La queremos, pero ¿la cuidamos?

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Para muchos un vehículo es una máquina que sólo requiere que le sea agregado algún tipo de combustible, usarla hasta que requiera una nueva carga y así sucesivamente. Nada más lejos de la realidad: una motocicleta, al igual que cualquier otro vehículo, requiere de un cuidadoso mantenimiento. En los tiempos que corren, gracias a mecanizados más sofisticados y materiales más nobles, este proceso se ha reducido notablemente.
Cuando yo era un adolescente, salir a la ruta en motocicleta era un gran desafío, aunque uno montara una unidad de primera marca. Muchos de los que estén leyendo estas líneas y se encuentren cerca de los 50, recordarán que allá por los años 70, si salíamos hacia la costa ya en Chascomús estábamos apretando hasta el último tornillo y luchábamos contra una infinidad de pérdidas de aceite. Actualmente podemos subirnos a la "Cub" más económica y partir hacia cualquier lugar sin temor alguno. Por supuesto que esto lo podemos hacer sólo si respetamos las prestaciones de nuestra moto y si ésta, sea de la potencia o cilindrada que fuera, está correctamente mantenida.
Todos los vehículos se entregan junto con un manual de usuario que, si todos lo leyeran meticulosamente, no sería necesario publicar este artículo. Ahora daremos algunos consejos útiles. En todo vehículo lo primero que debemos chequear son los ítems de seguridad, por lo que comenzaremos hablando de los frenos, sus comandos y sus cintas o pastillas. Primero debemos controlar que las palancas o pedales de accionamiento estén correctamente lubricados en sus puntos de pivote y su sujeción sea perfecta; los cables deben estar lubricados, no deben presentar ningún tipo de rotura en sus fundas y deben deslizarse con absoluta suavidad. En los circuitos hidráulicos, hay que verificar que los niveles de líquido de freno (sólo de calidad DOT 4 o 5 ) estén dentro de los límites requeridos y que no existan fugas, por más mínimas que sean, en ninguna parte del circuito.

CONTROLES NECESARIOS

Las pastillas de freno nunca deben tener menos de 1 mm de espesor, y en los de tambor se debe verificar que el indicador del registro de control esté dentro de los límites permitidos; esta operación debe ser realizada oprimiendo los frenos. Constatar que ambos frenos responden ante la mínima presión de la mano o el pie y que se liberan de inmediato al dejar de accionar los mandos. Como segundo punto están los neumáticos, ya que son ellos nuestra conexión con la madre tierra: los mismos no deben presentar fisuras de ningún tipo, el dibujo deberá tener como mínimo 1,5 mm de profundidad. Debemos tener presente que la medida debe ser igual a la especificada por el fabricante para ese vehículo; la misma está impresa en los laterales, por ejemplo 100-80 x 17", también su capacidad de carga o velocidad, por ejemplo P57. Las del tipo "tubeless" o sea sin cámara, jamás deberán ser usadas colocándole una. Controlar la presión de inflado es una tarea que pocos hacen, sin darse cuenta de que su integridad física depende de ello. La presión debe ser controlada o corregida con los neumáticos fríos, o sea, sin haber rodado más de 2 km. Se debe usar siempre la presión especificada por el fabricante para esa motocicleta y cambiarla según lo indicado cuando se cambia la carga. Ya que estamos cerca, pasemos a las llantas: las hay de rayos y de aleación ligera; en las primeras debemos controlar el correcto tensado de todos los rayos y que no falte ninguno; de ocurrir esto, reponerlo de inmediato. En las de aleación buscaremos que no aparezcan fisuras de ninguna índole, en ambos tipos de llantas verificar además la ausencia de golpes o descentrados.
El otro punto de seguridad son las suspensiones; en todas, verificar su correcto funcionamiento y ajuste y controlar la presencia de pérdidas de aceite; si éstas aparecen en los amortiguadores traseros, estos deberán ser reemplazados; si, en cambio, aparecen en la horquilla delantera, serán necesarion su desarme y posterior reparación. Recordar que el aceite de la suspensión delantera debe ser reemplazado cada 10.000/15.000 km. En caso de reparación, además de reemplazar los retenes, siempre junto con éstos se deben cambiar también los guardapolvos correspondientes. Este tipo de reparación debe ser realizada en talleres especializados, si es posible, oficiales de la marca de la motocicleta. En las motos de mayor valor encontraremos que las suspensiones poseen capacidad de ser reguladas a voluntad por el piloto, que lo hará de acuerdo con su estilo de manejo o uso. Las luces de la motocicleta, al igual que la de cualquier vehículo, son uno de los ítems de seguridad que menos se controlan. Debe verificarse que todas funcionen a la perfección y posean el color original, ya que su mal funcionamiento o cambio de color pone en riesgo la vida del piloto y de terceros.
Las luces delanteras de color azul, rojo o violeta sólo indican el total desconocimiento de las más básicas normas de seguridad vial y de cierto "daltonismo" de las autoridades y controles callejeros.
El último punto que veremos hoy son los espejos retrovisores; éstos deben ser los originales de la unidad o, si son de recambio, deben tener la homologación correspondiente. Tienen que estar en perfecto estado, ya que en ellos veremos reflejados todos los peligros que acechan a nuestro alrededor. En una próxima entrega hablaremos de los "mimos" necesarios para con el motor y la transmisión.

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