15 de diciembre 2000 - 00:00

Cupones bursátiles

La endeudada se beneficia; la sana se perjudica. En cuál de los casos se falla, queda a discusión. Pero, lo más jocoso es que en el anterior gobierno se veía la cuestión totalmente a la inversa de hoy. Nos referimos, claro, al pase de blanco a negro en cuanto a cargar impuestos a las empresas que solicitaban financiamiento vs. el cargarle impuestos a las que colocaran excedentes en plazos fijos o activos financieros. Casi quedaba mejor agregar el que faltaba y dejar el primero, buscando la excusa de la «mayor recaudación», que es la frase de moda. Si en procura de que «venga el dinero como venga», el gobierno de la ciudad está bien predispuesto a abrir nuevos templos de sapiencia y filosofía del azar, en forma de casinos, era todavía más excusable decir que se agregaba un impuesto y no realizar ese cambio drástico de reglas de juego, con el que parece premiarse al endeudamiento ahora, castigando a la sanidad de administración y estructura. Pero bueno, parecía un absurdo que una empresa con necesidades que acudía al préstamo encima debiera recibir un garrote extra -las tasas ya son un «garrote vil» en la nuca de las sociedades-para poder financiarse.

No menos absurdo suena que se aplique esa ley no escrita, amiga de los árbitros de fútbol, titulada como «de las compensaciones». Y que a la que realizaba colocaciones en nuestro circuito financiero, que ya es una buena acción, le cayera el sayo de tener que ser el pato de la boda para aliviar a las endeudadas.

Todo se va convirtiendo cada vez más en un gran absurdo en nuestro medio, cosas que se dan de frente con la mayor naturalidad, y esa costumbre actual de hacer de modernos Robin Hood, quitando cada vez más a los que dan la sensación de tener algo para hacer un traslado a barriles sin fondo del Estado, o jugando de dios financiero y pasando de un bolsillo a otro una cantidad de dinero, que era exactamente al revés hasta hace unos días. ¿Reglas de juego claras, seguridades jurídicas?, ¡ja! Todavía cada gobierno que asume quiere dispersar esa idea, en tanto va firmando decretos de necesidades que voltean las reglas anteriores y las reemplaza sin más ni menos.


Al inversor esto no le resulta de suma trascendencia para la evaluación, pero conviene revisar en la cartera en qué terreno se mueve la sociedad de la que posee títulos.


Algún alivio tendrán las que cuenten con grandes pasivos, al quitarle la imposición. Y cierto perjuicio, en menor utilidad por vía colocaciones, tendrán las que poseían sumas interesantes que en estos tiempos le reportaban la ganancia que no les daba lo operativo. Podría sobrevenir un efecto: que las que colocaban lo hagan menos, y que las que pedían pidan más.


En tanto, algunas inversiones están tomando caminos externos, hartas de los cambios de reglas.

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