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Sin Spielberg, los tiburones ya no asustan

Con “Tiburón”, Steven Spielberg hizo una obra maestra y cambió la industria del cine, pero también generó el flagelo de las películas berretas con escualos, empezando por la segunda secuela de su film, el bodrio “Tiburon 3 D”. Dentro de los films con tiburones, el director Johannes Roberts parece querer especializarse en películas sobre chicas que la pasan realmente mal cuando intentan entretenerse buceando en lugares donde abundan estos depredadores marinos, ya que luego de su moderado film B “A 47 metros” con muchachas que practican turismo extremo buceando entre tiburones, ahora aporta esta especie de continuación con nuevas protagonistas, incluyendo a la hija de Sylvester Stallone, decididas a hundirse en unas grutas submarinas llenas de ruinas antiguas a pesar de no tener la experiencia necesaria para semejante aventura. Y, claro, sin saber que en ese laberinto subacuático hay enormes tiburones hambrientos.

La película tiene buenas tomas submarinas, que de todos modos no aprovechan del todo la interesante escenografía acuática, pero el mayor problema es la ausencia de verdadero suspenso porque el guión es tan medio pelo que todo se puede adivinar minutos antes de que suceda. Salvo el desenlace, con un barco de turistas para ver tiburones, muy divertido pero no tanto como para redimir el conjunto.

“Terror a 47 metros: el segundo ataque” (“47 Meters Down: Uncaged”, EE.UU.-G.B., 2019) Dir.: J. Roberts. Int.: C. Fox, S. Stallone, J. Corbett.

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