Jeep Grand Cherokee: el Mercedes de Chrysler

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En la época de las grandes fusiones, la unión entre Chrysler y Mercedes-Benz (cuya razón social en verdad era Daimler-Benz y ahora es Daimler-Chrysler) fue una de las más criticadas. Algunos decían que Mercedes iba a perder calidad, e incluso todavía sigue un juicio pendiente entre el multimillonario Kerkorian, que era uno de los principales dueños de Chrysler, contra Daimler Benz por disfrazar, a su entender, una fusión por una supuesta absorción.La verdad parece darle la razón a Kerkorian, porque las principales acciones y decisiones de Chrysler son tomadas por gente de Daimler, y entre ellas, uno de los mejores beneficios es la adquisición de ciertos componentes de Mercedes-Benz, como el motor turbodiesel y la caja automática del Clase M, que ahora conviven en el interior del Grand Cherokee, que tuvimos oportunidad de probar.
Con respecto al motor anterior, no hay dudas de que ha ganado mucho. Todas las prestaciones son mejores. Va más rápido, consume menos y el motor es menos ruidoso, aunque la insonorización sigue siendo un punto para mejorar.
La velocidad máxima es de 182,5 kilómetros por hora y acelera de 0 a 100 kilómetros por hora en 11,6 segundos. Los consumos son adecuados a su peso y potencia solicitando 10,6 litros cada 100 kilómetros a 120 kilómetros por hora.
Junto con la nueva caja automática de cinco marchas consigue buenos valores de elasticidad y recuperación, como lo confirman los 10,7 segundos que emplea para pasar de 80 a 120 kilómetros por hora.
El espacio interior sigue siendo cómodo para cinco personas que también pueden ubicar todas sus pertenencias sin problemas de tamaño en su baúl.
La posición de manejo que se logra es correcta, pero el volante ya debería poder ser regulable en profundidad, además de la altura, y el apoyacabezas debe tener mejor sujeción.
La solidez estructural y su comportamiento para el off-road son dos de las grandes cualidades que se han traspasado de generación en generación en el Grand Cherokee, y siguen siendo importantes bondades de este producto.
La suspensión en algunas situaciones especiales es un poco blanda, y se manifiestan algunos balanceos de la carrocería, aunque, en verdad, va muy bien agarrado al piso. Sin embargo, por su precio, ya debería contar con mayor seguridad, y no se entiende cómo, si bien tuvieron tiempo para adoptar el motor y la caja del Clase M, no sumaron los controles de tracción (ASR) y de estabilidad (ESP), que están presentes en el Mercedes desde 1997.
La dirección y los frenos cumplen con su función con eficacia, aunque el tacto del pedal de freno es mejorable.
El equipamiento cumple con lo básico que se pide en un vehículo de estas características, pero a esta altura faltan ciertos elementos como los faros de xenón, el encendido automático de luces, el sensor de estacionamiento y un par de airbags más. En suma, el placer de tener este vehículo viene del lado de su confort de marcha, el espacio interior, el comportamiento off-road, la fortaleza de su estructura y las prestaciones que se pueden disfrutar por su motor y caja de origen Mercedes-Benz.

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