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Stephen King odió "El resplandor", pero hoy aplaude su secuela

El novelista jamás habló bien del film de Stanley Kubrick sobre su novela, por eso el director de "El Doctor Sueño" debió refinar las negociaciones.

En 1980, Stanley Kubrick se propuso hacer el “film total” del género de terror, la suma de todos los miedos. Para eso, eligió la novela de Stephen King “The Shining”, que protagonizaron Jack Nicholson y Shelley Duvall, y que sedujo a las plateas de todo el mundo. Salvo a alguien: al propio King, que despreció abiertamente esa adaptación.

El novelista, quien ya en ese entonces era una estrella (cuatro años antes, Brian de Palma había cimentado más su fama con la adaptación de “Carrie”), desde el rodaje se había enfrentado con el director de “2001” en un resonante choque de egos, pero no pudo impedir el rodaje. Sin embargo, jamás perdió la ocasión de hablar mal de aquel famoso film. Ni siquiera hoy, ante el estreno de la secuela que él mismo escribió, “El Doctor Sueño”, interpretada por Ewan McGregor, Rebecca Ferguson, Kyliegh Curran y Jacob Tremblay, que se verá desde mañana en nuestro país (un día antes que en los Estados Unidos).

En una famosa entrevista con The Paris Review, King dijo que Kubrick “jamás se involucró emotivamente con esa familia atrapada en el Overlook Hotel”, y agregó que “odio el resultado cinematográfico de esa falta”. “Es una película muy bella, espléndidos escenarios, escenografías, la cámara Steadicam que sigue a los personajes por los pasillos. Es como un Cadillac sin motor. Algo que no sirve para otra cosa que apreciarlo como una escultura. El propósito principal, que es contar una historia, está ausente. La diferencia básica que revela lo que el lector necesita saber es el final. Hacia el fin de la novela, Jack Torrance le dice a su hijo que lo ama, y después desaparece junto con el hotel. Es un final muy pasional. En la película de Kubrick se congela.”

En la secuela de la novela, “El Doctor Sueño”, King ambientó la acción obviamente en un mundo donde el Hotel Overlook ya no existe. Por esa razón, cuando el director y guionista de este film, Mike Flanagan, debió convencer a King de que su versión debería empezar forzosamente con el hotel aún en pie, ya que así está en la memoria de los millones de espectadores de “El resplandor”. En declaraciones a la revista estadounidense “Entertainment Weekly”, dijo Flanagan: “Desde chico fui fanático de la obra de Stephen King. Pero cuando leí ‘El Doctor Sueño’, no pude evitar que todas las imágenes que se generaban en mi cerebro fueran las de la película de Kubrick. ‘El resplandor’ ha adquirido tal categoría de clásico que forma parte del imaginario de la cultura del siglo XX. Es imposible hacer una secuela de la película sin tenerla en cuenta.”

Sin embargo, pese a la fuerza del argumento, King continuaba resistente y al principio no quería saber nada sobre vincular el nuevo film con el anterior. Fue por eso que Flanagan debió refinar su persuasión. “Entonces le dije: mira, voy a tomar una única escena del interior del hotel, en el resto de la película me mantendré tan fiel como pueda a la novela nueva, pero en la escena del enfrentamiento final, en lugar de ocurrir en el terreno que había sido del hotel, será en un espacio que pueda ser el de su interior’”. Fue entonces cuando King dio el OK.

El veterano novelista, que ya había trabajado con Flanagan en “El juego de Gerald” (que en la Argentina sólo se vio en Netflix), declaró a la misma revista haber leído “con extremo cuidado el guión. Me gustan todas sus películas y, afortunadamente, todo lo que había detestado en la versión de Kubrick está redimido en esta adaptación.” Flanagan recordó, sin embargo, que una vez que King le dio su bendición al libro cinematográfico, “tomó distancia y me dejó trabajar tranquilo”.

“Eso sí”, agregó, “una vez que estuvo listo fue uno de sus primeros y ansiosos espectadores. Todos en la proyección estábamos tensos porque, como la experiencia lo ha demostrado, no es una persona que vaya a comportarse de manera tímida o diplomática con las versiones de sus libros.”

“Pero todo anduvo bien”, siguió Flanagan. “La vio sentado a mi lado, Yo casi vomito durante la proyección, no hice otra cosa que mirar mis pies y tratar de no prestarle atención a cada movimiento, cada tos, de mi compañero de butaca. Cuando terminaron los títulos de créditos, me dijo: ‘Te felicito. Has hecho un buen trabajo’. Casi muero. Fue la mayor sensación de felicidad y paz que tuve en mi vida. Después nos pasamos todo el día hablando de Kubrick (antes no me había animado a ir a fondo con el tema), y de por qué había odiado tanto esa versión.‘ Finalmente, el mayor elogio que le dispensó King a Flanagan, fue que su versión lograba al fin “conciliar los personajes de mi novela con los de una película”.

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