12 de mayo 2003 - 00:00

El mejor de Audi

En el año 1994, Audi mostraba su primer A8 que se destacaba por ser el primer auto de serie en el mundo con carrocería de aluminio. Junto con la tracción en las cuatro ruedas y otras sutilezas técnicas ha sido uno de los más admirados en el segmento de las berlinas de lujo y de representación. Un lugar dominado por las tres marcas alemanas Audi, BMW y Mercedes-Benz. En el Salón de París de setiembre de 2002 se presentó la segunda generación que ya está disponible en la Argentina. La versión elegida es el 4.2 quattro que cuenta con un poderoso motor de 8 cilindros capaz de generar 335 CV de potencia, desarrollar una velocidad máxima de 250 kilómetros por hora (limitada electrónicamente) y acelerar de 0 a 100 en escasos 6,3 segundos.
Para comprender el avance tecnológico del automóvil no existe nada mejor que estudiar a fondo las características de los modelos de lujo y en este nuevo A8 se encuentran varios elementos muy interesantes para comentar.
Por ejemplo, tiene la denominada luz de curvas, es decir, una lámpara especial sigue el movimiento de la dirección otorgando una visión muy importante al momento de doblar en una zona que con las luces tradicionales directamente no está iluminada. En una curva de 90 grados se logran ver 25 metros más.
Su equipo de climatización también es lo más desarrollado que existe en el mundo y permite elegir a sus ocupantes cuatro temperaturas diferentes.
La caja automática es la conocida Tiptronic, que permite también el paso de las marchas tipo manual secuencial y ahora adopta seis velocidades, un programa de cambio dinámico y un programa de cambio deportivo.
Otro detalle muy interesante es su suspensión neumática con amortiguación continuamente variable. En concreto, el nuevo Audi A8 permite ajustar cuatro diferentes niveles de altura de la carrocería. En el nivel normal tiene una altura de 120 mm sobre el suelo que pasa a 145 mm en la posición más alta o a 95 mm cuando se alcanzan velocidades elevadas.
La suspensión neumática sustituye por completo los conocidos muelles helicoidales.
Por último, otra de sus importantes innovaciones es el denominado ¨one touch memory¨. Para arrancar el auto se necesita la identificación de la huella dactilar del conductor, quien sólo necesita colocar el dedo sobre el botón de arranque del sistema.
Por medio de las huellas dactilares memorizadas al encendido del automóvil se lo acompaña de la grabación de los ajustes individuales hechos por el conductor. Esto quiere decir que el asiento, los espejos retrovisores, el volante, la temperatura y la distribución del aire del climatizador van a estar como el usuario lo desea.
Se puede autorizar el encendido a cuatro personas y cada usuario dispone, aparte, de una agenda personal con capacidad de hasta 100 anotaciones.