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Temen que la furia de los españoles con sus dirigentes prolongue el bloqueo político

Madrid - Los españoles están frustrados y enfadados tras verse convocados a votar por cuarta vez en cuatro años y algunos dijeron que no acudirían a las urnas, lo que dificulta predecir cómo se romperá el estancamiento político, señalaron ayer analistas.

España lleva en el limbo político desde que los socialistas emergieron como el partido más votado en las elecciones legislativas de abril, pero sin suficientes escaños para gobernar en solitario.

Los partidos rivales en el fragmentado Congreso de los Diputados no apoyaron los esfuerzos del presidente en funciones, el socialista Pedro Sánchez (PSOE), para formar un Ejecutivo y el martes por la noche convocó a nuevas elecciones para el 10 de noviembre. Los analistas políticos creen que los votantes están tan cansados de ser llamados a las urnas que la participación podría ser menor de lo normal.

Serán las cuartas legislativas desde finales de 2015, cuando la irrupción de la izquierda radical de Podemos y los liberales de Ciudadanos puso fin al tradicional bipartidismo Partido Socialista/Partido Popular (conservadores). A estos se suma un quinto partido de ámbito nacional, la extrema derecha de Vox, y las formaciones regionales, lo que obliga a tejer alianzas para garantizar la gobernabilidad del país.

“La situación es un poco como el Barça y el Madrid, estás conmigo o contra mí, y basta”, resumió Silvia Fernández, empleada de recursos humanos.

Juan Carlos Jurado, un pluriempleado de 51 años y cuyo último trabajo fue como conductor de Uber, fue categórico: “Que los echen a todos y que venga gente nueva”.

“No valieron para eso, para llegar a un acuerdo y gobernar un país, que es su misión”, agregó este hombre que, pese a todo, votará de nuevo al PSOE.

Con el fin de movilizar a sus bases, los líderes políticos se culparon rápidamente unos a otros por la nueva convocatoria electoral. Los encuestadores de GAD3 publicaron la semana pasada una encuesta que estima una participación del 70%, casi seis puntos porcentuales menos que en abril.

“El gran miedo de todos es la abstención. Es la gran incógnita”, dijo el politólogo Pablo Simón.

El diario El País, uno de los principales de España, destacó el riesgo de una alta abstención en un editorial titulado “Irresponsabilidad consumada”. “Nuestros líderes le fallaron gravemente a esta sociedad”, agregó en otro artículo de opinión.

Las encuestas de opinión muestran que los socialistas podrían ganar más escaños en las nuevas elecciones, pero aun así no obtendrían la mayoría.

“Son todos culpables y el PSOE también tuvo parte de culpa”, creyéndose que “es el dueño de los votos de sus simpatizantes. Tendría que sentirse avergonzado”, abundó Antonio Brasero, de 59 años y taxista.

Algunos políticos pidieron una reforma constitucional para romper el estancamiento en el Congreso. La vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, dijo a última hora del martes que sería “razonable” adaptar las normas electorales al nuevo panorama político.

El bloqueo y la inestabilidad son una constante en el país desde diciembre de 2015, cuando los estragos de la crisis y el malestar por los escándalos de corrupción en los dos grandes partidos, PSOE y PP, favorecieron la irrupción de Podemos y Ciudadanos.

Tras los comicios de 2015, el Congreso necesitó diez meses y una repetición electoral para investir nuevamente a Rajoy a finales de octubre de 2016.

“Somos el primer país del mundo que tiene cuatro elecciones en cuatro años”, señaló Narciso Michavila, presidente de la consultoría GAD3.

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