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Sobre llovido, mojado: Trump deberá hacer públicos sus impuestos

El presidente de Estados Unidos puede recurrir a una última instancia para evitarlo: la Corte Suprema. El tema fue sensible en la campaña electoral de 2016 y podría ser un dolor de cabeza para su reelección.

Washington - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfrenta un nuevo frente con la decisión de una corte de apelaciones que lo obliga a difundir ocho años de declaraciones impositivas, un golpe a sus intentos por mantener sus ganancias personales en secreto.

Un comité de tres jueces del Tribunal de Apelaciones del Segundo Circuito de Manhattan ordenó a la empresa Mazars, que lleva la contabilidad del presidente, que entregue sus declaraciones de impuestos de los últimos años a las autoridades de Nueva York, que lo están investigando.

A principios de octubre, un juez federal de Nueva York había rechazado el argumento de inmunidad contra procesos criminales que Trump había alegado y le exigió a sus abogados que presenten las declaraciones juradas.

Los jueces decidieron que la inmunidad de Trump no está en cuestión aquí, porque los fiscales pidieron los documentos a la empresa contable, no al mandatario.

El fiscal Cyrus Vance -un funcionario electo demócrata- pidió estos documentos en el marco de una investigación sobre un pago efectuado a la actriz pornográfica Stormy Daniels para comprar su silencio por una supuesta relación con Trump.

La investigación, que examina cómo el republicano y su empresa reembolsaron este pago de 130.000 dólares efectuado durante la campaña presidencial de 2016 por un abogado del magnate, Michael Cohen, no llevó aún a ninguna inculpación.

Cohen cumple actualmente una pena de tres años de cárcel tras admitir que hizo un pago para comprar el silencio de Daniels y de otra mujer, en violación de las leyes de financiación electoral, así como por fraude impositivo y mentir al Congreso.

Ahora Trump podrá apelar a la Corte Suprema de Justicia, última y definitiva instancia, donde hay una mayoría de 5 a 4 de jueces conservadores, incluidos dos de ellos nombrados por el propio presidente.

Trump es el primer jefe de Estado desde Richard Nixon que se niega a difundir sus declaraciones de impuestos. Fue ya un tema sensible en la carrera electoral de 2016 y podría convertirse en un nuevo dolor de cabeza para el gobernante, ya asfixiado por el proceso para un juicio político en el Congreso.

El presidente, que la semana pasada mudó su domicilio permanente de Nueva York a su hotel Mar-a-Lago en Florida para pagar menos impuestos, tiene una extensa lista de escándalos, muchos de ellos judicializados, que van desde el Rusia-gate, pasando por los casos de acoso y abuso o su enfrentamiento con la prensa, hasta llegar al procedimiento para un juicio político que examina actualmente la Cámara de Representantes, controlada por la oposición demócrata (ver aparte).

Durante la anterior campaña electoral, evitó hacerla pública asegurando que estaban bajo auditoría del fisco estadounidense (el Internal Revenue Service, IRS). Varios intentos para obtener una copia de sus declaraciones de impuestos están en marcha, incluidos de parte de legisladores demócratas.

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