14 de octubre 2008 - 00:00

A Rodar

  • Sólo creer que realmente existe una maldición y que la Argentina es un país condenado a crisis cíclicas puede explicar la realidad del mercado automotor. Nada hacía pensar a comienzos de año que hoy el sector iba a estar pasando por lo que está pasando. Ni siquiera el golpe que provocó en la demanda la crisis del campo, hace pocos meses, era tomado como un cambio de tendencia definitivo sino algo pasajero. Lo cierto es que el derrumbe financiero mundial empujó por el precipicio el optimismo de los empresarios auto-motores. El freno de las ventas es innegable y, lo peor, son muchos los que creen que esto puede ser sólo el comienzo. Así lo muestran las cifras de setiembre. Pero octubre se perfila aún más difícil. Según datos que manejan en la asociación de concesionarias (ACARA), las ventas de los primeros días de este mes muestran una caída más pronunciada en las operaciones. Esto comparado tanto con el mes pasado como con octubre de 2007. Esto en el mercado doméstico. Todavía no se puede calcular el cimbronazo que provocará la devaluación de Brasil y su enfriamiento interno.  

  • No se puede decir que es el lado positivo de la crisis porque nadie ve nada positivo en esta debacle pero se cree que los dirigentes gremiales ya no podrán utilizar los argumentos del boom automotor para sostener sus desmesuradas demandas salariales. El primer test se verá esta semana. Vence este jueves la conciliación obligatoria entre los mecánicos del SMATA y ACARA dictada por el Ministerio de Trabajo. El gremio exigía un ajuste de 50% por un año, algo que para las concesionarias es impagable. Con este nuevo escenario, donde el gremio no puede utilizar el arma de la fuerte manda y con amenazas concretas de despidos, la lógica indica que deberán ceder a sus pretensiones. El dueño de una concesionaria fue contundente y soltó una frase que hace seis meses no hubiera pronunciado: «Ahora, si quieren parar que paren».

  • Es que el cambio de clima fue tan abrupto que cuesta asimilar la nueva realidad. Si bien en setiembre el volumen de patentamiento fue alto, el problema de las concesionarias es la pérdida de rentabilidad. La suba de costos, los mayores impuestos y los precios de los 0 km que frenaron los aumentos (con festival de bonificaciones) hizo que el negocio deje de ser atractivo. «Estamos llegando a un punto en el que va a ser mejor no vender para no perder más plata» se lamentó un directivo del sector.  

  • En París, durante la realización del Salón del Automóvil, el presidente de Renault, Carlos Ghosn, tuvo un encuentro con periodistas de países emergentes y dejó abierta la posibilidad para que el nuevo Mégane III se fabrique en la Argentina. No lo dijo abiertamente pero descartó México y habló del Mercosur como centro de producción. Sobre Brasil dijo que está fabricando al máximo de las posibilidades por lo que la opción más firme es la planta de Santa Isabel en Córdoba. Esto ya era en parte sabido, lo que sorprendió fue las buenas perspectivas que ve para el Mercosur, pese a la crisis.

  • También en París hubo información sobre movimientos en la Argentina. Por ejemplo, que la filial local de la japonesa Honda solicitó su ingreso a la asociación de fabricantes (ADEFA). Está moviendo los suelos en un terreno en Campana para construir su planta. Pero el pedido fue rechazado.»Hasta que no esté fabricando, no se sumará a ADEFA», comentaron.

  • H.A.

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