Opiniones

Subsidios para las obra sociales sindicales, una lapicera fácil que no resuelve nada

La Superintendencia de Servicios de Salud transferirá $3.000 millones a las obras sociales sindicales, que actualmente son financiadas por aportes de trabajadores y contribuciones patronales.  Así, se siguen desfinanciando el sistema previsional y el sistema de salud gremial.

El presidente Mauricio Macri firmó el Decreto 700/2019 que ordena a la Superintendencia de Servicios de Salud destrabar fondos a los gremios por enfermedades médicas de alta complejidad. Se trata de un régimen excepcional de afectación y distribución de los recursos provenientes del Fondo Solidario, a favor de las obras sociales sindicales.

A través de este nuevo DNU, se conceden un total de $3.000 millones, acorde la cantidad de afiliados de cada sindicato. Se firmó en medio de una emergencia económica y una presión tributaria que provoca la caída abrupta del empleo registrado y a consecuencia de los bajos salarios -mínimos y convencionales- que a su vez producen un desfinanciamiento en las obras sociales sindicales, que se no benefician con los aportes que se destinan a sus fondos

Por ello, el Ejecutivo Nacional ha decidido “genuinamente” cubrir las necesidades estructurales y sistémicas consubsidios” que lo único que hacen es ensanchar el agujero fiscal que rodea las arcas estatales.

El sistema de salud de las obras sociales se solventa con los aportes de sus afiliados. Por ejemplo, el porcentaje promedio, acorde a un salario convencional es de $28.000, sería de $2.500 por cada afiliado. Ahora bien, la caída de los salarios, la registración parcial y la falta de empleo formal hace que los aportes de las obras sociales hayan caído un 29% por debajo de los índices inflacionarios.

Esta medida, llama la atención por varias razones: la primera y más importante, que se antoja a medida electoral obvia y tosca a más no poder; pero también acusa una miopía tan característica de este Gobierno: no ver lo que salta a la vista un sistema sanitario que está prácticamente destrozado, tanto en lo público como en lo privado; no olvidemos que las obras sociales sindicales se financian con recursos de los aportes de los trabajadores (3%) y las contribuciones patronales (6%), según las leyes 23660 y 23661.

La falta de registración laboral hace que se produzcan desfinanciamientos, no solo de las obras sociales, sino del sistema previsional que ya viene en quebrantando. Es que este nuevo subsidio a las obras sociales, que no repara nada, es soportado por el sector pasivo.

Con los índices de desempleo de 10,1%, y la caída abrupta del empleo registrado, sin tener certeza de que los 6 millones de dependientes privados estén registrados de manera completa o parcial, un subsidio de $3.000 millones no soluciona nada. Es más, se siguen desfinanciando el sistema previsional y el sistema de obras sociales.

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