Jeep Grand Cherokee Overland: version exclusiva y confrtable

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El Jeep Grand Cherokee agrega la versión Overland que se distingue por su motor de 8 cilindros con 330 CV. Desde su nacimiento, el Jeep Grand Cherokee ha sido inspiración para otras marcas para la creación de un vehículo lujoso con aptitudes todoterreno. La última generación nacida el año pasado continúa el éxito de su predecesor. El año pasado en Estados Unidos ha vendido casi 230.000 unidades contra las 192.000 de 2004. Se trata de un producto que tiene un gran reconocimiento y que además, gracias a la asociación con Mercedes-Benz, ha incorporado mejoras importantes, como el hecho de poseer el motor diésel y la caja automática provenientes de la marca alemana.
En la Argentina también tiene gran aceptación, y ahora tuvimos la oportunidad de probar una de sus versiones más recientes. La denominada Overland, que se distingue por la utilización de un motor naftero con ocho cilindros capaz de entregar nada menos que 330 CV de potencia.
Sin dudas, con este dato técnico es fácil advertir que se trata de un vehículo con el cual se obtiene un gran placer de manejo, como en pocos vehículos todoterreno se puede tener. La respuesta es contundente en cualquier momento, como lo demuestran los escasos 5,8 segundos que necesita para pasar de 80 a 120 kilómetros por hora. La velocidad máxima está limitada en 208,3 kilómetros por hora, y acelera de 0 a 100 en 8,2 segundos. Valores que hablan por sí solos. Insonorización y suavidad de marcha son otras virtudes de este motor, que son acompañadas en todo momento por un gran confort de marcha.
Sólo el consumo es mejorable; a pesar de tener el sistema de desconexión de cuatro de los 8 cilindros en una velocidad sostenida, siempre solicita mucho combustible.
En ciudad, por ejemplo, necesita 22,2 litros cada 100 kilómetros.
La elección de suspensión independiente adelante y eje rígido atrás es una combinación que le permite un buen andar en la ruta y un gran desempeño en el off-road.
El comportamiento en el off-road sigue siendo una gran cualidad, pero es importante mencionar que ha mejorado mucho su andar en el asfalto. El único faltante que ya podría tener considerando su jerarquía y precio es una suspensión adaptativa.
En seguridad, se destaca por la inclusión de los airbag de cabeza, el sensor de presión de los neumáticos, y los controles de tracción y de estabilidad. Todos ellos de serie.
Dirección y frenos trabajan en forma correcta y contribuyen al andar confortable y seguro.
Del equipamiento de confort se distingue el sonido del equipo de audio.
La capacidad del baúl es otra de sus virtudes, pero los ocupantes de la segunda fila de asientos tienen el piso del habitáculo demasiado alto, por lo cual no pueden flexionar bien sus piernas. Un problema que ya tenía la generación anterior.
Pocos puntos para mejorar. Por ejemplo, la ausencia de faros de xenón, la calidad de algunos plásticos, y la garantía que es de sólo 2 años o 50.000 kilómetros, mientras existen autos en el mercado como el recién presentado Hyundai Atos que cuestan menos de 12.000 dólares y ofrecen tres años o 100.000 kilómetros.
En suma, la nueva versión del Grand Cherokee es una excelente opción para aquellos usuarios que disfrutan el placer de manejar un potente 8 cilindros.

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