Mayor potencia con gran control

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Las marcas alemanas de los autos premium cuentan con los turbodiésel más desarrollados del mundo, y esto tiene su lógica por varios motivos. Al tener sedanes de prestigio de un alto costo, el motor debe estar asociado a ese valor tratando de ser lo mejor que se puede encontrar en el mercado mundial. Por otro lado, como Japón y Estados Unidos no han explotado el potencial del diésel, países como Italia, Francia y Alemania lideran con comodidad en motores de esta clase.
Por eso, no sorprende la lucha y la eficiencia que logran los nuevos motores de marcas como BMW, Mercedes-Benz y Audi. Este último estrena en el A4 un potente motor de 6 cilindros con 233 CV de potencia.
Fabricado en Alemania, llega al país en versiones con caja manual y automática Tiptronic de seis marchas.
El resultado del motor es contundente. Casi 240 kilómetros por hora de máxima y una aceleración de 0 a 100 en 7,6 segundos son prestaciones que muy pocos diésel pueden ofrecer y son más coherentes en un deportivo que en un motor gasolero. Estos valores representan el avance tecnológico de este motor al igual que sus valores de elasticidad. El consumo, en cambio, comparando con otros impulsores similares, es elevado en ciudad. Los modelos semejantes de BMW (330d) y Mercedes-Benz (C 320 CDI) consumen menos.
El agrado de conducción está presente en todo momento no sólo por la fuerza disponible de su motor, sino por su conjunto equilibrado de suspensiones y el plus de seguridad que otorga en ciertos caminos resbaladizos la tracción total.
La eficacia de los frenos y la respuesta de la dirección contribuyen a crear ese bienestar general que se siente al volante de este auto en todos los caminos.
En seguridad cuenta con los principales elementos exigibles en un vehículo de su precio, pero ya debería disponer de los airbags de rodilla (presentes en autos más económicos como el Peugeot 407 y el Citroën C5), y el radar anticolisión. Un elemento que Audi ya lo tiene disponible hace varios años en su A8 y que sigue sin trasladarlo a la gama A4.
Como en todas las versiones del A4, la calidad de los materiales, la terminación y la presentación interior son de un gran nivel.
La posición de manejo es muy buena y el único punto de su interior para mejorar es el espacio disponible atrás.
El baúl cuenta con una capacidad adecuada de 460 litros, aunque para lograrlo han sacrificado algo de visibilidad posterior.
La garantía merece ser replanteada. No puede ser que un modelo como el Hyundai Atos con un valor inferior a los 12.000 dólares tenga una garantía de tres años o 100.000 kilómetros y Audi ofrezca menos en un auto de 70.000 dólares. La garantía también debería ser «premium».
En suma, la nueva versión del A4 conquista por sus prestaciones y eficacia en todos los caminos. Quienes se acostumbraron al motor naftero y son capaces de aceptar el cambio, si manejan este automóvil, se llevarán una sorpresa muy agradable. Como sucede en Alemania, donde el diésel ya ocupa 50% de las ventas totales de todo el mercado.

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