Edición Impresa

Sin escuela no hay inclusión social ni desarrollo económico

Las naciones que avanzan, mejorando al mismo tiempo la equidad en la distribución del ingreso y disminuyendo la pobreza, lo hacen siempre fortaleciendo la acumulación de capital productivo. Pero el capital es algo más importante que la mera acumulación de bienes materiales. En este siglo XXI el capital humano es mas importante que el capital físico, ahora bien, este capital humano es aportado esencialmente por la educación, en todos sus niveles (inicial, primario, secundario y universitario).

A mediados del siglo pasado Eva Perón expresó que “Los únicos privilegiados son los niños”; esto significa que ante cada situación cabe siempre preguntarse : “Que es lo mejor para los pibes y su futuro”. Esta pregunta es relevante hoy ante los preocupantes signos de retroceso de la escuela publica primaria en nuestro país. Según las estadísticas que periódicamente publica el Ministerio de Educación, es evidente el retroceso, desde el año 2003, en la cantidad de alumnos que asisten a escuelas públicas y el consiguiente incremento en la cantidad de quienes asisten a escuelas privadas. Este fenómeno es nuevo en la historia de nuestra educación.

Hasta el año 2003 la matrícula escolar estatal crecía, no con la velocidad con la cual crecía la matrícula privada, pero no retrocedía, ya que año a año aumentaba la cantidad de pibes que ingresaban al primer grado estatal. El panorama cambia totalmente desde el año 2003, ya que anualmente aumenta fuertemente la matrícula primaria privada, pero al mismo tiempo se reduce la cantidad de pibes que ingresan al primer grado estatal. En 2017 ingresaron al primer grado estatal 125 mil pibes menos que en el 2003, esto significa que por cada 5 que ingresaban en el 2003 en el 2017 ingresaron apenas 4. Algo similar ha ocurrido con la matrícula total de las escuelas primarias estatales, es así como en el 2017 en estas escuelas había 236 mil niños menos que en el año 2003.

Esta disminución de la matrícula de la escuela pública es la respuesta de muchas familias humildes, que preocupadas por el futuro de sus pibes, observan como en el barrio donde viven casi siempre funciona normalmente la escuela privada, pero con mucha frecuencia se cierra la escuela pública, por un conflicto sindical, por un problema edilicio o por otra causa.

Tengamos además presente que nuestro calendario escolar es muy corto (legalmente 180 días, equivalentes a 720 horas anuales), en realidad el calendario real ha sido siempre más corto, ya que en el periodo 1983-2018 en promedio hubieron 12 días menos de clases por año. En los países miembros de OECD el promedio de horas anuales llega a 799. Hay países con muchas más horas, incluso en América Latina, ya que el calendario anual llega en Costa Rica a las 1.147 horas, en Chile a las 1.039, en Cuba a 1.000 y en México a las 800 horas anuales. La realidad es preocupante: nuestro calendario escolar real es muy corto. Esto significa que, además, cerrar con tanta frecuencia las escuelas públicas en Argentina compromete seriamente el futuro laboral de los pibes más pobres, en este mundo aceleradamente globalizado. Así, nuestros pibes saben mucho menos que los de otras naciones, como lo han puesto reiteradamente en evidencia diversas evaluaciones internacionales (PISA y UNESCO).

Con mucha frecuencia se cierran las escuelas públicas, particularmente en las zonas pobres del Conurbano, donde se concentra la extrema pobreza y exclusión social de nuestro país. Bregar sindicalmente por buenas condiciones salariales es lógico y legítimo, pero hay que tener mucho cuidado en negar horas de clases a los pibes de las escuelas estatales en las zonas pobres, cuando al mismo tiempo los pibes tienen abiertas las escuelas privada. Sigue siendo hoy mas valida que nunca la frase “Los únicos privilegiados son los niños”. La igualdad de oportunidades requiere la igualdad en el acceso a una buena educación, mas allá del nivel socioeconómico de los padres.

El desafío que enfrentamos como país es bien claro ya que los cambios tecnológicos se aceleran en todo el mundo y sus resultados ya están a la vista. Son muchas las naciones donde año a año se están eliminando aceleradamente empleos no calificados y aumentando la demanda por trabajadores con mayor preparación educativa. Esto significa que el nivel educativo es hoy esencial para determinar el ritmo de crecimiento del empleo y del futuro nivel de vida de la población. El avance económico de una nación hoy no depende principalmente de la existencia de abundantes recursos naturales, sino del nivel de calificación de su fuerza laboral.

En este siglo XXI no habrá un sostenido y prolongado crecimiento económico sin inversión, concepto que incluye a la educación en todos sus niveles. El mundo globalizado es ya un escenario muy complejo, con grandes oportunidades pero también con grandes desafíos, abatir la pobreza requiere potenciar el crecimiento económico. La educación inclusiva y de calidad no solo ayuda a abatir la pobreza sino también a potenciar el crecimiento económico.

Los años que vienen serán críticos para nuestro pais, ya que estará en juego nuestra capacidad de aprender de los errores del pasado, y encauzar nuestro rumbo como Nación por el sendero no solo del crecimiento económico, sino también de la igualdad de oportunidades y la inclusión social. Esto requiere, como condición necesaria, fortalecer y extender el sistema educativo, cubriendo todas las etapas etarias de los niños y adolescentes. En este proceso es esencial una escuela primaria inclusiva y de calidad, lo cual por lo menos requiere que los pibes que van a escuelas estatales estén en igualdad de condiciones en cuanto a los días y horas de clase con los que, gracias a su mayor nivel socioeconómico pueden asistir a escuelas privadas.

Tenia razón Confucio cuando expresaba que “Cuando hay buena educación no hay distinción de clases.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Temas

Dejá tu comentario