Volvo XC 90 t6: su primer todoterreno

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Estados Unidos es el principal mercado para los vehículos todoterreno. El éxito de esta clase de vehículo hizo que marcas tradicionales como Volvo comiencen a ofrecer un automóvil de estas características. En el año 1997, Mercedes-Benz comenzó a ofrecer el Clase M, teniendo en cuenta el rendimiento del Jeep Grand Cherokee. Luego, BMW se animó con el X5, Lexus con el RX-300 y en este último tiempo también se animaron Volkswagen con su Touareg (de inminente lanzamiento en la Argentina), Porsche con el Cayenne y Volvo con el XC 90. Saab y Audi parecen ser las próximas empresas que seguirán por este camino. El XC 90 permite obtener una posición de manejo muy confortable, como pocos todoterreno pueden ofrecer, debido a un asiento con gran sujeción, en donde los hombros y la cabeza no quedan alejados de aquél. Las múltiples regulaciones sumadas a las del volante en altura y profundidad contribuyen para comenzar a rodar en forma placentera.

Gran espacio interior

El espacio interior permite que cinco personas viajen con gran comodidad, y además cuentan con un baúl de generosas dimensiones como lo indican sus 613 litros de capacidad.
Si se desea llevar a más personas, dispone de dos asientos más en la zona del baúl, los cuales, obviamente, reducen la capacidad de carga, pero están preparados para albergar a dos adultos, a diferencia de otros vehículos en donde la tercera fila sólo sirve para dos niños.
La calidad de los materiales, su terminación y la presentación interior sólo recibe elogios.
El motor de seis cilindros y 272 CV tiene una respuesta contundente en todos los ritmos de marcha, otorgando una elasticidad admirable. La velocidad máxima es cercana a los 210 kilómetros por hora y acelera de 0 a 100 en 10,6 segundos.
Los consumos son muy elevados. Debido a los dos turbos que emplea, los 272 CV parecen estar disponibles en todo momento y eso se paga en el combustible. Para colmo, una anticuada caja automática de sólo cuatro marchas no permite un funcionamiento económico. Al año de su lanzamiento, no hay duda de que la caja ya debería ser de seis marchas o, por lo menos, de cinco.

Con un confort superior

El confort de marcha, en cambio, es destacable y junto con la solidez estructural son sus grandes virtudes. Se percibe estar arriba de un vehículo fuerte y con suspensiones bien equilibradas.
El comportamiento dinámico es casi perfecto, pero en algunas situaciones todavía aparecen ciertos balanceos de la carrocería que no están presentes en otros 4x4 elitistas como el Mercedes Clase M o el BMW X5.
La dirección trabaja con eficacia, pero en el momento de buscar espacios reducidos se extraña un mayor radio de giro.
Los frenos cumplen con su función y el sistema de tracción total es muy eficaz, pero sus competidores ofrecen la baja o algún sistema similar para los ascensos y descensos.

Alto nivel de seguridad

El control de tracción y el de estabilidad, sumados a los airbags y a otros elementos de seguridad, le permiten lograr un andar muy seguro.
El equipamiento responde a lo que se pide por él, pero no se entiende cómo siendo un vehículo recreacional tiene la rueda de auxilio temporal.
El precio de 76.480 dólares nos parece elevado. Si bien esta política es mundial de la marca, es difícil explicar que cuesta más que un Mercedes Clase M 350 (65.500 dólares) y tiene muy poca diferencia con el Porsche Cayenne V6 (77.347 dólares).
A su favor, los clientes de Volvo tienen por primera vez un todoterreno y los probables nuevos usuarios pueden quedar seducidos por su confort de marcha, el espacio interior, la solidez estructural y la seguridad que ofrece.

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