1 de diciembre 2000 - 00:00

Cupones bursátiles

Prometimos indagar acerca de la aparición del nuevo índice Merval acotado, llamado M.AR, y en este caso en vez de ir a la fuente... la fuente se nos vino con toda el agua encima. Directivo de la entidad que produce los indicadores, el Mercado de Valores, más allá del respeto de su exposición no podía ocultar el enojo por haber deslizado en estos cupones la sensación de un trasfondo, alguna motivación especial que hubiera promovido tal indicador en momentos como éste, donde lo que se monitorea con más cantidad de instrumental es cada vez menos volumen de dinero. Posición que, lógicamente, sostenemos y que las cifras corren a venir en apoyo de tal objeción. Respecto de cómo planteamos las dudas que nos creaba esto, debimos conceder que acaso los términos adoptados podían dar pie a ideas que no estaban implícitas en nuestro punto de vista. De paso, por esa sensación de ser atacados o sospechados (que quizá resulte la enfermedad de moda entre todos), también es posible que el receptor -la entidadhaya exagerado y elevando el tenor de los interrogantes...

Conclusión: esto sirvió para averiguar más sobre las motivaciones. Y tenemos la versión desde la propia fuente, en cuanto a que se daba a luz un indicador con especies de raíz local («que usted mismo pedía desde hace mucho tiempo», nos recordó el interlocutor) porque la distorsión de acciones que generan sus precios en mercado de origen, le restaba sentido al Merval.

Pero -dijimos-¿por qué no haber suplantado uno por otro, en lugar de generar tantos índices? «Porque se analizó la cuestión legalmente y nuestros abogados nos recomendaron no cambiar abruptamente, una cartera que tiene principios establecidos y tanto tiempo de utilización...» Era poco menos que imposible contemplar todos los sucesos que aparecieron después, en cuanto a los cambios de manos de las empresas, y no se podía erradicar a las foráneas de un día para el otro. Es posible que gradualmente se pueda ir viendo de anunciar alguna extinción de uno por ciento, a cierto tiempo vista. A tal punto no habría normas para ciertos casos, que de acuerdo a reglas del Merval clásico: es posible que algún CEDEAR integre la cartera, en cuanto arme el volumen que necesita para ello. Respecto de las que tienen ADR cotizando en Nueva York, la postura de nuestro interlocutor era que los precios de afuera se forman con señales de nuestro medio, esto es: que las motivaciones de la Argentina mueven esos títulos, al margen de lo que suceda con Wall Street (opinión que no compartimos totalmente, aunque no la desestimamos). En cambio, las espa-ñolas, por ser netamente de allí, sí forman cotización con sucesos que afectan a España, su economía o el ámbito de las empresas en ese país. «Quien quiera comprar riesgo argentino tiene que comprar el M.AR y el Merval queda en un mix clásico que otros utilizan», nos aseveró el directivo. Esta, tal aseguró, que la única razón para crear la nueva cartera. (Bueno, al menos el lector tiene ahora una explicación al respecto...)

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