Volvo S60 R Carácter deportivo

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En la última década, Volvo ha hecho un trabajo muy intenso para cambiar su imagen. Comúnmente asociado a ser uno de los autos más seguros del mundo siempre ha tenido grandes falencias desde el lado del diseño y las prestaciones, aunque a juzgar por sus ventas mundiales y los últimos productos el camino elegido ha sido el acertado. Cada vez más sus volúmenes de venta aumentan, aunque desde ya es conveniente aclarar que todavía están lejos de lo que venden marcas como BMW, Mercedes-Benz y Audi.

Cambiar el diseño
Por el lado del diseño, lo fundamental fue enterrar para siempre esos autos con forma de «caja de zapatos», y el primer gran paso se dio con el lanzamiento del S80 en el año 1997.
Con ese modelo estaba claro que comenzaba a gestarse el gran cambio de identidad, y que Peter Hordbury (jefe de diseño), tenía que hacer la tarea más difícil y apasionante de su historia.
¿Qué líneas de diseño había que respetar para transmitirle al usuario tradicional de la marca que un auto seguro no necesariamente tenía que ser cuadrado y que el automóvil, de alguna manera, con sus formas ahora iba a interpretar a su usuario desde una óptica diferente, mucho menos conservadora?
Nada de guardarse las cosas, los tiempos del bajo perfil extremo se acabaron, llegó el momento de sacar a relucir su emoción. Estas palabras que parecen provenir de un gerente de marketing o de un psicólogo toman mucha validez y adquieren otro significado cuando las dice un diseñador de autos y cuando se ven a los nuevos autos de la marca.

Placer de manejo
El lado del diseño ya está explicado por ahí, pero faltaba modificar algo más: sus prestaciones y el comportamiento dinámico.
Durante muchos años Volvo utilizó motores nafteros provenientes de su unión con Peugeot y Renault, y motores diésel de Volkswagen, pero en los dos casos nunca utilizó motores que se destaquen por sus prestaciones. En esta nueva etapa, uno de los principales aciertos fue comenzar a participar en campeonatos deportivos de las categorías Turismo en varios países europeos. La imagen ya estaba cambiando, los resultados alentadores le sirvieron para hacerlo, y en la actualidad si un conocedor de autos ve a un Volvo con la letra R, agregada al nombre del modelo, sabe muy bien que se trata de un vehículo muy especial que de frío lo único que conserva es la temperatura del lugar donde se hace, lo demás está todo preparado para sentir nuevas emociones.
El Volvo S60 R es uno de esos autos de esta nueva generación. Es un sedán de alta performance que no tiene nada que ver con sus ancestros y acaba de llegar a nuestro país.
Entre sus novedades tecnológicas se destacan la tracción total Instant Traction, una característica estándar diseñada para mejorar el agarre en ruta que complementa el sistema de tracción AWD utilizado por Volvo (Haldex). Este sistema está comandado por computadoras de última generación que ofrece una disponibilidad de forma instantánea de 50 por ciento más de par al eje trasero cuando es necesario, por ejemplo, durante el arranque.
La versión que probamos con caja manual de 6 velocidades permite el mejor aprovechamiento del par y la potencia del motor.
El placer de manejo está asegurado y las prestaciones son contundentes. Nos ha causado una sorpresa muy agradable conducir este auto.
La mejora en el rendimiento se refleja en una aceleración de 0-100 km/h de sólo 5,9 segundos.
También se puede disfrutar con una nueva transmisión automática de 6 velocidades con Geartronic.

Técnica exquisita

Está equipado con el motor más poderoso de cinco cilindros de la marca. Este propulsor turboalimentado en línea de 2,5 litros, de 300 caballos es uno de los motores con mayor potencia por litro de cilindrada, ubicándose de esta forma entre los líderes del mercado por la eficiencia de sus prestaciones.
Su poder de reacción es admirable en cualquier marcha, y la insonorización está muy bien lograda. Se siente un sonido muy agradable del motor que se ha hecho a propósito teniendo en cuenta su condición de vehículo deportivo.
Sólo el consumo elevado es una de las pocas contras del modelo, aunque repetimos que el placer de manejo que se obtiene merece ser vivido.
Se muestra siempre estable y seguro, entre otras cosas por su sistema Four C (Concepto de Chasis Continuamente Controlado).
Con este sistema de chasis activo -que compensa las variaciones del camino utilizando una sofisticada red de sensores- más el sistema de tracción en las cuatro ruedas con Instant Traction, el Sistema de control dinámico de estabilidad y tracción (DSTC) y la versatilidad de su poderosa planta motriz, este modelo obtiene su condición de sedán deportivo de alta performance.
Las suspensiones modifican su dureza de acuerdo a tres programas. Confortable, deportivo y deportivo extremo llamado Advanced.
Es impresionante cómo cambia su carácter, y el único punto mejorable es que se siente con algunas irregularidades del camino ciertas trepidaciones del tren delantero.
La posición de manejo y la presentación interior son otras de sus virtudes.
Los frenos han logrado distancias muy buenas de frenado pero el pedal no tiene un buen tacto (teniendo en cuenta su deportividad) y la eficiencia de su recorrido debe mejorarse.
La dirección se endurece de forma correcta a altas velocidades pero el radio de giro es limitado cuando llega el momento de estacionarlo.
En cuanto al equipamiento tiene todo lo que debe tener un vehículo de su precio, pero debería tener el sensor de presión de los neumáticos y los airbags de rodilla para el conductor y acompañante, aunque en la Argentina por el momento sólo lo tienen para el conductor el Peugeot 407 y el Citroën C5.
Sin dudas, este Volvo S60 R es un automóvil muy especial dotado de características que lo distinguen del resto.

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