Tensión amenaza ya con avivar el avispero de Irak

Bagdad - Después de décadas de conflictos en su territorio, Irak se encuentra ahora en medio del fuego cruzado que mantienen EE.UU. e Irán.Tras la retirada unilateral de EE.UU. hace un año del acuerdo internacional sobre el programa nuclear iraní y el restablecimiento de sanciones económicas contra Irán, la tensión aumenta entre Washington y Teherán, ambos aliados de Bagdad. Los Guardianes de la Revolución, ejército de élite iraní, fueron incluidos en la lista estadounidense de organizaciones “terroristas”, y el refuerzo a principios de mayo de la presencia militar estadounidense en Medio Oriente por supuestas “amenazas” de Irán, envenenaron aún más la situación, al punto de hacer temer por una confrontación armada. Esos temores se incrementaron todavía más ayer tras el derribo de un dron norteamericano (ver pág. 16).Irán, a través de grupos pertenecientes a las fuerzas paramilitares iraquíes de Hashd al Shaabi, desempeñó un importante rol en la victoria de Bagdad sobre el grupo yihadista Estado Islámico (EI). La aviación militar estadounidense también fue clave en esa victoria. Además, Irak depende en parte de Irán para el suministro de gas y electricidad, mientras Washington lo presiona para que diversifique sus proveedores. De acuerdo con el politólogo Karim Bitar, “la retórica incendiaria reciente sirve directamente a los intereses del ala dura del régimen iraní, mientras complace a Arabia Saudita e Israel”. Pero, EE.UU. e Irán “saben muy bien que esa guerra no puede ser ganada y que sería devastadora para ambos”, añadió. “Hay tantas cosas en juego que los grupos proiraníes de Irak no pueden actuar sin el consentimiento explícito de los Guardianes de la Revolución”, señaló en alusión a Ghasem Soleimani, encargado de operaciones exteriores de ese cuerpo de élite. Irán acusa a los aliados regionales de Washington, sobre todo a Arabia Saudita, su principal adversario en Medio Oriente, de presionar a la administración de Donald Trump para que asuma una línea dura contra el país. Para los expertos, un enfrentamiento podría traducirse en ataques limitados o en una guerra de desgaste. “No habrá una guerra directa. EE.UU. apuesta por un colapso de la economía iraní, que podría ser acompañado por ataques aéreos puntuales”, según el politólogo iraquí Hicham al Hashemi. EE.UU. podría también “solicitar a la fuerza aérea de Israel que ataque a los aliados de Irán en Siria, Líbano e Irak”, añade, en referencia al Hizbulá libanés y grupos chiitas apoyados por el régimen teocrático.Irak paga “el precio” de la creciente animosidad entre Irán y EE.UU., señaló Fanar Haddad, analista del Centro para Medio Oriente de la Universidad de Singapur. Y esto lo ubica “en primera línea del frente en cualquier futuro conflicto entre ambos, una posición poco envidiable”. Agencia AFP

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