Política

Senado: trifulca por objeción de conciencia en debate sobre aborto

La segunda ronda de exposiciones estuvo marcada también por diferencias entre vida humana y concepción. Llamativos silencios de legisladores a favor del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo (IVE).

La segunda ronda de exposiciones que realizaron ayer tres comisiones del Senado para debatir el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) estuvo cruzada por una fuerte discusión de legisladores -en particular, del PJ- por la implementación de la objeción de conciencia que trajo la iniciativa aprobada por Diputados, que se votará en la Cámara alta el 8 de agosto próximo.

El combo de disertantes se inició, al igual que anteayer, con posturas en contra del proyecto que avala la legalización del aborto hasta la semana 14. La segunda expositora fue María de los Ángeles Carmona, del Colegio de Médicos de la provincia de Buenos Aires. "La objeción de conciencia no debe ser plasmada en ningún registro público (...) se generaría un listado discriminatorio", disparó la profesional.

"La ley se queda corta en ese sentido. En el sector público no debería haber ningún tipo de objeción de conciencia. La ley tendría que ser para todos los médicos que trabajan en el Estado, que en su mayoría atienden a sectores vulnerables. Hay posturas que se llevan al extremo (...) y la mirada tiene que ser más amplia, más humana", replicó el jefe del PJ, Miguel Pichetto.

Curioso: el senador rionegrino, la radical Pamela Verasay (Mendoza) y la kirchnerista Nancy González (Chubut) fueron los únicos senadores que hicieron algunos planteos en las primeras dos jornadas de exposiciones que moderaron las comisiones de Salud; Justicia y Asuntos Penales; y de Asuntos Constitucionales, que continuarán el martes próximo. El resto de legisladores que apoyan la ley y que integran las comisiones en cuestión faltaron o aplicaron durante el debate un colosal silencio.

En rechazo a la iniciativa se mostraron activas Silvia Elías de Pérez (UCR-Tucumán) y Cristina Fiore (Salta-Interbloque Federal), mientras que Laura Rodríguez Machado (Pro-Córdoba) buscó argumentos para reforzar la postura de los tres legisladores por esa provincia para modificar el texto que vino de Diputados.

Al ser un proyecto que tajea de manera transversal a los bloques, quien opinó sobre los dichos de Pichetto fue su propio vice, el ginsfranista José Mayans. "Acá el problema es desde cuándo es la vida y la Constitución dice desde la concepción (...) El Estado no puede matar, no existe la pena de muerte (...) ¿A un delincuente se lo puede reinsertar y a un inocente se lo mata? (...) No se puede pasar de un extremo al otro de aborto libre, gratuito y obligatorio", señaló con ironía el senador formoseño.

"En ningún momento se habló de 'obligatorio'", espetó el también justicialista Mario Pais (Chubut), quien dejó en claro que sin el listado "no sabríamos bien cuántos médicos harían falta contratar para completar el servicio que deberá ofrecer cada institución, por lo cual no constituye una discriminación". Elías no perdió el rastro de la disputa y agregó: "Los invitados no deben ser sometidos a careos ni a la perorata de otros legisladores (...) Si reclamamos una mirada más humana, hablemos si hasta la semana 14 hay un ser humano se lo preguntó a la médica Carmona- y dejemos trabajar en libertad".

Luego, el doctor en derecho Andrés Gil Domínguez informó que, según el texto aprobado por Diputados, "el registro de objeción de conciencia no es público, sino confidencial", y "permite garantizar la organización eficaz del sistema de salud (...) y fundamentalmente el derecho de los profesionales de la salud".

Mayans no se quedó conforme y tras la exposición del jurista Alberto García Lema, manifestó que "con las redes sociales no existiría ninguna lista de objeción de conciencia- secreta, ya que después se filtra y estigmatizan a todos porque se 'viralizó". El abogado respondió: "Tenemos el problema con los secretos fiscales y bancarios (...) creo que le estoy contestando con lo que le digo".

El rechazo a la iniciativa fue retomado por el constitucionalista Néstor Sagües. "Se crea una persona que es ultimable por mera decisión de la madre", dijo. Minutos después se quejó el peronista Alfredo Luenzo (Chubut), por tratar a quienes están a favor del proyecto de impulsores de "infanticidios". En nombre de Amnistía Internacional, Mariela Belski aseveró: "El derecho a la vida es gradual e incremental (...) En una etapa temprana los derechos de la gestante prevalecen sobre el embrión (...) Si sólo se despenaliza, se avala la continuación de abortos clandestinos".

Hacia el final de la jornada, el radical exlegislador radical Ricardo Gil Lavedra sostuvo que la decisión sobre la que se discute "en última instancia es de la mujer, cualquiera sea la legislación que se trate", y que no se puede imponer situaciones "en base a creencias de otros". En tanto, la exintegrante de la Corte Suprema de Mendoza Aída Kemelmajer de Carlucci apuntó que "quienes se niegan" a la iniciativa "parecen saber más que la Organización Mundial de la Salud, el Comité de Derechos Humanos y la Corte Interamericana".

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