Espectáculos

Sobre delitos imprescriptibles

Entre 1986 y 1991 el cura Bernard Preynat, instalado en Lyon, abusó de diversos niños del grupo scout que él mismo había creado, por fuera de la organización scout católica. En 2010 una de sus víctimas, ya grande, lo denunció ante las autoridades eclesiásticas. El obispo de Lyon lo interrogó, y el cura reconoció aquello como un pecado de tiempos idos. También ante la justicia civil los delitos parecían haber perimido. Pero otras cinco víctimas se fueron sumando, hicieron una página web, y alentaron la realización de una película, que fue premiada en Berlín y que ahora vemos. Vistas las pruebas, el pasado 4 de julio el Tribunal Eclesiástico expulsó al cura de su estado clerical y condenó también al obispo y otros cuatro sacerdotes por diversas formas de desatención a las víctimas. Ahora está por comenzar el juicio penal, donde además se establecerá una indemnización económica para los acusadores.

La película, a cargo del prolífico François Ozon, sigue las aflicciones del primer denunciante, la actitud de otras víctimas (heridas que se reavivan, gente que prefiere cauterizarlas sin escándalo) y los vericuetos de la justicia, tanto la civil como la eclesiástica. Ágil, bien armada, resulta mejor que “Spotlight” y “El bosque de Karadima”, aunque no tanto como la alemana “Pecado”, de Gerd Schneider, centrada dentro mismo de la Iglesia, con curas que se sienten ofendidos por las actitudes del criminal y sus encubridores, película ganadora del Festival de Cine Religioso de la Argentina.

“Por gracia de Dios” (“Grace a Dieu”, Francia, 2018). Dir.: F. Ozon. Int.: M. Poupaud, A. Petit, E. Caravaca.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario