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Suba de tarifas envenena primer trimestre 2019 en el Congreso

El Ejecutivo fracasó en las sesiones extraordinarias de este mes, tras el delirante tropezón de la ley antibarras. Financiamiento político, único objetivo real para febrero.

El despelotado combo integrado por el último anuncio de suba de tarifas más la renuncia del ahora exjefe de Energía y verborrágico Javier Iguacel tensó al máximo la cuerda de la oposición en el Congreso. Al fracaso de las sesiones extraordinarias del corriente mes se le sumó un nuevo foco de conflicto ante una eventual convocatoria en febrero para tratar las leyes antibarras y de financiamiento político.

Tras el combo del viernes último, el interbloque “Argentina Federal” que comanda en Diputados el salteño Pablo Kosiner aseguró que “el gobierno de Mauricio Macri parece desconocer la realidad del país y la capacidad de pago de los argentinos” debido a la “obsesión” de “golpear el bolsillo de los usuarios sin medir las consecuencias”.

Los diputados -en su mayoría, justicialistas- además destacaron que “está claro que el Gobierno sufre graves problemas de gestión” y recordaron la dura disputa de meses atrás tras las subas de tarifas que la oposición freno vía ley y luego Macri vetó. “Buscamos brindar alternativas pero el Presidente de la Nación no escucha y siguen las malas noticias”, alertaron.

A fines de mayo pasado, algo parecido les notificó el jefe del PJ en el Senado, Miguel Pichetto: “Rompen el principio de que están abiertos, de que quieren dialogar. Además, han incurrido en agravios permanentes. Tienen un estilo que no soporta la frustración (...) Gobernar la Argentina es muy complejo (...) La demanda social siempre es incontenible; a veces, va más allá de las posibilidades del Estado. Y ¿sabe qué pasa? Les espera una tarea realmente muy difícil, porque haber ido al Fondo Monetario implica condiciones, porque hay que hacer reformas estructurales en orden a la situación fiscal del país, que no han afrontado y que hay que hacer”, alertó el cabalgador peronista.

Tras ello, Pichetto advirtió: “Yo no creo que puedan solos. Creo que requieren de un gran acuerdo, de una gran convocatoria a las representaciones políticas, a los sectores políticos y, le digo más, a los sectores del trabajo y a los sectores de la empresa. Hay que hacer un diagnóstico correcto y hay que determinar claramente por dónde va el camino. Ningún navegante puede avanzar aun con viento favorable si no sabe dónde va. Este es un viejo principio griego, del Mediterráneo, de la Antigüedad: aun cuando haya viento favorable, si no sabe dónde va, ningún navegante es bueno”.

El Gobierno pagó caro el costo de cerrarse meses después, cuando tuvo que ir a pedir votos para el tratamiento del Presupuesto 2019. El oficialismo cedió demasiados casilleros -millonadas- a favor de la oposición -es decir, los gobernadores peronistas- y sacó adelante un duro proyecto de déficit cero que vino acompañado de suba de impuestos, freno a la bajada de otros tributos y delirantes iniciativas, como la de Bienes Personales.

La temporada estival nació con recesión y el Congreso sin poder ponerse de acuerdo para votar la ley antibarras. El Gobierno pretende sacarla en febrero tras el papelón de días atrás, cuando no pudo avanzar en Diputados. Sin embargo, la única ley que importa ante una eventual convocatoria a extraordinarias es el financiamiento político. Los tiempos electorales ya corren y se lo necesita lo antes posible. Para ello, Casa Rosada intentará suavizar a la legisladora de la Coalición Cívica y miembro fundacional de Cambiemos, Elisa Carrió, quien está en contra del aporte de empresas privadas.

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