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Sigue la revuelta social, pero el Gobierno dice que cede

Santiago - Chile vivió ayer una nueva jornada de manifestaciones tras un estallido social que suma 18 muertos y que no cede, pese a que el Gobierno de Sebastián Piñera destacó una disminución de los hechos de violencia.

La Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y una veintena de organizaciones sociales realizaron ayer una segunda jornada de paralización, pero por la mañana muchos acudieron a sus trabajos en el centro de Santiago y el comercio abrió tímidamente sus puertas.

En un intento por bajar la presión, Piñera informó de un plan para terminar con los toques de queda, impuestos por primera vez desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), aunque esa medida se decretó ayer por sexto día consecutivo en varias regiones del país.

Los disturbios, como saqueos e incendios, especialmente en las zonas periféricas de Santiago, disminuyeron en la última jornada, de acuerdo con un recuento de la Subsecretaría del Interior. Además, “no se registraron fallecidos en los incidentes reportados a nivel nacional” y 735 personas fueron detenidas, “lo que da cuenta de una disminución respecto a la jornada de ayer (miércoles), en que hubo 979 detenidos”.

Custodiadas por el ejército, tres líneas del subte metropolitano funcionaron ayer parcialmente. A ellas se sumaron unos 6.000 colectivos. Algunos supermercados abrieron sus puertas, pero solamente hasta las 15 hora local.

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