Ford Focus TDCi Ghía con mayor potencia

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El Focus tiene una gran aceptación en el mercado argentino. El año pasado fue el más vendido del segmento de los autos medianos, sumando 3.615 unidades con las versiones bicuerpo y tricuerpo (es decir, el cinco puertas y con baúl). Dentro de los tricuerpos, el más comercializado fue el Toyota Corolla, con 2.342 unidades, y este año mantiene el liderazgo con 1.818 unidades vendidas de enero a mayo.
En los bicuerpos, el Peugeot 307, gracias a su producción nacional, trepó al primer puesto el mes pasado con más de 500 unidades patentadas.
En la suma, el Focus sigue siendo el modelo líder, con 2.602 vehículos patentados hasta mayo.
Con estos antecedentes, el modelo del óvalo permanece en el mercado con innovaciones para no perder el liderazgo, y esta vez la versión más interesante es el nuevo turbodiesel, con inyección directa y 115 CV, que reemplaza al de 90 CV e inyección indirecta.
Ahora, junto con el Fiat Stilo, está arriba del segmento por su potencia y logra interesantes prestaciones acordes con un diesel moderno.
La velocidad máxima supera los 190 kilómetros por hora y acelera de 0 a 100 en un poco más de 11 segundos. El anterior, con 90 CV, rozaba los 180 kilómetros por hora y aceleraba de 0 a 100 en más de 13 segundos.
Los consumos son muy reducidos: necesita apenas 5,3 litros cada 100 kilómetros a 120 kilómetros por hora.
La elasticidad que logra es destacable y es beneficiado por relaciones de caja muy acertadas.
Sólo la insonorización a altas velocidades merece mejorarse.
Sin duda, este motor moderno dotado de un sistema de inyección directa realizada por Delphi le otorga una dinámica apreciable, aunque en la parte baja del cuentavueltas (hasta 1.500 rpm) no se siente tan enérgico de entrada.
La presentación interior es una gran virtud de este modelo.
El diseño, las formas de los comandos y la ergonomía demuestran que es un auto diferente, y eso merece ser premiado en estas épocas en las cuales pocos se animan a los diseños más vanguardistas.
La posición de manejo es buena, con el asiento regulable en altura y un volante de buen grip y grosor. Para algunas personas éste puede resultar de un diámetro pequeño, pero no llega a ser un problema. El punto para mejorar es la sujeción del asiento.
El espacio interior es lógico y cuatro personas pueden ubicarse sin inconvenientes. La capacidad del baúl, de 350 litros, está dentro del promedio de los autos de su clase y la visibilidad posterior está comprometida por el diseño de su luneta.
El comportamiento dinámico es una de las grandes virtudes del Focus y ahora, por fin tiene una versión turbodiesel con bríos suficientes que otorga placer de manejo, algo que la versión con 90 CV no cumplía.
Es un auto muy estable, fácil de llevar por donde uno quiere, con suspensiones bien adaptadas a nuestros caminos (tirando a duritas, para lograr mayor rigidez y agarre) y con una caja de velocidades y una dirección que trabajan con eficacia.
Las distancias de frenado son aceptables, pero ya existen varios competidores que funcionan con más eficacia.
El equipamiento es lógico para su precio; obtiene una interesante relación precio-producto, pero ya debería tener el techo corredizo eléctrico, los asientos de cuero y el control de tracción, como sí están presentes en el naftero, aunque sea opcionales.
El Fiat Stilo trae varios elementos opcionales de seguridad que en el Focus no se pueden pedir, como los airbags laterales y de cabeza o el limpiaparabrisas con sensor de lluvia, el espejo interior con antideslumbramiento y el encendido automático de las luces, que también están presentes en el Peugeot 307. La apertura de la tapa de combustible con llave es arcaica y ya debería tener un sistema que abra o cierre junto con los seguros de las puertas.
Existen otros ítem a su favor, como la fabricación nacional, lo que implica repuestos con precios más bajos y reposición en todo el país, y la terminación. La garantía de sólo 1 año debe ser aumentada por más tiempo.
En suma, la nueva versión turbodiesel del Focus aumenta sus cualidades, empleando un motor de última generación con el cual obtiene interesantes prestaciones, que se unen a su buen comportamiento dinámico y a otras virtudes para inclinar la balanza a su favor.

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