresó: “Todos los venezolanos que vinieron a la Argentina están trabajando, mientras que en el Conurbano tenemos la Asignación Universal por Hijo para siempre. Es joda la Argentina. Y este es el debate de fondo que habrá en el debate presidencial”.

En nombre del PJ y del interbloque Argentina Federal, el senador rionegrino calificó al proyecto como “una muy buena ley”, pidió no pegarse “un tiro en el pie”, y finalizó: “Individualmente hay gente de un talento extraordinario. Después a nivel grupal somos imbancables. Ojalá haya muchos Mercado Libre y menos cartoneros. Que la gente tenga acceso al trabajo. Pensemos con la cabeza”.

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