El segmento del todo terreno accesible es muy reducido y dentro de él el Suzuki Grand Vitara, desde su lanzamiento en el año 2000, se ha convertido en el vehículo más vendido. Los cambios abruptos de la economía y el valor del dólar han hecho que su opción de compra sea una tentación mayor teniendo en cuenta que se fabrica en la Argentina y que ofrece una relación precio-producto razonable. Hace poco tiempo adoptó un nuevo motor turbodiesel de 1.997 cm3 y 110 CV que le permite obtener interesantes prestaciones como lo pudimos comprobar en la prueba realizada a la versión de cinco puertas.Lo primero que se aprecia es que permite obtener una buena posición de manejo y los principales mandos están al alcance del conductor y son bien legibles, a excepción de los pequeños botones del equipo de audio y las teclas de los levantavidrios que están bien ubicadas en la prolongación del apoyabrazos pero no están iluminadas por lo cual a la noche hay que estar tanteando la zona. La calidad de fabricación es muy buena y la terminación es uno de los puntos a destacar pero la presentación interior debe ser mejorada.
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Mantiene las mismas teclas y controles de años anteriores. Al ubicarse en su interior se percibe enseguida que ha sido creado hace tiempo y todo se presenta en forma correcta pero quizá demasiado simple. Cuatro personas obtienen un muy buen confort a bordo y disponen de una cantidad apreciable de portaobjetos para guardar toda clase de objetos pequeños. El quinto pasajero no dispone del mismo confort y le falta el apoyacabezas. La capacidad del baúl es razonable y permite transportar las pertenencias de todos los integrantes de la familia con la ayuda de un portaequipajes y la posibilidad de rebatir los respaldos para obtener mayor capacidad de carga.
Pedido a Peugeot
La principal novedad es la inclusión del moderno motor turbodiesel con inyección Common Rail, de origen Peugeot. Junto con Volkswagen son las dos marcas generalistas que más producen esta clase de impulsores y las que cuentan con una experiencia que les permite cederlos a otras marcas, como en el caso de este Suzuki. Da gusto percibir el aumento de las prestaciones y los valores logrados confirman que la decisión ha sido acertada. Sale muy bien de abajo, otorga bríos suficientes en cualquier situación y le permite lograr una velocidad máxima de 155,4 kilómetros por hora y acelerar de 0 a 100 en menos de 14 segundos. Los consumos están dentro de lo aceptable teniendo en cuenta la clase de vehículo aunque circulando fuerte pide más de lo que uno puede creer por su condición de diesel. Bien insonorizado, este impulsor le otorga una agilidad de marcha que es bienvenida.
Confortable y fuerte
El confort de marcha es bueno. En la ciudad aguanta bien los distintos niveles de suelo que nos ofrece la dinamitada Capital Federal y los alrededores como San Martín, etcétera. Sólo con un camino en muy mal estado las suspensiones se perciben más sensibles y les cuesta más limar las asperezas, pero creemos que teniendo en cuenta que es un vehículo que debe armonizar de la mejor manera posible el comportamiento en la ruta y en el off-road el resultado conseguido es elogiable. Al adoptar neumáticos de mayor pisada se siente un mejor aplomo que beneficia a la seguridad de marcha y se manifiesta estable y fácil de llevar en cualquier situación de marcha resaltando el comportamiento dinámico que se obtiene cuando se circula por el barro y la arena. En todo momento se aprecia su solidez y su actitud todo terreno es admirable.
Los puntos para mejorar son una dirección que por momentos se manifiesta algo pesada y lenta para aceptar las decisiones del conductor y un comando de caja que no permite un pasaje suave y fluido de los cambios con ciertos frenos intermedios entre una marcha y la otra que resultan molestos, sin que por ello se vea perjudicada su elasticidad y las relaciones elegidas que le permiten un buen desempeño. Los frenos cumplen con su función pero deberían tener discos atrás en vez de tambor.
En suma, el Suzuki Grand Vitara adoptó más equipamiento (por ejemplo, el techo corredizo eléctrico), y un motor turbodiesel que le permite obtener prestaciones muy razonables. Dos nuevas virtudes para un producto nacional y exitoso.
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