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“Shakespeare nos obliga siempre a tomar decisiones”

• "LA TEMPESTAD" EN EL SAN MARTÍN, EN VERSIÓN DE LA INGLESA PENNY CHERNS
El clásico será representado desde mañana con Osqui Guzmán como Próspero, y un elenco que integran, entre otros, Malena Solda, Martín Slipak, Alexia Moyano, Gustavo Pardi e Iván Moschner.

"Shakespeare, Cervantes o Quevedo miran a través del ojo de la aguja rincones donde se zurce con hilo dorado el dolor humano. Pueden coser y descoser en todos sus personajes", reflexiona Osqui Guzmán, quien encarna a Próspero en "La tempestad", la versión del clásico de William Shakespeare traducida por Marcelo Cohen y Graciela Speranza, y dirigida por la británica Penny Cherns. Se estrena mañana en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín, y el elenco se completa con Malena Solda, Martín Slipak, Alexia Moyano, Gustavo Pardi, Iván Moschner y Marcelo Xicarts. Dialogamos con la directora y el protagonista.

Periodista: ¿Qué características tiene esta versión?

Penny Cherns: Es muy fiel al original, hemos elegido una traducción que respeta mucho la métrica de Shakespeare. Sin embargo no hay una manera clásica de hacerla, tampoco es una pieza de museo, no es solemne, hay humor y amor. Se busca en el texto lo que quieren decir estos personajes que hablan con estas palabras. Las palabras son tantas que hubo que prepararse para ser ágiles, casi como correr un maratón para los actores. Cada versión siempre es nueva en el sentido de que no hay un Próspero, sino una manera de pensar un alma. Los Prósperos pueden ser muy diferentes cuando pasan por el pensamiento y el alma de un actor. No se puede imitar, no vale la pena, hay que descubrir a los propios Prospero, Calibán, Miranda.

Osqui Guzmán: Nos acercaron primero el mundo de la palabra shakesperiana para que pudiéramos comprender el modo en que escribía, el por qué de determinadas palabras con tanta cantidad de vocales abiertas o cerradas. Por qué golpeaban tanto las consonantes. Empezamos a comprender la sonoridad específica que empuja al cuerpo a sacarla de algún lugar, y para eso nos sometimos a un entrenamiento físico impresionante. Nos afinó para descifrar que ese cuerpo podía ser palabra. Podíamos torcer el cuerpo para torcer palabras. Esta es la única obra de Shakespeare que transcurre en apenas unas horas, son cinco rounds y se define. Había que tomar cada escena como el único momento en que sucede eso. Por única y primera vez se rebela a su padre, cuenta a su hija la traición que sufrió, etc.

P.: Destacan la traducción, que respeta mucho la métrica de Shakespeare.

O.G.: La que se eligió es muy fiel al traslado del inglés al español. Buscaron palabras que fueran parecidas a la sonoridad del inglés antiguo y que tuvieran el mismo peso dramático. Las vocales abiertas invitan a momentos emocionales, la palabra misma envuelve de emoción la secuencia sin necesidad de entrar en una búsqueda emocional.

P.: ¿Qué rasgos resaltan de Próspero y Miranda?

P. C.: Próspero trata de esconderse del poder, descubre que no tiene cómo comportarse, por eso llega a ser tirano. En Inglaterra ahora no hacemos reverencias pero todos sabemos que hay rangos y clases. Tenemos una reina, los nobles y un Senado lleno de personas que no fueron elegidas. Por eso, cuando Miranda tiene que gobernar, debe aprender de su padre Próspero, y hacia el final descubre que es mejor la piedad que la venganza y que hay otras maneras de ser duquesa.

Osqui Guzmán: Próspero está arrastrado por la venganza, su poder se multiplica y, cargado con ese rencor, tiene mano dura y firme, intenta esperar el momento en que pueda retomar la vida de la que fue expulsado, traicionado por su propio hermano. Animado por esa venganza en cuanto puede hacerlo lo hace, ferozmente, tanto que sus propios espíritus le advierten que se apiade. Allí Próspero comprende que si este genio tiene dolor, él también debe sentirlo, porque es de la misma especie. Y de ahí su humanidad y susceptibilidad de cometer errores. Cambia entonces el rumbo de sus acciones y empieza a llevar a cabo su propia transformación, tomándose de las armas que tiene como humano, la piedad, la compasión, el amor. Próspero es una oportunidad que Shakespeare nos da a los humanos, es un dramaturgo excelso que podía ver mas allá de sí mismo, meterse en la piel de todos los sufrientes y comprender mejor la naturaleza humana. Alfredo Alcón decía que al hacer esta obra nos podíamos sentir un poco mejor personas. Shakespeare nos pone en un brete y nos hace tomar decisiones. O bien dejar de lado la venganza como motivación o lo que hace Calibán, huir de su amo pero elegir otro amo peor que el primero. Nunca elige bien porque está llevado por el rencor absoluto. Miranda por primera vez en la obra se le rebela al padre. Esta obra aporta una gama infinita de lecturas.

P.: ¿Cuál es la vigencia de Shakespeare?

P. C.: Shakespeare siempre nos habla sobre la manera en que la gente elige lo que hace. En "Macbeth", los dos personajes se enfrentan con las brujas, uno dice "yo tengo que matar al rey para conseguir lo que me han dicho las brujas", el otro dice "lo que pasará, pasará, no tengo que hacer nada". En cada momento se puede elegir un sendero. Lo original e interesante de Shakespeare también está en la manera en que está escrito. Es muy poderoso cómo cuenta, con magia, con humor, con una relación muy importante entre el hombre con su hija. Descubrir que hay que dejar libres a los niños para salvar el futuro.

O.G.: Hace poco hubo una marcha enorme nazi en Suiza. Tenemos la posibilidad de no repetir pero elegimos repetir. Shakespeare se centra en el drama de los hombres y lo convierte en universal como lo hacían Cervantes o Quevedo. Lo hace también Kartun, que es tan clásico como ellos.

P.: ¿Cuál fue el método de trabajo?

P. C.: Los actores son artistas, con sus ideas que traen a la sala de ensayo, su manera de ser y se puede buscar lo que ofrecen para enriquecer el descubrimiento de los papeles. Somos artistas que trabajamos para crear juntos. Yo me voy y los dejo a ellos que lo hacen cada noche, tienen que entender el proceso. Creo mucho en la idea de la producción en equipos y en una manera de trabajar integrados. Mis actores deben entender que hay que apoyarse el uno al otro, no puede haber reina sin corte. Quizá esta no sea una manera usual, ni aquí ni en Inglaterra, donde se eligen estrellas con otros que sostienen.

O.G.: Penny está siempre alerta y capta pequeñas cosas de cada uno. Hace una construcción democrática de la pieza a partir de los ensayos. Y todo se sostuvo porque nuestros cuerpos estaban felices de estar tan abiertos, flexibles y fortalecidos por el entrenamiento.

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