5 de abril 2002 - 00:00

El agro también padece la crisis

Señor Director:

Como productor agropecuario de cuarta generación quiero hacerle comentarios a una desafortunada nota (07/03/02) escrita por un analista agropecuario que debe haber leído, posiblemente estudiado algo, pero de la realidad del campo no sabe. Es muy fácil hablar desde un escritorio y emitir opiniones sin conocer qué es lo que está pasando en el lugar de los hechos y la producción. Un diario tan prestigioso debería aspirar a tener como columnistas a productores que, además del escritorio y las letras, conozcan el tema agropecuario en su total dimensión.

En primer lugar dice que «agricultores y ganaderos mantuvieron un sereno optimismo» por la devaluación. Me gustaría saber: ¿en que benefició a los ganaderos la devaluación si hoy un novillo gordo vale u$s 0,40? En el mismo momento los fletes subieron ya en 30%, los productores veterinarios 70%, los agroquímicos y semillas forrajeras hay que pagarlos al contado y en dólares o pesos al cambio que la radio informa ¡cada media hora!

También el redactor tiene a bien recordarnos, como si fuera necesario, que en diciembre (el productor) «vendía su trigo a $ 100 la tonelada».

Ahora le pregunto al analista, el resultado económico de las exportaciones agropecuarias en esa relación de precios: ¿era favorable, era rentable, el trigo en la Argentina a $ 100 la tonelada? No, no era rentable. Tampoco el maíz a $ 77, ni la soja a $ 145. Sin embargo paradójicamente se lograron en esa etapa las cosechas más grandes de la historia, y como obvia consecuencia el endeudamiento bancario, comercial y fiscal más denigrante y usurario del que se tenga memoria. Porque el productor agropecuario es así, sabe que tiene que sembrar el trigo en julio; el maíz, la soja y el girasol en octubre, por un mandato histórico, y que además lo debe hacer con toda la tecnología disponible, aunque acá cueste el doble y su producción la mitad. Y acá están los resultados: ¡muchos se endeudaron trabajando y con rindes excepcionales!

Dice que el campo es incoherente al protestar por «las intervenciones del gobierno», cuando en realidad por otro lado pide «precio mínimo para la leche» o «la creación del INYM».

No hay ninguna incoherencia, el Estado debe intervenir donde hace falta, y abstenerse donde «el mercado existe y funciona». Esa es su función y de haberla ejercido no se hubieran fundido 30% de los tambos en la peor crisis de la historia, sino que el exceso de su producción se habría exportado generando divisas, en lugar de oligopolios lecheros que desde el Plan Primavera se han enriquecido con una transferencia de ingresos delincuencial.

Para terminar, hubiera sido mucho mas provechoso para el país, que esos 1.400 millones de las retenciones quedan en poder de los genuinos dueños, los productores agropecuarios, que han demostrado a lo largo de la historia repartir mejor que la delincuencia política el fruto del genuino esfuerzo y asumir todo los riesgos de una de las actividades más castigadas por las inclemencias del tiempo y del cáncer dirigencial.

Adolfo Miguel Laborde

DNI 17.288.782

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