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¿Tan poco duró la luna de miel de los mercados con la tregua comercial?

En las últimas semanas se intensificaron las advertencias, tanto del mercado como de parte de miembros de la Fed, sobre el peligro de una “inversión” de la curva de rendimientos de los Bonos del Tesoro de EE.UU. a raíz de su rol histórico a la hora de anticipar una recesión. Para algunos, “el lobo está” ya que por primera vez desde 2007 la curva entre los bonos a 3 y 5 años se ha invertido arrojando un gap negativo de 1,2 puntos básicos. Claro que los que todos miran es el diferencial entre el bono a 2 (2,81%) y a 10 años (bajó de 3% a 2,91%), que se ha reducido a sólo 11 puntos básicos, el menor nivel de la última década.

Pero a esto se sumó ayer un nuevo capítulo en la guerra comercial entre EE.UU. y China tras la tregua anunciada en el G-20 por 90 días. Es que ayer se generó ruido respecto del inicio de la tregua a raíz de que el asesor económico de Trump, Larry Kudlow, aseguró el lunes a la prensa que “el alto al fuego” empezará el próximo 1 de enero, mientras que desde la Casa Blanca se emitió un comunicado afirmando que empezó el 1 de diciembre. El propio Trump confirmó vía Twitter que el período de negociación ya comenzó y que durará 90 días “a menos que sea extendido”. El lunes el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, había manifestado su esperanza de que las dos mayores economías del mundo conviertan esta tregua comercial en “un acuerdo de verdad”.

¿Porqué tanto ruido en Wall St.?

Cuanto todo parecía indicar que Wall St. se perfilaba a cerrar el año sin sobresaltos, el aplanamiento de la curva de tasas de interés en EE.UU. y su posible inversión emergió como el debate central para los mercados. Es más, ha dividido a los “padrinos” del Comité (FOMC) de la Fed. Ya las actas de la reunión de mayo mostraron que los miembros del FOMC discutieron sobre el perfil de aplanamiento en la estructura de las tasas de interés. En la visión de estos funcionarios, hay varios motivos para explicar este fenómeno, como la previsión de subas graduales en el precio del dinero, la presión a la baja del aún elevado balance de la Fed y los programas de compras de activos de otros bancos centrales, así como una reducción de las previsiones de los inversores sobre la tasa de interés real neutral a largo plazo. Además, reveló que “unos pocos” miembros del FOMC señalaron que estos factores podrían hacer que “la pendiente de la curva de rendimientos de los bonos sea una señal menos fiable de la futura actividad económica”. Sin embargo, “varios” miembros del FOMC comentaron que “será importante monitorizar la pendiente de la curva de tasas, ya que enfatizaron la regularidad histórica con la que una curva invertida de rendimiento ha indicado un riesgo creciente de recesión” en EE.UU. En este contexto, es probable que la Fed enfrente decisiones políticas desafiantes a corto plazo si la economía continúa creciendo por encima del potencial, la inflación subyacente excede el 2% y la tasa de desempleo permanece muy por debajo de las estimaciones de pleno empleo y cae aún más. De ahí surgen especulaciones de que la Fed, en caso de que las expectativas de inflación excedan las previsiones, puede reducir su balance de manera más agresiva en vez de subir más los intereses, especialmente debido al aplanamiento de la curva de tasas. Claro que existe el temor que la Fed se pase de rosca con el apretón monetario. Ya que si bien algunos consideran natural parte del aplanamiento de la curva de tasas, advierten que si la Fed persigue de manera implacable la normalización monetaria, hay riesgo de que su política y las expectativas del mercado inviertan la curva de rendimientos. La clave del fenómeno de la “inversión” es que además de anticipar las recesiones, dañaría la confianza del mercado y la credibilidad de la Fed. Hay temor de que la Fed considere que este fenómeno no es un problema, e incurra en un error de política monetaria que cause una recesión. Si el diferencial entre 2 y 10 años se hace negativo, será la señal para abrocharse los cinturones para un aterrizaje brusco.

Con relación a la tregua comercial, pareciera que los inversores no deberían celebrar aún el alto al fuego. El mercado mostró cierto alivio tras el acuerdo entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping, pero ahora entienden que viene la parte difícil, la de alcanzar un acuerdo final antes del plazo de 90 días, más allá de la fecha de inicio. Hay desconfianza en que la rivalidad entre EE.UU. y China se supere fácilmente, especialmente en lo que respecta a la propiedad intelectual y el acceso al mercado. Se espera más volatilidad.

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